Imagen: Shutterstock
Cómo hacer que tu investigación importe: consejos de los autores de la “Guía de periodismo de impacto”
Leer este artículo en
Desde hace unos años, la palabra “impacto” ha estado de moda en el sector periodístico, las ONG y más allá. En el ámbito del periodismo de investigación, son muchas las redacciones que han comenzado a desarrollar una “estrategia de impacto”. Pero, ¿cómo hacerlo mejor, con qué objetivo y en qué prácticas basarse?
En busca de respuestas a estas preguntas y para satisfacer sus propias necesidades, el medio de investigación Disclose (miembro de la GIJN) y el medio independiente Rembobine decidieron publicar el otoño pasado Le Guide du journalisme d’impact (Guía de periodismo de impacto). Disponible gratuitamente en línea, la guía ofrece una selección de mejores prácticas en materia de impacto, tanto en Francia como a nivel internacional.
A la espera de la traducción de la guía al inglés, GIJN ha querido saber más al respecto con dos de los coautores: Pierre Leibovici, redactor adjunto de Clima y Contaminación en Disclose y coordinador conjunto de su estrategia de impacto, y Timothée Vinchon, redactor y cofundador de Rembobine.
GIJN: ¿En qué medida el impacto es un reto para el periodismo de investigación?
Pierre Leibovici: La cuestión del impacto responde a una pregunta existencial: ¿Para qué sirve mi profesión? ¿Para qué sirve el periodismo de investigación?. Cuando vemos el espacio que ocupan la desinformación y el entretenimiento… me parece sano plantearse esta pregunta. Además, la idea misma de evaluar el periodismo resulta interesante. No como un barómetro, sino como un proceso de autorreflexión y, sobre todo, como una manera de reconectar con la audiencia.
En este momento de crisis democrática y de confianza hacia los medios de comunicación que se vive tanto en las democracias de los países del norte como en los del sur, es urgente dotarnos de los medios necesarios para garantizar que las investigaciones tengan un seguimiento en la realidad: más allá del artículo que revela las irregularidades, debemos adoptar un enfoque que permita que estos delitos sean conocidos por las personas que están en mejor posición para cambiar las cosas, para actuar sobre el terreno, en las instituciones, en el debate público… Es el mejor regalo que se le puede hacer a un público escéptico y que duda de los medios de comunicación: una especie de contrato de confianza total.
Timothée Vinchon: En un panorama mediático completamente saturado de noticias, una investigación, a pesar de su calidad, puede pasar desapercibida muy rápidamente. De ahí la necesidad de intentar maximizar el impacto de las investigaciones. Otra ventaja es que nos hemos dado cuenta de que esta labor de seguimiento del impacto, como la que realiza Rembobine con medios independientes, permite a los periodistas ver ramificaciones en las que no habían pensado, lo que a veces incluso conduce a nuevas investigaciones.
Su guía insiste en la importancia de preparar una estrategia de impacto mucho antes de que se publique una investigación. ¿Por qué?
PL: En la visión tradicional del periodismo, los periodistas de investigación preparan su reportaje, lo publican en la fecha prevista y esperan que la sociedad lo haga suyo. Luego pasan al siguiente tema. Cuando se trabaja desde una perspectiva de periodismo de impacto y se quiere crear las condiciones para que, una vez publicada la investigación, se produzcan cambios que impulsen el cambio, hay que prepararlo todo con antelación. Esto supone, en particular, compartir la información con actores de la sociedad civil para que, llegado el día de la publicación, estos activistas no solo difundan la investigación en las redes sociales, sino que ellos mismos la envíen a sus contactos en los círculos políticos o incluso preparen acciones legales. En Disclose, ya hemos enviado los elementos clave de una investigación a una ONG dos semanas antes de su publicación, tiempo que permitió a su equipo jurídico preparar una denuncia formal que se presentó unos días después de la publicación de nuestra investigación. Imagino que este enfoque puede percibirse como una forma de activismo por parte de una redacción tradicional. Pero para nosotros, se trata simplemente de una prolongación de nuestro trabajo de investigación.
En septiembre de 2025, organizaron el primer Festival de periodismo de impacto en París. ¿Qué resultados arrojó?
