Panel de Netzwerk Recherche 2026 sobre mujeres y personas LGBTQ en el periodismo de investigación. Imagen: Captura de pantalla, TIDETVhamburg
La comunidad LGBTQ+ y las mujeres en el periodismo de investigación: retos, estrategias y el futuro
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Las mujeres y periodistas LGBTQ+ enfrentan distintos retos, incluyendo discriminación salarial, ser subestimadas o subvaloradas por sus colegas o sufrir acoso y discursos de odio. Un estudio de UNESCO y la Federación Internacional de Periodistas halló que el 73% de las mujeres periodistas reportaron experimentar violencia en línea. Las formas en que el género, la identidad y la sexualidad se cruzan con la raza y la clase social también traen experiencias y retos específicos al ambiente laboral.
Durante la conferencia de Netzwerk Recherche 2026, tres expertas discutieron sus experiencias trabajando en periodismo de investigación como mujeres, miembros de la comunidad LGBTQ+ y como individuos con identidades interseccionales. Hablaron también sobre los campos donde ha habido progreso y en los que no, y sobre el estado actual de estas cuestiones, al tiempo que algunas salas de redacción se aprietan el cinturón y giran hacia la derecha.
Evangelista Sie, de ACOS Alliance y fundadora de The Chance, moderó un panel con Birte Meier, reportera jefe de Stern Investigativ / RTL; Sarah Ulrich, periodista investigativa freelance y ex editora de GIJN Alemania, y Yasemin Said, una documentalista y periodista que fundó PERSPECTIVES, un proyecto basado en Leipzig para apoyar a las comunidades de migrantes.
En lugar de entregar micrófonos a la audiencia durante el segmento de preguntas y respuestas, se dejó un asiento libre en el panel para que los miembros de la audiencia pudieran unirse y discutir sus preguntas con mayor profundidad. “No sólo tenemos aquí a tres maravillosas expertas en este campo, sino también a una enorme cantidad de experticia en el auditorio”, explicó Sie al iniciar la sesión.
Este experimento produjo una discusión casual y libre, pero franca, que cubrió un amplio espectro de temas, incluyendo las posibles barreras para entrar en la profesión, la discriminación en la remuneración, el acoso, el sexismo, el aislamiento, y experiencias compartidas sobre cómo se han manifestado en sus carreras el género, la sexualidad y las identidades interseccionales, como la raza. Un tema recurrente fue hacer una evaluación del progreso que se ha hecho durante las dos últimas décadas, y cómo seguir haciendo periodismo de investigación que incluya distintas voces.
Representación, acceso y desilusión
Incluso en Alemania, donde “la misma paga por el mismo trabajo” es un principio fundamental de la ley laboral, y los individuos LGBTQ+ tienen protecciones federales con su empleo, los panelistas señalaron que en las salas de redacción aún hay problemas en niveles adecuados de representación, en la paridad de la remuneración y en las dinámicas de poder.
La periodista Sarah Ulrich, cuyos reportajes se enfocan en la violencia basada en género y los abusos de poder —algunos de sus proyectos recientes incluyen The Invisible Front, sobre violencia sexual contra las mujeres en la guerra en Ucrania— explicó que la ausiencia desproporcionada de voces de mujeres e individuos queer en la profesión lleva a que estas voces también queden por fuera de los reportajes y las historias.
“Las mujeres y los individuos queer están subrepresentados en el mundo del periodismo, y eso es una consecuencia del patriarcado, que también le da una cierta forma a los medios”, dijo Ulrich. “Podría, por ejemplo, haber más protagonistas, u opiniones, o personajes [en los reportajes] que no sean hombres blancos cisgénero. Eso a menudo no se toma en cuenta”.
Un miembro de la audiencia llamado Günter se unió al panel para discutir el acceso al campo del periodismo. Günther previamente trabajó en Netzwerk Recherche y ahora lo hace para la Academia Waldschlossen, un centro de educación y conferencias fundado en 1981 para educar y derribar prejuicios sobre la comunidad LGBTQ+.
“Cuando comencé mi trabajo, la clásica imagen de un periodista de investigación estaba asociada con el servicio secreto o los agentes secretos. No me veía allí”, dijo Günter. “No tenía ni idea cómo este tipo de periodismo habría podido ser adecuado para alguien como yo”.
