Configuración de accesibilidad

Tamaño del texto

opciones de color

monocromo color discreto oscuro

Herramientas de lectura

Aislamiento regla
Aleppo Syria bombing aftermath
Aleppo Syria bombing aftermath

Image: Shutterstock

Recursos

» Guía

Temas

Lecciones aprendidas de periodistas que investigan crímenes de guerra rusos

Leer este artículo en

Aleppo Syria bombing aftermath

El ejército ruso participó en una campaña de bombardeos en las áreas civiles de Alepo. La ONU acusó al país de crímenes de guerra por sus ataques aéreos. Imagen: Shutterstock

Ucrania no es el único país que ha sentido los efectos de los bombardeos militares rusos. En septiembre de 2015, Rusia comenzó a coordinar ataques aéreos masivos contra numerosos grupos rebeldes a pedido del dictador sirio, Bashar al-Assad. Dos años más tarde, desplegó tropas terrestres en Siria durante una devastadora campaña de larga data en Alepo que, de forma rutinaria, atacó a civiles y centros médicos. Al final, arrasó con la ciudad.

En marzo de 2020, un informe de la ONU reveló que Rusia había participado en crímenes de guerra durante 2019 con dos ataques aéreos específicos contra civiles en zonas rurales. El documento concluyó que los aviones rusos se habían unido a las fuerzas pro-gubernamentales para atacar al personal y las instalaciones médicas. Según grupos de derechos humanos, estas agresiones han sido generalizadas y se sospecha que las fuerzas rusas destruyeron 244 instalaciones de atención médica y mataron a casi 7.000 civiles.

Como resultado, los periodistas sirios han adquirido una amplia experiencia investigando la conducta militar rusa, documentando los numerosos ataques, así como las posibles violaciones de derechos humanos y crímenes de guerra. GIJN habló con varios de ellos para comprender las lecciones que aprendieron al informar sobre el papel de Rusia en tiempos de guerra en su país y que sirvan para que otros reporteros pueden cubrir de manera más efectiva la invasión de Ucrania.

Cómo investigar tácticas rusas en el campo de batalla y la ruptura de sanciones

Ali Al Ibrahim es un periodista de investigación galardonado y socio fundador de la Unidad de Periodismo de Investigación de Siria (SIRAJ). Ha investigado violaciones de derechos humanos en prisiones sirias, el comercio de cuerpos de detenidos entre bandos en conflicto y otros asuntos relacionados con la guerra. Fue director del documental de 2017 “One Day in Aleppo”.

“En Siria, las consecuencias de los ataques rusos fueron claras”, dice Al Ibrahim. “Desde la intervención militar de Rusia en Siria en 2015, las fuerzas rusas han realizado ataques indiscriminados contra civiles, sitios protegidos e infraestructura civil”.

Al Ibrahim enumera algunas de las mejores prácticas y los consejos más importantes al reportar sobre el ejército ruso:

  • Investiga los ataques a la infraestructura civil examinando restos de misiles, recopilando testimonios de activistas y residentes locales y revisando videoclips en áreas pobladas donde no parece haber objetivos militares. Estos pueden indicar que estos ataques fueron deliberados y equivalen a crímenes de guerra.
  • Examina los riesgos de que Rusia utilice municiones de racimo en áreas pobladas documentando los restos de bombas sin explotar. Las bombas de racimo representan una amenaza mayor para la vida de los civiles y están prohibidas por un tratado internacional, aunque Rusia no es signataria de ese acuerdo.
  • Presta atención a señales de cualquier estrategia militar deliberada para destruir la infraestructura civil y expulsar a los residentes. Docenas de ataques aéreos y terrestres ilegales en hospitales, escuelas y mercados mataron a muchos civiles en Siria.
  • Supervisa los intentos de bloquear la ayuda humanitaria a los civiles necesitados. Rusia ha vetado los esfuerzos de la ONU para proporcionar ayuda transfronteriza a Siria, lo que aísla aún más las instalaciones humanitarias y aumenta el daño potencial a hospitales, escuelas y otras infraestructuras civiles por ataques indiscriminados.

Trabajar sobre el impacto de la guerra y la corrupción requiere un esfuerzo concertado, por lo que Al Ibrahim recomienda ampliar la cobertura local y hacer historias transfronterizas. Aún así, la cooperación con periodistas locales es imprescindible.

