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Carrie Lozano. Imagen: Cortesía

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Conoce a Carrie Lozano, la nueva directora de Realización Documental de Sundance

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Carrie Lozano, la talentosa narradora y galardonada realizadora de documentales, fue hace poco nombrada directora del Programa de Documentales del Instituto Sundance. Lozano es la primera persona de descendencia mexicana que ha ocupado este cargo en el festival anual de filmes independientes más grande de los Estados Unidos.

En su nuevo rol, que asumió el pasado septiembre, Lozano apoya a los cineastas de no ficción del mundo entero con financiamiento, asistencia artística directa y desarrollo del filme.

«Durante muchos años fui la única mujer en la sala de reuniones, o la única persona de color, o a veces ambas» – Carrie Lozano

Lozano se graduó de estudios cinematográficos en la Universidad de California, Berkeley. Sin embargo, su primer trabajo profesional fue con el gobierno federal, en el Departamento de Salud y Servicios Humanos. Parecía una maniobra inusual, pero Lozano dijo que su trabajo era parecido al de una periodista de investigación, con tareas que incluían evaluar programas, analizar «big data», y sumergirse en el fraude y el abuso del sistema de salud del país. Después regresó a la universidad y estudió en el programa de reportaje de investigación de UC Berkeley. Comenzó a producir sus propios filmes, incluyendo «Reporter Zero» («Reportero Cero») y «The Ballad of Fred Hersch» («La balada de Fred Hersch»).

Nuestra editora para GIJN en español, Andrea Arzaba, habló con Lozano sobre su nuevo cargo, su carrera, y las oportunidades y retos que las nuevas tecnologías traen a los periodistas de investigación que quieren explorar la creación de documentales.

GIJN: Comencemos con la gran pregunta, ¿cómo crees que el mercado de los documentales ha cambiado durante los últimos años por la influencia de compañías como Netflix y Amazon?

Lozano: Ha cambiado tanto, y como todo lo que tiene que ver con la tecnología, es un arma de doble filo. Por un lado, es increíble. Hay oportunidades enormes y hay más trabajo para quienes pueden acceder a él. El alcance mundial es sobresaliente, [con tan sólo Netfilx] superando los 190 millones de suscriptores. Pero no difiere mucho de nuestras otras estructuras capitalistas, en las que algunos tienen entrada a esto mientras otros quedan por fuera. Así que también estoy muy preocupada por la rendición de cuentas, por el periodismo, y cómo esto hace o no parte de estas plataformas; ya que ellas mismas también están preocupadas por su responsabilidad final en los productos, por los litigios, y por el tipo de alianzas y relaciones mundiales que tienen.

De este cambio también me preocupa que la situación con los medios públicos no es equilibrada. [Nota de la editora: los medios públicos en los Estados Unidos son un sistema de propiedad independiente, y operado en cadenas de radio y televisión de servicio público.] Los medios públicos son esenciales y no pueden competir. Muchos nativos digitales consideran que estas plataformas son el Santo Grial, pero en mi generación hemos visto a los medios públicos como el Santo Grial. Podías llegar a tantos espectadores, era gratis, era accesible y tenía unos valores centrales compatibles con el trabajo de muchos de nosotros. Así que hay oportunidades reales, pero también tensiones enormes.

GIJN: ¿Y qué hay de los periodistas que hacen documentales sin el apoyo de estas grandes compañías de medios?

Lozano: Ahora estamos en la temporada de premiaciones, y los bolsillos hondos pueden participar en las campañas de premiación con una fuerza que los independientes no logran. Por eso en Sundance, y en mi carrera, me he preocupado por apoyar a las voces independientes. En el periodismo son más o menos el equivalente al «freelancer», ¿verdad? ¿Y cómo apoyamos a los individuos cuando compiten con entidades muy grandes y adineradas? Es muy difícil. Aquí tenemos unas barreras estructurales, y creo que cuando las cosas se mueven tan rápido como lo hace la tecnología, siempre hay consecuencias involuntarias. Las personas que trabajan en estas entidades son estupendas, con raíces profundas a menudo en el área de documentales, pero te vuelves parte del sistema, y es difícil enfrentarse a eso con independencia y lograr apalancar tu posición.

