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Guía de GIJN sobre investigación periodística en salud y medicina: Capítulo 3

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De cómo nos influyen

Primera sugerencia: acepta que te han influido

«Somos buscadores de patrones, creyentes en un mundo coherente» – Daniel Kahneman, psicólogo, ganador del Premio Nobel.

Una de las primeras cosas que se aprende como periodista de investigación es a tener cuidado con los sesgos inconscientes, incluyendo los que se conoce como «anclaje» o «túneles cognitivos». La neurociencia ha demostrado que tendemos a dar más valor a la información que confirma, que a la que invalida. Un ejemplo es el experimento el gorila invisible ataca de nuevo (The Invisible Gorilla Strikes Again). A un grupo de radiólogos, se le pidió que identificara nódulos pulmonares en una tomografía computarizada (TC). Al menos 20 de 24 radiólogos ignoraron una imagen delineada en blanco de un gorila que los investigadores insertaron en las imágenes, aunque tenía más de 48 veces el tamaño de los nódulos que se les pidió a los médicos que identificaran.

Cuanto más fuerte sea la expectativa, ventaja o amenaza de pérdida, mayor será el impacto de la situación en nuestros procesos mentales, aunque estemos convencidos de nuestra propia objetividad. En el campo del periodismo de salud, el aceptar conexiones atractivas pero falsas es un riesgo real y con graves consecuencias.

Además, el conocimiento sobre sesgos explica los conflictos de intereses, que son omnipresentes en ciencia y en medicina, cuyo impacto en los resultados de los estudios y en las actitudes de los profesionales se han estudiado en profundidad. Hay una gran cantidad de publicaciones sobre el tema. Una buena lectura es la revisión sistemática «Alcance e impacto de los conflictos de intereses financieros en la investigación biomédica» (Scope and Impact of Financial Conflicts of Interest in Biomedical Research). El impacto negativo de estos conflictos es indiscutible. Por ello, su divulgación es obligatoria, incluso si no se aplica siempre o no se hace de manera consistente.

También es importante comprender el sesgo cognitivo, porque los protagonistas suelen decir que son «capaces de manejar» conflictos de intereses. De hecho, la investigación ha demostrado que eso es imposible, porque el conflicto actúa a nivel inconsciente. El economista del comportamiento George Loewenstein lo resumió así:  “Los conflictos de interés inevitablemente sesgarán el comportamiento, aunque sean médicos honrados y bien intencionados. El sesgo puede modificar sus elecciones, o puede llevar a la búsqueda inconscientemente y/o énfasis de datos que respalden sus intereses personales”. 

Segunda sugerencia: cuidado con los líderes de opinión

A pesar de los avances logrados por la Medicina Basada en la Evidencia, todavía existe la “medicina basada en la eminencia”. La diferencia entre los dos términos, bien conocidos en la comunidad médico-científica, se explica en el tutorial de Students 4 Best Evidence. Básicamente, tendemos a creer en «los expertos». A mayor currículum, mayor credibilidad tienen sus declaraciones. Además, nuestra relación con los médicos está determinada por un fenómeno conocido como “el efecto de la bata blanca”. La industria basa en esto sus estrategias de marketing y los líderes de opinión (KOLs, por sus siglas en inglés key opinion leaders) juegan un papel crucial. Los KOLs son “productos” de la industria. Se trata de médicos y científicos, cuyas biografías y afiliaciones se perciben como prestigiosas. A menudo fungen como consultores de la industria, el gobierno y las organizaciones internacionales como la OMS.

Las empresas los involucran en cada paso del ciclo de vida de un producto, mientras que los periodistas tienden a acudir a ellos en busca de referencias por ser considerados «expertos en el área». Los KOLs pueblan las juntas de las sociedades médicas, escriben guías/protocolos, enseñan en las facultades de medicina e imparten formación de Educación Médica Continuada.

Vale la pena hacer evidentes los conflictos de intereses, fuente de muchas buenas historias. Los intereses financieros no son la única área a investigar; también se pone en juego la reputación, estatus, títulos y reconocimiento.

En varios países, los fabricantes de dispositivos médicos y farmacéuticos han sido requeridos por ley, para revelar detalles de sus pagos a médicos y científicos. Los datos están disponibles en bases de datos como la estadounidense Open Payments o la francesa Base Transparence Santé.

