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Imagen: Captura de pantalla del libro "La investigación a partir de historias: manual para periodistas de investigación"
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Creación de líneas de tiempo para tus investigaciones

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El creador de Sherlock Holmes, Arthur Conan Doyle, era médico de formación y estudió con uno de los grandes de su época. Un diagnóstico médico adecuado parte de una hipótesis que se verifica mediante el examen clínico y el historial del paciente. Seguramente de ahí proviene la descripción que Doyle hace del método de Sherlock: “El investigador ideal, una vez que conoce un solo hecho en toda su complejidad, deducirá no solo toda la cadena de acontecimientos que lo precedieron, sino también todos los resultados que se derivarían de él”.

Nuestro trabajo como periodistas de investigación no es ficción, pero hay ficciones de las que podemos aprender. Si una hipótesis es el punto de partida de una investigación (la respuesta provisional a la pregunta “¿qué creemos que sucedió?”), una línea de tiempo y un mapa de fuentes determinan el camino para verificar la respuesta. Al indagar cuándo ocurrieron los hechos, dónde ocurrieron y quiénes estuvieron involucrados, aprendemos cómo ocurrieron.

Partiendo del evento al centro de nuestra hipótesis, podemos construir una cronología que comienza con las causas del evento y continúa hasta el momento en que se reconocen sus efectos y, con suerte, se corrigen.

A lo largo del proceso, podemos usar el poder de la cronología para descubrir información. Si sabemos que algo ocurrió, podemos deducir las causas o condiciones que lo propiciaron. Del mismo modo, podemos deducir las consecuencias. Una vez que formulamos las causas y consecuencias como hipótesis, podemos verificarlas.

Consideremos un suceso banal: la publicación de un anuncio oficial. Para que eso sucediera, alguien tuvo que pensar en su redacción, alguien tuvo que redactarlo, alguien tuvo que aprobarlo y alguien tuvo que entregarlo y asegurarse de que el mensaje se escuchara. Podríamos deducir quiénes fueron los individuos involucrados si conocemos la organización para la que trabajan. Podemos imaginar una reunión de estas personas, en la que se toman decisiones. Si tenemos suerte, habrá un registro de esa reunión y tal vez podamos obtenerlo.

Eso ocurrió durante la investigación del Watergate, que marcó el inicio de la era contemporánea del periodismo de investigación. Los investigadores federales observaron un cambio en la estrategia de comunicación de la Casa Blanca de Richard Nixon y dedujeron que una reunión lo había precedido. Buscaron entonces los registros de esa reunión y finalmente los encontraron. Dichos registros revelaron una conspiración para obstruir la justicia, y Nixon renunció antes de que pudiera ser destituido.

Podemos usar la línea de tiempo para identificar la presencia de actores específicos en la historia: cada vez que algo sucede, alguien tuvo que hacerlo suceder. Podemos deducir quién podría ser ese “alguien”: ¿un funcionario, un abogado, un científico? y luego verificar esa hipótesis.

Por lo general, los primeros actores en aparecer en una historia son sus víctimas. Nos revelan cuándo se desatan los efectos de un delito o un error, mucho de lo que va mal en el mundo es fruto de un error, que solo se convierte en un problema cuando su autor se niega a reconocerlo o corregirlo, y pueden ayudar a identificar a los probables artífices tras ese cambio.

Cómo crear y mantener una línea de tiempo

Elaborar una línea de tiempo es un procedimiento sencillo y funciona igual de bien  tanto para la investigación en medios impresos y reportajes de fondo como para la realización de documentales o filmaciones de investigación. Sin embargo, para que sea efectiva, es necesario trabajar de forma sistemática y añadir material con regularidad. De esta manera, irás asimilando la historia gradualmente. Mientras tanto, estarás recopilando un recurso que te será útil tanto para futuras historias como para la que estás desarrollando. Además, adquirirás una habilidad fundamental: organizar el material a medida que lo recopilas.

Paul Radu, del Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) afirma: “Siempre empiezo anotándolo todo en papel: indicaciones, ideas y un poco de la línea de tiempo. Luego lo paso a una hoja de cálculo”. En ese momento, añade: “solo  intento organizar los documentos y estructurar la investigación”.