Festival de Cine de Sundance. Imagen: Shutterstock

GIJN: Tú has trabajado en la industria durante muchos años. ¿Qué es lo que más te emociona sobre la producción de documentales?

Lozano: Hay tantas historias que se logran contar en este formato. Pueden ser lineales o no lineales, estar basadas en entrevistas o hechas para televisión, estar basadas en una narrativa o no. Hay muchos filmes que se parecen más a ensayos, o que son abstractos, o incluso experimentales y visuales en su forma y estructura. Lo que más me emociona es que hay mucha diversidad. Hay posibilidades ilimitadas. No estás restringido por un cierto estilo o estructura. Esto, en el fondo, es lo que me atrae hacia los documentales.

GIJN: Eres una mujer en una posición de liderazgo. Antes de que llegaras aquí, ¿enfrentaste retos a causa de tu género? 

Lozano: Las cosas han cambiado, pero durante muchos años fui la única mujer en la sala de reuniones, o la única persona de color o a veces las dos. A menudo era la persona más joven, y hubo muchas ocasiones en las que no era escuchada o tomada en serio.

Recuerdo haber estado en una sala -no diré cuál, pero es una entidad periodística muy valorada y establecida- y estaba allí para hacer una presentación, como todos los demás, y literalmente se olvidaron de mí. Era la persona más joven, era la única persona de color, éramos muy pocas mujeres jóvenes y literalmente me saltaron. ¿Pero sabes qué? Simplemente seguí presentándome allí. Tenía que aprender a hacerme oír, y luego asumir la reputación de ser esa mujer de piel marrón y malgeniada, pero no iba a dejar que me volvieran invisible. Dicho eso, también he tenido muchos mentores y abogados, y personas que admiro profundamente y con las que he tenido el enorme privilegio de trabajar. Sin embargo, siento que el periodismo realmente me curtió.

GIJN: ¿Y qué hay de la producción de documentales?

Lozano: Hay muchas mujeres en el campo de la producción de documentales que son líderes que inspiran. Sin embargo, cuando comencé a finales de la década de los noventa, no hablábamos sobre género en la producción de documentales ni sobre raza. No estábamos hablando sobre cómo se componía un equipo, ni cualquier tipo de posicionamiento o sesgo inconsciente. Pero ahora es distinto y es muy emocionante.

GIJN: ¿Cómo le ha dado forma a tu trabajo la identidad mexicana-americana?

Lozano: Probablemente seas la primera persona que me hace esa pregunta y eso es muy diciente, ¿cierto? Nadie se toma el trabajo de preguntar eso. Quiero decir, nuestra identidad es prácticamente todo, ¡y me siento orgullosa! Orgullosa de hacer parte de una cultura rica y de una historia complicada. Soy una californiana de cuarta generación, y esta tierra hace parte de la narrativa mexicana, la narrativa indígena, la narrativa de la colonización. Siento muy profundamente todas estas cosas y contar historias está en el corazón de mi identidad mexicana. Es el núcleo de mi experiencia e identidad cultural.

Sinceramente, también es complicado. Mis abuelos no podían hablar español cuando crecieron, y no querían que nosotros lo aprendiéramos. También soy un producto de eso: de ese racismo y de la experiencia que ellos tuvieron.

GIJN: ¿Cómo pueden entrar a la industria documental los periodistas que trabajan en medios digitales e impresos? ¿Cómo pueden tener éxito?

Lozano: Creo que los reporteros son exitosos cuando comienzan a trabajar con personas que ya son productoras de filmes, que ya están haciendo el trabajo, que tienen acceso a los recursos y la financiación, y que pueden ayudar a darle forma a la historia visualmente. No obstante, muchas veces los reporteros comienzan haciendo lo que ya hacen en sus salas de prensa: reúnen videos y esa es una buena forma de comenzar. Hay muchas salas de prensa que están lanzándose a hacer filmes. Sin embargo, si tienes un trabajo de tiempo completo, dudaría de aconsejarle a alguien que lo deje.

