La investigación Fantasmas del Erario requirió miles de solicitudes de acceso a la información, una extensa interconexión de bases de datos y programación, así como herramientas de análisis de redes para detectar patrones de contratación pública que abarcan dos décadas. Imagen: Captura de pantalla, Quinto Elemento Lab
México eliminó su agencia de transparencia. Periodistas siguen investigando corrupción
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Durante más de dos años, un equipo de periodistas e investigadores rastreó miles de contratos públicos otorgados por el gobierno mexicano a empresas fantasma. El resultado fue “Fantasmas del Erario”, una investigación que documentó cómo más de 11 mil millones de pesos de fondos federales (más de 660 millones de dólares) terminaron en compañías señaladas por simular operaciones.
Desarrollado por Quinto Elemento Lab y el Observatorio de la Corrupción e Impunidad (OCI) de la Universidad Nacional Autónoma de México, el proyecto explica a través de 12 reportajes y una serie de visualizaciones cómo entre 2002 y 2022, cuatro administraciones otorgaron 3 mil 529 contratos públicos a 834 compañías declaradas por el propio gobierno como empresas fantasma.
| Entre 2002 y 2022, el gobierno mexicano firmó 3,529 contratos por más de 11 mil millones de pesos con 834 Empresas que Facturan Operaciones Simuladas, también conocidas como empresas fantasma.
Lee la historia completa aquí: https://t.co/Arrfue0rII
— Quinto Elemento Lab (@quintoelab) December 23, 2025
Además de revelar la magnitud y consecuencias del desvío de recursos públicos hacia ese tipo de empresas, “Fantasmas del Erario” evidenció que el periodismo de investigación basado en documentos públicos sigue siendo posible en México, pese al reciente debilitamiento del sistema de transparencia en ese país.
La investigación, publicada en mayo de 2025, requirió miles de solicitudes de acceso a información, cruces masivos de bases de datos y herramientas de programación y análisis de redes para detectar patrones de contratación pública de dos décadas.
“Fantasmas del Erario” fue premiada en los Sigma Awards 2026, de la Red Global de Periodismo de Investigación (GIJN, por sus siglas en inglés), a lo mejor del periodismo de datos en el mundo.
Datos al alcance pese a reformas
Aunque las más de 3 mil solicitudes de acceso a documentos públicos para la investigación implicaron procesos largos y laboriosos, el proyecto demostró que los periodistas todavía cuentan con vías para acceder a datos públicos en México, pese a las reformas constitucionales que desaparecieron, en marzo de 2025, el Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública, el órgano autónomo que vigilaba la transparencia del gobierno.
Esas reformas transformaron significativamente la Plataforma Nacional de Transparencia, el sistema digital para solicitar información pública. La plataforma continúa operando, pero ahora la supervisión y resolución de disputas pasaron a manos del propio gobierno.
La periodista Violeta Santiago, quien estuvo al frente de la investigación, dijo que, aunque las solicitudes para “Fantasmas del Erario” fueron hechas antes de los cambios, el equipo tuvo que interponer algunos recursos de revisión con el nuevo sistema. En la mayoría de los casos, estos resultaron a su favor, dijo.
“No es que todo haya dejado de funcionar, eso hay que admitirlo”, dijo Santiago a LatAm Journalism Review (LJR). “Lo que sí hemos notado en este último año es que las dependencias se sienten menos obligadas a entregar información, y esto implica tener que dar una pelea, un poco esperando que el mismo árbitro, que ya no es imparcial, termine siendo justo”.
Gran parte de los datos en los que está basada la investigación fueron obtenidos de fuentes abiertas, que no requieren solicitarlos a las dependencias: los contratos fueron descargados de CompraNet, la plataforma digital del gobierno que almacena la información de contrataciones públicas federales; el listado de empresas fantasma es un documento abierto del Servicio de Administración Tributaria; y las actas constitutivas de las empresas están disponibles en una plataforma del Registro Público de Comercio.
“Descargar los datos era tedioso, pero ahí estaba todo”, dijo a LJR José Nicolás-Carlock, investigador del OCI. “Una vez que teníamos esa información, no hubo mayor problema, más que ensamblar las bases de datos”.
El OCI, una iniciativa que estuvo activa hasta 2024, hizo el primer cruce de bases de datos para identificar contratos públicos otorgados a empresas fantasma. Ante la magnitud de la tarea, buscaron a Quinto Elemento Lab para sumar esfuerzos, dijo Nicolás-Carlock.

El proyecto explica cómo cuatro administraciones adjudicaron 3,529 contratos públicos a 834 entidades designadas como empresas fantasma por el gobierno. (Foto: Captura de pantalla de Quinto Elemento Lab)
Para hacer más sólida la investigación, el equipo buscó acceder a toda la documentación detrás de los contratos, incluyendo convocatorias de licitación, registros de las empresas, facturas y documentos probatorios de los servicios ofrecidos.
“Para nosotros no bastaba con asegurar que una empresa que está en este listado de empresas fantasma hubiera tenido un contrato con el gobierno”, dijo Santiago. “Pedimos un montón de documentación que las empresas deberían proporcionar en estos procesos de contratación. Y ahí hubo cosas muy reveladoras, como el tamaño de estas empresas o cuántos empleados tienen”.