Señala que muchos crímenes durante la guerra de Siria no se han denunciado y destaca que la verificación de fuentes y documentos humanos es uno de los pasos más importantes. Algunas entidades, advierte, intentarán ocultar sus violaciones proporcionando información inexacta o testimonios y  documentos  falsos.

La verificación requiere una investigación profunda y comunicación con las autoridades locales de derechos humanos, especialistas y centros de investigación. Indagar en las historias puede revelar pistas que conduzcan a información no declarada, lo que podría dar lugar a investigaciones capaces de generar cargas de responsabilidad e influencia.

Al Ibrahim también recomienda monitorear las plataformas de redes sociales. Ahora son una fuente secundaria importante con las que podemos acceder a testimonios de personas, información filtrada o publicaciones que pueden conducir a crímenes de guerra u otras conductas indebidas.

Cuando se trata de los esfuerzos rusos para eludir las sanciones, el primer paso es encontrar documentos relacionados con beneficiarios reales, agrega. Los involucrados en violaciones de sanciones tienen la capacidad de ocultar documentos y datos oficiales y han desarrollado métodos para protegerse de cargas de responsabilidad. Por lo tanto, recomienda comunicarse con fuentes humanas para determinar los hechos

Los países sancionados internacionalmente suelen evitar las sanciones mediante el uso de intermediarios y corporaciones ficticias o mediante el establecimiento de empresas con sede en diferentes áreas geográficas, en especial dentro de paraísos fiscales. “Un periodista debe buscar a los verdaderos dueños de estas empresas y encontrar vínculos para investigarlos”, afirma Al Ibrahim.

Los informes de código abierto y las investigaciones en el campo de batalla

El Archivo Sirio sin fines de lucro tiene como objetivo crear una memoria digital de violaciones de derechos humanos verificadas en Siria, con base en fuentes públicas como publicaciones en las redes sociales. Según Hisham Moadamani, Michael Elsanadi y una investigadora del equipo (quien solicitó el anonimato por razones de seguridad), la desinformación en línea se ha convertido en una parte integral de la guerra moderna.

Syrian Archive logo

Imagen: captura de pantalla

“Es importante centrarse en el monitoreo, el seguimiento, la recopilación y el análisis continuos, y que los investigadores solo se guíen por los hechos sin verse influenciados por suposiciones anteriores”, comenta el equipo del Archivo Sirio. “Sin embargo, cuando los datos comienzan a indicar violaciones ilegales, puede ser provechoso, independientemente del tipo de violación, tratar de dibujar ciertos patrones en estos ataques”.

Por ejemplo, el grupo identificó un patrón en ciertos ataques ilegales en Siria, lo que los llevó a lanzar una base de datos dirigida a centros de atención médica el año pasado. Este recurso ha conservado un video que documenta 410 ataques separados en 270 instalaciones médicas en Siria desde 2011 hasta 2020.

Con el mismo ejército involucrado en los ataques contra Siria y ahora Ucrania, el equipo señala que seguramente habrá similitudes entre los dos conflictos. Por ejemplo, los reporteros que cubran la invasión de Ucrania encontrarán el equipo y material militar ruso que se usó en la guerra civil siria. Pero es importante tener en cuenta que el otro lado de este conflicto, Ucrania, también está armado en su mayoría con sistemas de armas rusos o de la era soviética, lo que dificulta la verificación real de las partes involucradas en posibles crímenes de guerra.

En Siria, los investigadores de código abierto deben ser muy diligentes al cubrir las atrocidades, porque existen varios grupos rebeldes que luchan contra las fuerzas gubernamentales y sus aliados rusos y no se pueden descartar las incursiones transfronterizas de las fuerzas turcas o kurdas. En una investigación de 2021 sobre un bombardeo en un hospital, por ejemplo, el desafío para el Archivo Sirio fue identificar quién, exactamente, lanzó el ataque. “Nos dimos cuenta de la presencia de diferentes facciones militares de diversas orientaciones políticas en la zona vecina, además de la proximidad del objetivo a posiciones militares turcas. Ello requería mucho trabajo y cautela en vista de los múltiples relatos, bandos y acusaciones”, explicó el equipo.

Asimismo, al investigar cualquier tipo de conflicto es importante comprender las leyes y los tratados internacionales. A partir de ahí, los investigadores pueden identificar lo que de hecho pueden considerarse violaciones o incluso lagunas que los infractores han pasado por alto, lo que podría permitir a otros impulsar acciones legales contra los perpetradores.