PL: Reunimos a muchos periodistas de investigación que explicaron el impacto de sus trabajos y, posteriormente, reflexionamos en talleres para elaborar una estrategia de impacto a partir de un tema ficticio. Esto suscitó debates éticos. Es importante señalar que existe cierta resistencia a la idea de que preocuparse por el impacto forme parte de la misión de los periodistas.
El resultado de este festival fue que todo el mundo coincidió en que se necesitaban más puentes entre el periodismo de investigación y el resto de la sociedad para evitar quedarnos aislados en una burbuja.
En concreto, ¿cuál es el calendario para preparar el impacto de una investigación?
PL: En Disclose, nos planteamos la cuestión del impacto potencial en cuanto empezamos a trabajar en un tema. Seguimos el modelo de “investigación basada en hipótesis” descrito por Mark Lee Hunter en su Manual para periodistas de investigación. Al enumerar las hipótesis que vamos a intentar demostrar con la investigación, también enumeramos los impactos potenciales que podría tener. Por lo tanto, tan pronto como se encarga y pone en marcha un tema, nuestros jefes de redacción se ponen en contacto con actores de la sociedad civil para comenzar a tantear el terreno. A más tardar un mes antes de la publicación de la investigación, celebramos una reunión importante sobre el impacto con la persona encargada de redes sociales y desarrollo para ver cómo podemos ampliar nuestros objetivos de impacto y valorar si podemos involucrar a otras personas. Posteriormente, celebramos otra reunión sobre el impacto siete días antes de la publicación. Uno o dos días antes de la fecha señalada, compartimos la investigación con otros periodistas y, a menudo, —aunque no de forma sistemática—, con la AFP, para garantizar su difusión en los medios. También nos ponemos en contacto con medios especializados o profesionales que, a su vez, llegarán a un público que nos interesa particularmente para determinados temas.
Su guía sugiere establecer criterios de impacto. ¿Cuáles?
PL: Realmente corresponde a cada medio de comunicación y a cada organización relacionada con el periodismo —pienso en fundaciones, por ejemplo, o incluso en GIJN— establecer sus propios criterios de impacto. Cuando me incorporé a Disclose a finales de 2022, aún no habíamos formalizado en qué podían consistir los impactos. Una de mis primeras tareas fue establecer criterios de impacto que fueran coherentes con nuestro posicionamiento editorial. Inspirándome en otros medios y en ONG que a veces están muy avanzadas en este ámbito, enumeré entonces una docena de criterios. Hoy en día, contamos con 20 criterios propios. Estos criterios abarcan cuatro grandes categorías: impacto mediático, impacto institucional, impacto judicial e impacto social. Esta clasificación de criterios se encuentra en prácticamente todos los medios que aplican activamente una estrategia de impacto. Pero lo más importante no es tanto la multiplicidad de criterios, sino su pertinencia para tu posicionamiento.
¿Qué herramientas puede adoptar una redacción para realizar un seguimiento eficaz del impacto?
PL: La herramienta no es lo importante. Lo esencial es contar con una base de datos gestionada por una persona designada en la redacción que se asegure de registrar los impactos. En Disclose, realizamos un seguimiento exhaustivo de los impactos. Podemos permitírnoslo porque publicamos muy pocas investigaciones, entre 20 y 25 al año. Utilizamos Notion, una herramienta que permite tener bases de datos muy visuales y fáciles de filtrar, lo cual resulta muy práctico, sobre todo a la hora de elaborar nuestro informe anual de impacto, ya que tenemos toda la información al instante. De hecho, un enlace público a esta base de datos de impacto está incluido en cada informe de impacto.
Háblennos de otras formas de amplificar el impacto de una investigación…
TV: En las redacciones que trabajan cada vez más la cuestión del impacto suele considerarse con bastante frecuencia la posibilidad de publicar junto con otros medios. Hay que preguntarse: “¿Esta pensado el proyecto para traspasar fronteras?” o, por el contrario, si conviene realizar una publicación conjunta con medios mucho más pequeños y locales, porque, en términos de arraigo en el territorio, tiene todo el sentido que llegue a un público directamente afectado.