El aumento reciente de la conciencia pública y la cobertura de los medios sobre el destino oscuro del dinero de las empresas farmacéuticas llevó a la industria a lanzar iniciativas de “transparencia” como Código de Cooperación Farmacéutica (Pharma Cooperation Code) de la Federación Europea de Industrias Farmacéuticas y Asociaciones (EFPIA, según sus siglas en inglés). Estos conjuntos de datos suelen ser difíciles de analizar, ya que la información se presenta en formatos variados y se publica en los sitios web de una sola empresa. Proyectos como Dólares para Doctores de ProPublica (Dollars for Docs) y Euros para Doctores de CORRECTIV (Euros for Docs) intentan ir más allá de estas limitaciones. Dado que el mercado de la salud es global, amerita realizar una búsqueda exhaustiva. Ten en cuenta que el pago a un KOL puede realizarse por una oficina o sucursal diferente de la empresa.

La mejor práctica es preguntar al experto sobre sus conflictos de interés y, al mismo tiempo, hacer en paralelo nuestra propia investigación. Podemos empezar por lo declarado en publicaciones y comités asesores, pero no se vale detenernos ahí. Los KOL suelen ser selectivos con lo que divulgan. Busca en resúmenes y programas de conferencias médicas, comunicados de prensa de la industria y noticias. Además, no olvides consultar el registro de patentes de Justia y de cualquier organización que patrocine alguna investigación dirigida por el experto en cuestión.

La “declaración de conflictos de intereses” suele tener limitaciones y con frecuencia no cuentan la historia completa. Muchos estudios demuestran que las declaraciones proporcionadas por los autores y los miembros de comités asesores son a menudo falsas y/o incompletas. Además, las publicaciones rara vez aplican las sanciones establecidas en sus normas y las revistas e instituciones médicas no evalúan de forma rutinaria la exactitud de las declaraciones de interés ni imponen sanciones por divulgación incompleta o inexacta. Al final, las divulgaciones de conflictos de intereses no resultan del todo fiables.

Como señaló la Academia Suiza de Ciencias Médicas, la transparencia no puede constituir un objetivo en sí mismo: “lo que es éticamente problemático y clave acerca de los conflictos de intereses no es el hecho de que se oculten, sino que puedan influir en el comportamiento de investigadores médicos y profesionales de la medicina en relación a tratamientos y pruebas de forma que vaya en contra de los mejores intereses de los pacientes».

Los conflictos de intereses también juegan un papel en lo que se denomina «mercantilización de enfermedades» (disease mongering), definido por la Biblioteca Pública de Ciencias como «vender enfermedades para promover la venta de medicamentos”. Esta mercantilización de enfermedades es también un factor de sobrediagnóstico, considerado por algunos críticos como el mayor riesgo para los sistemas de salud pública de los países desarrollados. Podemos leer qué es y qué no es el sobrediagnóstico en esta hoja informativa del Instituto para la Calidad y la Eficiencia en la Atención de la Salud (IQWiG). Otras buenas lecturas son: Lo que nos enferma es una epidemia de diagnósticos (What’s Making Us Sick Is an Epidemic of Diagnoses) del New York Times, la edición especial de la revista biomédica PLOS sobre mercantilización de enfermedades y la serie Demasiada medicina (Too Much Medicine) del British Medical Journal.

Existe un movimiento global de médicos, que comenzó en la década de 2000 con la campaña No Free Lunch, en España NoGracias, que reconocieron el impacto de los conflictos de intereses y se comprometieron a no aceptar obsequios de la industria y a confiar en fuentes no promocionales de información sobre prescripciones. En el mundo existen organizaciones de científicos y médicos que trabajan para evitar el sobrediagnóstico. Por lo general, estas personas conocen bien tanto la Medicina Basada en la Evidencia como las estrategias de marketing/propaganda de la industria.

Existe una lista de expertos en salud independientes de las industrias en el sitio web del Instituto Lown. La Lista Lown fue creada por primera vez por las periodistas Jeanne Lenzer y Shannon Brownlee, quienes anunciaron el proyecto en un artículo de BMJ de 2008 titulado ¿Hay un médico (imparcial) en casa? (Naming Names: Is There an (Unbiased) Doctor in the House?). A los cuatro coordinadores de la lista, Jeanne Lenzer, Gary Schwitzer, Shannon Brownlee y Adriane Fugh-Berman, se les unieron las autoras de esta guía, Catherine Riva y Serena Tinari. La lista también se publica en Health News Review y en el sitio web de Jeanne Lenzer.

Ten cuidado con las estrategias de marketing, como las campañas de concientización sobre enfermedades, que tienen como objetivo crear un mercado para un medicamento determinado y observa con cautela a las organizaciones de pacientes financiadas por la industria.

Esta divertida presentación de Lisa Schwartz y Steven Woloshin en la conferencia de prevención del sobrediagnóstico de 2018 ilustra dichos métodos. Hay mucha literatura sobre este tema, así como una base de datos de Kaiser Health News: “Prescripción por poder, investigando las relaciones entre los grupos de defensa de pacientes y las grandes farmacéuticas”.