Ser proactivo en la preservación de cualquier prueba en línea de crímenes de guerra resulta primordial. “No podemos recomendar confiar en las plataformas de redes sociales para que sean el servidor que almacene evidencia visual de violaciones de derechos humanos”, asegura el equipo del Archivo Sirio. “De nuestra experiencia en la guerra de Siria, se eliminaron decenas de miles de piezas de contenido. Estas plataformas siempre deben ser consideradas como un medio de difusión y denuncia, pero no de almacenamiento”.

“En segundo lugar, presta atención a la seguridad digital y ten cuidado, al utilizar tecnología rusa, con posibles rastreos, hackeos y eliminación de contenido”, advierten. Para reforzar la autenticidad de cualquier grabación o imagen, y para combatir las alegaciones de fake news, considera agregar una capa adicional de metadatos analógicos, como llevar una hoja de papel que indique el nombre del lugar, la fecha y la hora, y mostrarla durante el rodaje. “Una práctica tan simple puede limitar la manipulación y detener a aquellos que desafiarían el valor de su contenido”, señala el equipo. “También, filma lugares emblemáticos que faciliten la identificación geográfica para los investigadores”.

Asesoramiento logístico y de seguridad para investigadores de campo

El periodista sirio Anas Tracy trabajó durante cuatro años como reportero en el norte de Siria para Orient News TV, con sede en Dubái. Desde entonces, pasó a trabajar como periodista independiente y produjo varias investigaciones, incluido un filme con el Canal 4 británico que reveló cómo el hospital de Jericó, en el sur de Idlib, fue objeto deliberado de ataques aéreos dobles por parte de aviones de combate rusos.

“Cuando los rusos atacan, los periodistas primero deben considerar tres cosas para planificar su reportaje: logística, comunicaciones y electricidad”, explica Tracy.

Anas Tracey profile picture

Anas Tracy pasó años reportando sobre la guerra civil y los ataques aéreos rusos en el norte de Siria. Imagen: captura de pantalla

  • Logística: trae todo el equipo necesario para el trabajo, la filmación y la cobertura con un respaldo adicional de lo que puedas necesitar, como una tarjeta de memoria más, una cámara y equipo de seguridad.
  • Comunicaciones: las fuerzas rusas a menudo atacan y bloquean los centros de comunicación, por lo que los periodistas deben encontrar sus propios medios para mantenerse en contacto con su equipo durante el reportaje, como satélites, Internet y canales encriptados.
  • Electricidad: las operaciones militares de Rusia a menudo cortan la electricidad al atacar las centrales de energía. Por lo tanto, es imperativo que los periodistas cuenten con fuentes de energía alternativas-
  • Equipo de seguridad: se recomienda contar con protectores de fibra, cascos, anteojos y máscaras antigás. Esto último es crítico, porque los sirios fueron testigos del uso de armas químicas por presuntos agentes nerviosos, hasta bombas de barril de cloro improvisadas por parte de las fuerzas gubernamentales. Además, lleva una bolsa médica bien surtida que contenga vendajes para fracturas y una dosis de atropina inyectable, para contrarrestar una posible intoxicación por agentes nerviosos. Los periodistas también deben tener capacitación en primeros auxilios en caso de lesiones.

Tracy sugiere preparar un plan de trabajo con anticipación. Apégate a este plan, dice, pero los coordinadores del equipo de campo tienen que ser flexibles para cambiarlo en caso de alguna contingencia. Además, los periodistas en el terreno deben tener un gran conocimiento de los sistemas militares y de armas rusos para comprender mejor los riesgos potenciales.

Por ejemplo, los aviones rusos a menudo realizan ataques aéreos de “doble toque”, explica, donde bombardean un objetivo y luego, después de un corto tiempo, lo atacan otra vez. Estas incursiones consecutivas demoradas terminan dañando a los civiles y al personal de emergencia que ha llegado para ayudar con el primer ataque. (Esta táctica de poner en peligro a los no combatientes fue el foco de las acusaciones de crímenes de guerra de la ONU contra Rusia mencionadas con anterioridad).

Asimismo, los investigadores deben aprender la diferencia entre un cazabombardero y un interceptor. Los misiles interceptores carecen de poder destructivo, ya que están diseñados para eliminar otros aviones u objetivos terrestres más pequeños, como vehículos militares. Los cazabombarderos, sin embargo, son un peligro mayor, asegura Tracy, porque tienen la tarea de bombardear fortificaciones terrestres, como edificios y búnkeres subterráneos. Y aunque Rusia no ha utilizado bombarderos estratégicos en Siria, Tracy advierte que los periodistas en Ucrania aún así deberían poder reconocerlos, ya que representan una amenaza al lanzar docenas de misiles o bombas que arrasan vecindarios enteros a la vez.