“Tomó años, en algunos casos, para que me tomaran en serio… incluso cuando, desde el principio, estaba haciendo un buen trabajo. Quizás no soy tan elocuente, duro o asertivo como otros. Así que, si tuviera que mirar hacia atrás, a estas últimas dos décadas, me pregunto si eso fue un obstáculo, y si ha cambiado algo en ese ámbito”, dijo. “¿Aún puedes salir adelante en esta profesión sólo haciendo un buen trabajo, incluso si no tienes las típicas características masculinas o que se asocian con la masculinidad?”
“No diría que el acceso es ahora más fácil, pero diría que se ha ampliado la discusión en torno a estos temas”, respondió Ulrich. “Los espacios están cambiando y la presión aumenta porque estamos todos allí, y porque lentamente estamos reclamando este espacio para nosotros”.
Ulrich explicó que cuando estaba comenzando aún no tenía una red de periodistas con un punto de vista similar o redes feministas. “Durante mucho tiempo, me resultó difícil encontrar la forma de traer mi propia identidad y posición, es decir mi posición feminista, al campo periodístico, porque pensaba que sería vista como poco profesional. Creo que ese aún es en parte el caso. El riesgo es que nos llamen activistas”, dijo. “También sentí durante mucho tiempo que las personas FLINTA [un acrónimo alemán que representa Mujer, Lesbiana, Intersexual, No-binaria, Trans y personas Agénero] en el periodismo debían abrirse el camino a codazos porque literalmente luchábamos por tener visibilidad, y creo que eso está cambiando lentamente, y ahora hay más personas en posiciones de liderazgo”.
Yasemin Said, cuyo trabajo se enfoca en los derechos humanos y las estructuras de poder, y ha examinado cómo los medios alemanes enmarcan sus reportajes sobre comunidades migrantes, dijo que es clave superar el aislamiento.
“Aún diría que mi decepción y desilusión fueron bastante grandes, al ver que incluso en el contexto del periodismo, en cada ambiente he experimentado algún tipo de acoso sexualizado”, explicó ella. “Que se hicieran ciertos comentarios generó incomodidad en el trabajo. Supongo que era la norma… Y creo que este aislamiento y todo el tema de ‘debo encontrar mi propia forma de lidiar con ello’ realmente debilita nuestra capacidad para realizar cambios. Así que ojalá pudiéramos juntarnos de forma más efectiva”.
Visibilidad “selectiva”
Los panelistas y la audiencia también discutieron la visibilidad de los periodistas LGBTQ+ en las salas de redacción, y sus límites. Said, que contribuye al proyecto Reenmarcar las Narrativas Queer en los Medios, del History Unit, argumentó: “Creo que no hay visibilidad queer en lo absoluto [en el campo]. Cero. No sabría decir dónde la hay. Pienso que resulta interesante cuán invisible es, incluso en las [grandes editoriales]… Sin embargo, entretanto, pienso que usar las redes sociales funciona bastante bien para conectar con otras personas y conocerlas. Creo que eso es estupendo”.
Daniel, un participante de la audiencia y hombre abiertamente homosexual, que trabaja regionalmente como periodista, dijo que en su experiencia la representación y visibilidad queer en el periodismo era “selectiva”, en el sentido que algunos grupos eran más visibles que otros.
“Personalmente, siento que conozco a muchos hombres homosexuales [en el campo], pero otros grupos, especialmente personas de color, personas lesbianas, o personas trans, apenas son visibles… Hay algunos grupos que de hecho tienen una representación bastante fuerte, y todos los demás quedan ignorados. LGBTQIA+ son muchas letras, y sólo una tiene representación. Eso es desafortunado”.
Remuneración desigual: ayer y hoy
Birte Meier, veterana del periodismo, es también una defensora de la paga igualitaria. En 2020 ganó un fallo trascendental sobre paridad de paga en la corte laboral federal de Alemania, donde llevó su caso contra su empleador, ZDF, una importante cadena pública nacional, por recibir menos paga que sus colegas en el periodismo de investigación. También escribió un libro titulado “¡Paridad de paga ahora!”.
Como anotó la moderadora, Evangelista Sie, no todos tienen los recursos para llevar a cabo una batalla legal con sus empleadores. ¿Así que cuál sería el consejo de Meier para los periodistas o colegas que se enfrenten a una batalla similar?