Las hojas de cálculo son la herramienta de línea de tiempo preferida de muchos investigadores destacados. Como comenta la ganadora del Premio Pulitzer Deborah Nelson: “Prefiero las hojas de cálculo a los procesadores de texto, porque puedes hacerles preguntas y te responden. Puedes introducir eventos o nuevos acontecimientos a toda velocidad a medida que los descubres, y ordenarlos por fecha para situar los nuevos acontecimientos en el lugar correcto. Puedes filtrar para poner por separado los acontecimientos relacionados con un acuerdo, un tema, un lugar o persona en particular, y se puede quitar el filtro para ver dónde encajan en el esquema general de tiempo y lugar. Si se están contando cantidades, como dólares, puedes sumar rápidamente una columna con la función de suma”.

Prefiero utilizar un procesador de texto para crear la línea de tiempo, ya que me permite añadir fácilmente texto, imágenes, extractos de audio, clips de video, tablas o fragmentos de hojas de cálculo según sea necesario. Los campos relativamente pequeños de una hoja de cálculo me resultan menos estimulantes que observar imágenes o palabras distribuidas a lo largo de una página. Además, si la línea de tiempo está en formato de texto, me resulta más sencillo redactarla antes de desarrollar la historia.

Independientemente del formato, los elementos clave siempre son los mismos: ¿Qué sucedió? ¿Cuándo ocurrió? ¿Dónde? ¿Quiénes estuvieron involucrados? ¿Qué dijeron e hicieron? ¿Tuvo algún efecto??

Este es el procedimiento paso a paso:

  1. Registra los eventos que dejaron evidencia visible, como una pista, un documento, un comentario o una observación. Comienza con la hora en que ocurrió cada evento, no con la hora en que te enteraste. Incluye el año, el mes y el día, si los conoces. (Si estás analizando un crimen o un desastre, las horas y los minutos también pueden ser importantes). Si no sabes el mes o el día concretos, utiliza el primer mes del año o el primer día del mes para que queden más o menos en el periodo correcto de tu línea temporal. Puedes usar códigos de color para señalar imprecisiones.
  2. Luego, agrega dónde ocurrió el evento, quiénes parecen haber estado involucrados y qué sucedió. La entrada puede ser más o menos detallada. Puedes incluir un resumen, citas de una entrevista o documento, una imagen o un enlace a una grabación original. Si trabajas con video, anota los códigos de tiempo de esas citas para reducir el tiempo que dedicarás a buscarlas después. Si trabajas con documentos, marca con códigos de color los pasajes clave.
  3. Ahora, inserta la fuente de información. ¿Alguien te lo contó? Indica su nombre (a menos que la fuente sea confidencial, en cuyo caso no debes registrarla). ¿La información o los datos se encuentran en un artículo de noticias o un documento? ¿La información está confirmada por otras fuentes? Proporciona los datos necesarios para encontrar la información nuevamente, por ejemplo, una URL (y descarga el documento original). De donde sea que provenga la información, es infinitamente más eficiente mantener tus datos y fuentes juntos a medida que se crea la línea de tiempo, que tener que buscar la documentación más tarde entre tu material.
  4. Así se ve una entrada típica en una línea de tiempo, tomada de una investigación publicada como “La diáspora en desaparición de los médicos de Siria”. El reportaje documenta la huida del terror y la pobreza de decenas de miles de médicos, y su desaparición de la profesión médica al no poder obtener la recertificación en el extranjero. La entrada incluye una fecha (que puede ser más o menos precisa según lo que necesites saber), un resumen, datos de identificación de la fuente, un extracto de una entrevista e información de archivo.

01/01/2015: [El Dr. X] emigra a Canadá con su familia tras el intento de secuestro de su hijo por parte de una milicia. [Cargo actual, empresa, ubicación]

“Intentaron secuestrar a mi hijo. Se centraban en los hijos de médicos, ingenieros, gente conocida en la ciudad, quienes suponían que tenían dinero… Y en muchos casos, sabemos que secuestraron a los niños, tomaron el dinero y los mataron y enviaron los cadáveres a sus familias. Personalmente, conozco a dos familias.”