Tracy también señala la estrategia de tierra quemada que el gobierno sirio y sus aliados rusos adoptaron en algunas áreas, como Alepo. Es un enfoque militar intransigente que se parece a los devastadores ataques de Rusia en Mariúpol y los presuntos crímenes de guerra en Bucha. “Si los rusos avanzaban en una zona, primero la bombardeaban con numerosos tipos de armas”, explica Tracy. “A veces disparaban bombas torpes desde un rango de 40 kilómetros con una alta tasa de error. También pueden usar bombas prohibidas internacionalmente, como bombas de racimo y fósforo blanco”.

Tracy advierte que el ejército ruso a menudo utiliza aviones de reconocimiento en Siria que no brindan coordenadas precisas. Como resultado, sus ataques aéreos  mataron o hirieron a víctimas a veces hasta a 50 metros del objetivo. Y, debido a que los misiles rusos aterrizan en lugares donde se mezclan las fuerzas antigubernamentales y los civiles, advierte a los periodistas que se mantengan lo más alejados posible del círculo de operaciones militares ucranianas. Otra amenaza: los helicópteros de ataque rusos que vuelan a baja altura y que suelen barrer todo lo que tienen delante con un intenso fuego de cañones y armas. “Si escuchas un helicóptero, debes mantenerte alejado o esconderte y usar el camuflaje para evitar que te detecten”, aconseja Tracy.

Compilar una investigación sobre posibles crímenes de guerra requiere un esfuerzo concertado. Las pruebas deben ser fotografiadas o registradas, incluidos los ejemplos de artefactos explosivos sin detonar, así como cualquier marca o código y pruebas en restos de misiles y bombas. “Obtén tantos testimonios de primera mano como sea posible, porque la perspectiva de una persona no es suficiente. Dale a los testigos el espacio para contarte todo lo que saben sobre el blanco del ataque y los atacantes”, aconseja Tracy. “También debes coordinarte con los servicios de emergencia y protección civil para contar el número de muertos y heridos”.

Un consejo perspicaz: si el periodista piensa que un área podría ser atacada, es una buena práctica tomar fotos o grabar un video de antemano del posible objetivo para compararlo después de un ataque posterior o considerar instalar cámaras de vigilancia para documentar el ataque a medida que ocurre, ya sea por video o fotos.

Pruebas adicionales de posibles crímenes de guerra incluyen la obtención de conversaciones de control de tráfico de aeronaves o grabaciones de audio entre pilotos y bases militares para establecer quién fue responsable de ataques específicos. Del mismo modo, es posible obtener acceso a los dispositivos de comunicación abandonados por los combatientes rusos o escuchar sus mensajes no cifrados (como lo ha hecho The New York Times en Ucrania) para obtener información importante que puede ser útil para vincular eventos más adelante. “Esto podría incluir evidencia de crímenes de guerra, por lo que se deben considerar todos los detalles”, asegura Tracy.


Ahmad Haj Hamdo es un periodista sirio. Graduado en medios de la Universidad de Damasco, ha publicado historias con Arab Reporters for Investigative Journalism (Reporteros Árabes para el Periodismo de Investigación, en español), Daraj, The Guardian y otros medios de comunicación. Es cofundador de Reportaje Sirio de Investigación para Periodismo de Responsabilidad (SIRAJ, por sus siglas en inglés), un miembro de GIJN enfocado en la formación de periodistas sirios.

Republica nuestros artículos de forma gratuita, en línea o de manera impresa, bajo una licencia Creative Commons.

Republica este artículo


Material from GIJN’s website is generally available for republication under a Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International license. Images usually are published under a different license, so we advise you to use alternatives or contact us regarding permission. Here are our full terms for republication. You must credit the author, link to the original story, and name GIJN as the first publisher. For any queries or to send us a courtesy republication note, write to hello@gijn.org.

Leer siguiente

Ilustración realizada por Smaranda Tolosano para GIJN

Hoja de consejos Estudios de caso Herramientas y consejos para reportear Investigación Sostenibilidad

Consejos de una periodista: Diana Salinas (Colombia)

Diana Salinas, periodista y cofundadora del medio de investigación colombiano Cuestión Pública, ha dedicado su carrera a descubrir irregularidades y empoderar a más mujeres para que sigan sus pasos.