La International Documentary Association (Asociación Internacional de Documentales) tiene muy buenos recursos y una revista documental en la que hay muchos artículos sobre esto. También tiene una base de datos de becas, para que consultes los distintos tipos de financiación disponibles en el mundo filantrópico. Algunas personas tienen agentes, así que hay diferentes maneras de entrar. Pero es como el periodismo: no es un camino fácil y depende del equipo, del filme y de la propuesta misma.

Lozano y la cineasta Andy Schocken, filmando el documental de 2016, «The Ballad of Fred Hersch». Imagen: Cortesía.

GIJN: ¿Y qué hay de los recursos financieros para los periodistas que hacen su primer documental? 

Lozano: Los presupuestos han crecido mucho en los Estados Unidos. En un mundo ideal, terminarías tu filme en un año o dos, pero la mayoría toman más tiempo, y la mayoría de los cineastas que son independientes consiguen recursos en distintos lugares: filantropía, a veces inversiones, o quizás tienen algo de dinero por una plataforma de «streaming» u otro tipo de difusión. Así que cuando miras la financiación en realidad se compone de todos estos bolsillos. No quiero desestimular, pero es lo que hace un productor, ayudar a resolver estos temas. ¿Cómo vamos a financiar esto? ¿Cuánto nos va a costar?

GIJN: ¿El mercado para los documentales de investigación ha cambiado recientemente? 

Lozano: Durante la última década el mercado ha cambiado para todos los documentales. Esta apreciación se basa en anécdotas, pero parece haber más apetito por series documentales en las plataformas que para filmes investigativos. No quiero generalizar, pero la producción de filmes independientes es increíblemente difícil en términos financieros y el ecosistema depende bastante del apoyo filantrópico. Si queremos medios independientes, si queremos que los poderosos deban rendir cuentas, si queremos indagar e investigar en injusticias sistémicas, debemos apoyar la financiación de filantropía en filmes independientes.

«Contar historias está en el corazón de mi identidad mexicana, es el núcleo de mi experiencia cultural» – Carrie Lozano

GIJN: ¿Hay consejos específicos que le darías a los periodistas de investigación que tengan una gran historia y quieran desarrollarla como un documental?

Lozano: Los recursos necesarios para producir filmes documentales son significativos. Los periodistas deberían aproximarse inicialmente a los documentales como lo hacen a una historia: investigar el panorama de los documentales, entender el negocio y el mercado, e identificar por qué la historia debería ser un filme, haciendo hincapié en el impulso narrativo y específicamente en qué verá la audiencia.

Suena ridículamente básico, pero hacer filmes investigativos puede ser difícil porque necesitas cosas en la cámara, y quizás no es fácil capturar esas cosas que intencionalmente no son visibles en la cámara, en especial si no tienes una plataforma de difusión, un canal o una sala de prensa apoyándote. Por tanto, los periodistas deben ver enormes cantidades de filmes, sumergirse en las posibilidades creativas, y luego decidir si quieren o no seguir un camino visual. Lo más sencillo puede ser asociarse con cineastas experimentados o una compañía de producción.

“The Ballad of Fred Hersch» («La balada de Fred Hersch»), el documental de 2016 de Lozano, examinaba la vida de un artista que rompió barreras, y que fue el primer músico de jazz que se declaró como HIV positivo. Imagen: Toma de pantalla.

GIJN: Hay una enorme diferencia entre los documentales que se hacen rapidamente y filmes de investigación inmersiva que muestran nuevos hallazgos. ¿Cuál es el actual papel del periodismo de investigación en la producción de documentales? 