“Depende del estatus del trabajador. Si estás empleado o eres freelance, o qué tipo de contrato tienes”, explicó ella. Por supuesto, también depende de las leyes y protecciones en cada jurisdicción, pero la disparidad salarial a menudo se mantiene en la práctica, incluso en las salas de redacción.
Meier les recomienda a los periodistas seguir esta prueba de tres pasos antes de tomar cualquier acción:
- ¿Es mi trabajo comparable al de mis colegas masculinos?
- ¿Puedo demostrar que mi colega/contraparte masculino gana más?
- ¿Hay algún motivo legítimo por el que mi colega masculino recibe una paga más alta?
“Claro, puede haber motivos justificables por los que los hombres y las mujeres reciben un salario distinto. Por ejemplo, si el hombre tiene más experiencia laboral; pero no es justificado si logró negociar mejor. Así que es un asunto relativamente simple — si no puedes descartar la discriminación, entonces es recomendable, si no quiero demandar, ir al consejo laboral, a un abogado, a una oficina antidiscriminación, a un sindicato, o a cualquier tipo de centro de información que te pueda ayudar, pues es muy difícil simplemente seguir viviendo siendo consciente de que hay discriminación. Es difícil seguir satisfecha en tu trabajo”, añadió Sie.
Meier reconoció que las conferencias de periodismo han mejorado mucho desde que comenzó su carrera: “Antes unos hombres viejos venían y miraban con dificultad las etiquetas con nuestros nombres, y seguían de largo, porque de alguna forma no éramos importantes. Ahora, por supuesto, esta conferencia tiene todo tipo de gente distinta, y en particular gente joven”, dijo ella.
“Pero sólo para poner un cierto límite al optimismo, creo que en las salas de redacción, cuando se trata de quién recibe cuáles presupuestos, quién puede hacer las grandes investigaciones, quién llega a la cima, y quién tiene influencia, los cinturones se están volviendo a apretar y se están volviendo a ver los viejos mecanismos. No estamos de ninguna manera donde deberíamos y aún tenemos mucho camino por recorrer”, añadió ella.
Seguir adelante
La discusión cubrió los retos financieros que enfrentan las salas de redacción y los efectos que esto tiene en qué cubrimiento se prioriza.
Un miembro de la audiencia preguntó cómo los periodistas de investigación pueden progresar en un contexto de escasez de recursos, y en el que muchas salas de redacción están girando a la derecha.
“Tengo la impresión que en este momento no puedo vender investigaciones sobre discriminación estructural entre los trabajadores rurales, porque no es algo para lo que hay demanda”, dijo un miembro de la audiencia. “Realmente me pregunto cómo podemos mantener este espacio de discusión, y cómo podemos mantener este tipo de trabajo investigativo, porque es costoso, involucra un enorme esfuerzo emocional, a veces es retador en términos de seguridad, y luego simplemente estamos exhaustos”.
Como respuesta, Ulrich compartió su experiencia tratando de lanzar una sala de redacción investigativa feminista con algunas colegas, y luego de llegar a una ronda avanzada de selección no lograron la financiación que buscaban. “Creo que las personas que aún tenemos los recursos y la fuerza debemos construir algo, porque nadie nos lo va a entregar… La cadena pública no vendrá por nosotros. Tenemos que hacerlo nosotros mismos y debemos encontrar nuestra propia financiación”.
Said añadió: “Pienso que es realmente inspirador cómo las mujeres periodistas de investigación trabajan alrededor del mundo, cómo se organizan, y me pregunto si sería posible, al menos al principio, organizarnos. Hacer investigaciones mientras tenemos también un trabajo que pague el alquiler, y luego comenzar a construir las cosas lentamente… siento que no quiero seguir simplemente teniendo la esperanza de que al final termine en las salas de redacción que son menos malas. Sólo quisiera que nosotros pudiéramos construir las buenas”.
Mira abajo el panel completo de la conferencia Netzwerk Recherche.
Alexa van Sickle es periodista y editora con experiencia en periodismo digital e impreso, publicaciones, centros de investigación y organizaciones sin ánimo de lucro. Antes de incorporarse a GIJN, fue editora sénior y productora de podcasts para la revista de viajes y corresponsalía internacional Roads & Kingdoms.