Hay múltiples ejemplos de campañas de concienciación y organizaciones de pacientes que sirvieron a las agendas de la industria, como esta Documentos ocultos demuestran cómo Purdue Pharma creó un movimiento del dolor (Unsealed Documents Show How Purdue Pharma Created a ‘Pain Movement), y esta de The Guardian de Australia, Las compañías farmacéuticas gastaron 34 millones de dólares en grupos de defensa de pacientes (Pharmaceutical Companies Spent $34m on Patient Advocacy Groups, Research Finds).

Tercera sugerencia: conflictos de interés en el periodismo de salud

Algunos medios de comunicación y organizaciones de periodismo de salud reciben financiamiento de la misma industria sobre la que informan, lo que plantea graves cuestiones sobre conflictos de intereses.

La Conferencia Mundial de Periodistas Científicos de 2019 fue co patrocinada por Johnson & Johnson y la compañía organizó un almuerzo y prometió donaciones adicionales si la etiqueta de su campaña #ChampionsofScience se usaba en las redes sociales. En la misma conferencia, Bayer ofreció un almuerzo llamado “Elevar el listón de la sostenibilidad y la transparencia” (Raising the Bar on Sustainability and Transparency).

La Fundación Bill y Melinda Gates, por mucho la fundación privada más grande de los Estados Unidos, es especialmente activa en la financiación del periodismo de salud. La fundación, cuyos objetivos declarados incluyen mejorar la atención médica, ha realizado grandes donaciones para desarrollar nuevos medicamentos, vacunas y sistemas de salud. También ha mantenido acciones corporativas y bonos en compañías farmacéuticas como Merck, GlaxoSmithKline, Eli Lilly, Pfizer, Novartis y Sanofi, según una investigación de 2020 en The Nation, realizada por Tim Schwab. La fundación, principal donante desde 2015 del Centro de Periodismo en Salud Bhekisisa de Sudáfrica, contribuye a la sección de Desarrollo Global de The Guardian, a los informes de salud del Centro Europeo de Periodismo y al Centro Internacional de Periodistas, también apoyado por Johnson & Johnson. Para obtener más información sobre la participación de la Fundación Gates en el periodismo, consulta los dos artículos de Columbia Journalism Review de Robert Fortner, Cómo Ray Suárez realmente atrapó el error de salud global (How Ray Suarez Really Caught the Global Health Bug) y La web se hace más ancha (The Web Grows Wider).

Cuarta sugerencia: visión de conjunto

Es tentador centrarse en los «sospechosos habituales» cuando investigamos sobre la salud y la medicina: industrias, aseguradoras y personajes destacados. Sin embargo, la realidad es más complicada. Las estrategias de marketing de la industria de la salud se han vuelto cada vez más sofisticadas y los periodistas deben profundizar e investigar sobre los múltiples actores del sistema, pues son muchos quienes toman decisiones que afectan la salud pública.

En Re-Check.ch nos hemos dado cuenta de que tenemos que incluir el panorama general en nuestras investigaciones. Esto significa averiguar la mayor variedad posible de instituciones, incluidas las organizaciones no gubernamentales y los medios de comunicación. Un ejemplo práctico es nuestra investigación en cinco partes (en francés) sobre los intereses que rodean los programas de detección de cáncer de mama con mamografías, un laberinto complejo con muchos grupos interesados. La investigación recibió un premio de la Academia Suiza de Ciencias Médicas.

Dos investigadores canadienses, Sergio Sismondo y Marc-André Gagnon, han desarrollado esta visión de conjunto, de “panorama general”, llamándolo ghost management. Ambos especialistas sostienen que, debido a los modelos comerciales actuales, en lugar de producir tratamientos innovadores, las empresas farmacéuticas se centran más en influir en el conocimiento médico, dar forma a las narrativas científicas, influir en los expertos fomentando los conflictos de intereses, captar a reguladores y legisladores y moldear los medios y la cultura de manera que permita una maximización de beneficios.

“El modelo de negocio dominante del sector farmacéutico –escribió Gagnon– se basa en la promoción masiva de medicamentos que muchas veces no representan ningún avance terapéutico significativo. Por tanto, la investigación clínica es casi una campaña promocional. Los resultados de la investigación clínica se utilizan principalmente para impulsar y respaldar las ventas en lugar de para mejorar la prescripción”. (Nota: Catherine Riva y Serena Tinari, autoras de esta guía, están trabajando junto con los dos académicos antes nombrados en un proyecto de investigación sobre el ghost management).

Los esfuerzos de propaganda están destinados no solo a moldear la formación de los médicos respecto a las enfermedades y a sus hábitos de prescripción (conocimiento médico), sino también a guiar el debate político e influir en los modelos de pensamiento de las personas. El ghost management incluye una metodología eficaz para profundizar. La aplicación práctica produce visualizaciones asombrosas como estas.

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