Lozano: Durante mucho tiempo el documental de investigación ha sido una característica de este campo, pero se consolidó como un género en los Estados Unidos durante la década de los sesenta, con el revolucionario trabajo de Edward R. Murrow. Sin embargo, al igual que muchas otras cosas en nuestro panorama mediático, hay menos apoyo institucional que antes, sobre todo en las oportunidades de difusión y distribución de filmes de alto riesgo. Hoy la tendencia es que los cineastas independientes produzcan algunos de los filmes investigativos de más alto perfil y mayor impacto cada año. Los cineastas asumen grandes riesgos durante el desarrollo y la producción para contar historias esenciales en filmes que van de «Collective» («Colectivo»), nominado a los Óscar, a filmes como «For Sama» («Para Sama»), «Welcome de Chechnya» («Bienvenidos a Chechenia»), «A Thousand Cuts» («Mil cortes») y «One Child Nation» («Nación del hijo único»).

GIJN: ¿Qué opinas de la producción de filmes con teléfonos móviles?

Lozano: Los móviles son útiles para ciertas cosas. Si estás capturando lo que acaba de suceder en el Capitolio de los Estados Unidos, por ejemplo, en las filmaciones que estás obteniendo de «crowdsourcing», o en una situación similar, ves que hay mucha filmación con móviles. Además, hay ciertos momentos que se capturan así, hacen parte de nuestro lenguaje, y podemos ver efectivamente qué sucedió. Sin embargo, muchos filmes aún se hacen con cámaras y camarógrafos profesionales. No quiero decir que todos, pero también quiero decir honestamente que, si estás tratando de hacer un filme comercial o que llegue a una plataforma, la mayoría se hacen con cámaras de alta gama y un equipo de filmación de alta calidad.

GIJN: Quisiera también saber un poco más sobre el quehacer. Vemos que muchas cosas cambian. ¿Cuáles tradiciones aún se mantienen al hacer documentales?

Lozano: Tenemos un lenguaje cinematográfico que entendemos, sea de las entrevistas, escenas o aproximaciones centradas en personajes. Esas aproximaciones y técnicas seguirán siempre, aunque las formas cambien. Por ejemplo, estos increíbles retratos de personas o el uso de material de archivo.

«Si queremos medios independientes, si queremos que los poderosos rindan cuentas, si queremos indagar e investigar las injusticias sistémicas, debemos apoyar la filantropía en los filmes investigativos».

Llevamos poco más de 100 años haciendo documentales, y durante este último siglo hemos visto etapas. Es igual con los cineastas, pero a medida que avanzas en tu carrera comienzas a caer en cuenta de que cada filme exige algo muy distinto, y no se debería dejar de considerar ninguna posibilidad. Para mí, la pregunta principal siempre será qué es lo que más le sirve a esta historia.

GIJN: ¿Han cambiado las técnicas o aproximaciones que usan los productores de documentales investigativos? 

Lozano: Las aproximaciones investigativas son increíblemente variadas. Desde los filmes personales a los filmes explicativos, los filmes «verité» e incluso híbridos con elementos narrativos, que fue excepcionalmente ejecutado con «The Infiltrators» («Los infiltradores»). «Welcome to Chechnya» (Bienvenido a Chechenia») usó un aparato «deepfake» digital para proteger a sus fuentes, y fue el primer documental que ha estado en la lista corta al Óscar por Efectos Visuales.

GIJN: Por último, una pregunta que no puedo evitar hacerte. ¿Cuáles son tus documentales favoritos?

Lozano: Los dos documentales que encabezan mi lista son: “El diablo nunca duerme”, de Lourdes Portillo. Amo ese filme. La directora logra capturar algo particular sobre la cultura mexicana y sobre la gente. Es fascinante. El segundo es “Ethnic Notions” («Nociones étnicas»), de Marlon Riggs. Ese también asume una posición crítica.

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 Andrea Arzaba es la editora en español de GIJN, y es una periodista que ha dedicado su vida a documentar las historias de America Latina y de las comunidades latinas en los Estados Unidos. Cuenta con una maestría en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Georgetown y ha sido fellow del International Women’s Media Foundation y de Transparency International.

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