Administrando el caos
Otro de los principales retos de “Los Fantasmas del Erario” fue la captura y organización de la información, debido en parte a la desorganización y disparidad de los datos públicos, dijo Santiago.
“La calidad de los datos abiertos y de los datos que uno obtiene por Transparencia en México es terrible”, dijo Santiago. “Siempre nos estamos topando con bases de datos mal construidas, con variables que van cambiando a lo largo de los años”.
Por ejemplo, la plataforma de la que se obtienen las actas constitutivas de las empresas está descentralizada y el formato varía según el estado, dijo Nicolás-Carlock. Eso hizo necesario que la captura de esos datos se hiciera de manera manual, agregó.
Mientras que el listado de empresas fantasma contiene alrededor de 14 mil registros, la base de datos de contratos públicos supera los 800 mil, ya que comprendió licitaciones y adjudicaciones de un periodo de 20 años. El cruce de ambos conjuntos de datos representó un reto técnico, dijo Santiago.
Para ello, el lenguaje de programación R fue de gran ayuda, dijo Efraín Tzuc, asistente de investigación y analista de datos de Quinto Elemento Lab. R permite conectar de forma automatizada bases de datos mediante datos en común para detectar relaciones, coincidencias o patrones.
En el caso de “Fantasmas del Erario”, el dato utilizado fue el Registro Federal de Contribuyente de las empresas, dijo Tzuc.
“Esa es la diferencia entre poder hacer un cruce de datos de cientos de miles con otra más chiquita”, dijo a LJR Tzuc, quien coordina #CatálisisQEL, la unidad de aplicaciones tecnológicas para el periodismo de investigación de Quinto Elemento Lab. “Nosotros programamos pero también somos periodistas y, en ese sentido, podemos hacer ese tipo de ejercicios que no puedes hacer con Excel, por ejemplo”.
Gracias a ese cruce fue que se llegó al dato de los 3 mil 529 contratos del gobierno federal con empresas fantasma en el periodo definido.
Visualizando la corrupción
Para comprender mejor el rol de las empresas fantasma en el universo de la corrupción es recomendable analizarlas como parte de un sistema, dijo Nicolás-Carlock. Y para eso, el análisis de redes resulta muy útil.
Se trata de una metodología de disciplinas como sociología, biología y física para el estudio de una red y las relaciones entre sus nodos. En una red, los nodos pueden representar personas, entidades u objetos.

En estudios de corrupción, el análisis de redes permite identificar relaciones, observar los flujos del dinero e identificar visualmente áreas de riesgo. (Photo: Captura de pantalla de Quinto Elemento Lab)
En estudios de corrupción, el análisis de redes permite identificar quién se relaciona con quién, observar los flujos del dinero e identificar visualmente áreas de riesgo, dijo Nicolás-Carlock, quien capacitó al equipo de Quinto Elemento Lab.
“Les mostré cómo esa información de contratos y de EFOs [Empresas que Facturan Operaciones Simuladas] se podía visualizar como una red, de manera que se pueden ver mucho más fácilmente las conexiones que existen”, dijo. “Por ejemplo, qué entidades de gobierno contrataron una misma EFO”.
Nicolás-Carlock dijo que el equipo usó Cytoscape, un software de código abierto originalmente desarrollado para la investigación en biología y genética, que permite visualizar y analizar redes complejas. Permite una navegación interactiva para entender patrones y relaciones entre nodos.
“Eso les ayudó mucho a ellos porque la parte de los cruces de datos es lo difícil”, dijo. “Si quieres saber con cuántas empresas está conectado un accionista y solo analizas las tablas, es muy complicado. Y aquí es visual, en automático lo ves”.
Cytoscape también permite generar gráficos como los que ilustran algunos de los reportajes de la serie.
El análisis de redes permitió al equipo encontrar, por ejemplo, que muchas empresas fantasma que recibieron contratos públicos estaban ligadas entre sí, con accionistas, administradores, representantes legales, o notarios en común.
El equipo de Quinto Elemento Lab decidió dar acceso libre a la base de datos de “Los Fantasmas del Erario” como ejercicio de transparencia, pero también para que otros periodistas, activistas, investigadores y ciudadanos puedan explorarlo.
“Hemos visto con bastante alegría que ha habido colegas que la han descargado, la han usado o que han replicado la metodología”, dijo Santiago. “Al final es lo que busca Quinto Elemento Lab: fomentar el periodismo de investigación en todo el país y de esta manera también sentimos que llegamos a ese objetivo”.
Nota del editor: Este artículo fue publicado originalmente por LatAm Journalism Review y se reproduce aquí con autorización.
César López Linares began his career at the Mexican newspaper REFORMA, and has written for publications such as TODO Austin, Texas Music Magazine, and The Austin Chronicle. He previously wrote about innovation in journalism for the Gabo Foundation in Colombia and currently reports for the Knight Center’s LatAmJournalism Review digital magazine.