PL: A cada investigación nos preguntamos si podría haber una versión audiovisual para intentar dar vida a la investigación más allá del texto escrito. Además, cada vez establecemos más colaboraciones con productores de contenidos. En Francia, Mediapart ha experimentado con esta fórmula y ha obtenido resultados muy interesantes. Por ejemplo, para una investigación que realizamos el pasado mes de febrero sobre los PFAS [o “químicos eternos”], colaboramos con un creador de contenido francés quien realizó un vídeo de dos minutos que fue visto cerca de dos millones de veces. Esto nos permitió llevar nuestras revelaciones sobre un tema muy técnico a una audiencia mucho más amplia.
TV: También añadiría la importancia de conectar con las audiencias a través de formatos relevantes. Tomemos como ejemplo el Bondy Blog, que, al abordar la cuestión de las apuestas deportivas en barrios populares, logró reunir tanto a las autoridades competentes como a los jóvenes afectados. Disclose también lo hizo recientemente para una investigación sobre los PFAS en las Ardenas. Es un formato que permite acercarse lo más posible a los públicos afectados.
¿Existen casos en los que resulta difícil alcanzar un impacto?
TV: En Rembobine documentamos las repercusiones de las investigaciones realizadas por medios independientes de habla francesa y nos hemos dado cuenta de que, por desgracia, los casos de corrupción local a veces no tienen el impacto esperado.
Lo mismo ocurre a veces con las investigaciones sobre las malas prácticas de grandes grupos industriales franceses en el Sur. Si no se trabaja mucho en la estrategia de impacto, estos temas lamentablemente caen en el olvido, pese a tratarse de problemas graves.
PL: Incluso en Disclose a veces tenemos un enfoque que puede estar muy centrado en Francia y Europa, y es algo que intentamos corregir. En abril publicamos una investigación sobre un gigante siderúrgico que se abastece de carbón proveniente de Mozambique. En esta ocasión, nos pusimos en contacto con la sociedad civil del país y pedimos a habitantes de la comunidad cercana a una mina de carbón que realizaran mediciones de la contaminación atmosférica para nosotros. Una asociación tradujo la investigación de forma gratuita al portugués para ponerla a disposición del público más afectado. Light House Reports y The Examination son muy buenos ejemplos de medios de comunicación que han sabido poner el impacto al servicio de las comunidades más afectadas, y que a menudo son víctimas de los abusos de las multinacionales.
La guía recomienda dedicar un espacio, claramente identificado, a la documentación del impacto. ¿Por qué?
PL: Es esencial, sobre todo para los medios de investigación que producen muchos artículos, o para los medios tradicionales que producen investigación y otros tipos de contenidos. Lo peor es cuando los artículos de seguimiento del impacto se pierden entre todos los demás. Esto hace más difícil comprender qué cambios busca impulsar la redacción. La guía recomienda utilizar códigos visuales y espacios editoriales dedicados al impacto…
¿Y por qué no ir más allá y elaborar, una vez al año o incluso más, informes de impacto que pueden ser muy breves? La guía da el ejemplo de The Marshall Project, en Estados Unidos, un medio de investigación sobre la justicia y el sistema penitenciario que elabora informes de impacto cada trimestre. Utilizan un formato muy breve, de dos páginas, escrito al estilo de una antigua gaceta. Están muy bien elaborados y relatan las repercusiones que se han producido durante los tres meses anteriores. Se envían tanto al público como a sus financiadores.
Hay un espacio para la creatividad a la hora de mostrar el impacto desde todos los ángulos. Las redes sociales también son un gran terreno de juego para hacerlo. En Disclose, la mitad de lo que producimos para las redes sociales trata sobre el impacto de nuestras investigaciones y la otra mitad son las investigaciones en sí. Creo que es crucial insistir en que lo que nos importa en el periodismo de investigación son los efectos reales, y no solamente alguna exclusiva que se olvida al día siguiente.
Alcyone Wemaëre es la responsable francófona de GIJN y periodista francesa. Anteriormente trabajó en France 24 y Europe 1. Desde 2019, es profesora asociada en Sciences Po Lyon, donde codirige el máster en periodismo, especializado en periodismo de datos e investigación, creado en colaboración con el CFJ.