Fuente: Entrevista, 24/08/2022 (grabada: nombre del archivo)

  1. Es una buena idea incluir eventos importantes en tu línea de tiempo si te brindan una comprensión más profunda de la historia. No estás obligado a conservarlos en tu borrador final.
  2. No todos los eventos necesitan documentarse con el mismo detalle. Sin embargo, los eventos clave, como la reconstrucciones de reuniones o procedimientos oficiales o penales, o las escenas dramáticas, requieren una documentación exhaustiva que debe recopilarse (puede ser mediante entrevistas) a medida que se desarrolla la historia, y registrarse como citas más o menos extensas en la cronología.
  3. Ahora, deduce los eventos que crees que debieron haber precedido o acompañado al evento que has confirmado. ¿Quién debió haber hecho qué, y en qué momento, para que ocurriera el evento? Utiliza un término clave específico (como “deducción”) para describir estos posibles eventos, para no confundir lo que imaginas con lo que ya has probado.
  4. Intenta imaginar dónde habría dejado huella este evento. ¿Un documento oficial, una noticia, daños visibles o algún conflicto que un testigo pudiera recordar? Anota esas ideas en la línea de tiempo y busca verificarlas.
  5. Si varias entrevistas o documentos se refieren a los mismos acontecimientos, coloca citas separadas en la línea temporal, como si estuvieras recopilando una conversación sobre el suceso. Este material puede utilizarse más adelante para crear efectos dramáticos en tu relato, al yuxtaponer diferentes puntos de vista.
  6. A medida que recopiles el material, quizá te interese insertar un hipervínculo o utilizar palabras clave para conectar con acontecimientos posteriores o anteriores en la línea temporal. Esto facilita la navegación entre los acontecimientos relacionados.
  7. Las descripciones o ilustraciones de los lugares donde ocurrieron los eventos serán valiosas al elaborar la historia. También pueden incluirse en la línea de tiempo como imagen o enlace.
  8. Imagina las consecuencias de los eventos para los diferentes protagonistas de la historia.
  9. Habrá momentos en que los datos parezcan hablarte y tu atención se vuelva creativa. En esos momentos te surgirán ideas: el significado de una acción o su conexión con otra, por ejemplo. Captura esas ideas e inclúyelas en la línea de tiempo: las etiquetamos como “nota:”, con dos puntos, para evitar resultados falsos al buscarlas y para que no se confundan con datos verificados. Si tu línea de tiempo está en una hoja de cálculo, crea un “campo de notas” añadiendo una nueva columna.
  10. Finalmente, imagina cómo te gustaría que terminara la historia. ¿Es necesaria una reforma? ¿Qué podría abarcar? ¿Qué te gustaría oír decir a los protagonistas, de acuerdo con los hechos? Por supuesto, no puedes hablar en su lugar. Pero puedes verificar la idea con ellos o a partir de un documento. Si tu idea no es correcta, encontrarás la que lo es.

Imagen: Cubierta del libro

Hemos realizado historias sin líneas de tiempo, generalmente por las prisas, y al final siempre nos hemos arrepentido. Una línea de tiempo bien ejecutada ahorra mucho más esfuerzo del que cuesta crearla y mantenerla—una media hora al día, una vez que adquieres el hábito— porque impone orden y claridad a lo que de otro modo sería un revoltijo caótico de hechos. Además, ofrece otros beneficios importantes:

  • Al igual que la hipótesis, la cronología ayuda a definir e imaginar la historia antes de emprender la investigación. Su función inicial más importante es indicar si una historia es plausible. Por ejemplo: ¿Se produjeron anomalías en un procedimiento oficial? ¿Afectaron al resultado?
  • La cronología también permite anticipar qué pasos serán más fáciles o más difíciles de descubrir y documentar. Por ejemplo, las reuniones confidenciales resultan mucho más complicadas de registrar que las públicas. En general, las fuentes sólo comentan sobre estos eventos cuando perciben que ya se ha establecido un patrón que apunta a una conclusión. En lugar de preguntar “¿Qué pasó?”, es más eficaz plantear la pregunta “¿Esto fue lo que sucedió?”.
  • La línea de tiempo desempeña un papel fundamental a la hora de llevar un registro de los hallazgos durante la investigación. A medida que surge cada nuevo dato, se colocará en el lugar adecuado de la línea de tiempo y se documentará. Esto facilita la verificación y la composición, ya que no te costará recordar dónde encontraste cada dato.
  • Finalmente, una línea de tiempo te permite estructurar la investigación como una secuencia narrativa, de forma progresiva, a medida que avanza la investigación. Al crear una línea temporal, ya estás empezando a elaborar la historia.

Nota del editor: Este es un capítulo editado de la segunda edición de «La investigación a partir de historias: manual para periodistas de investigación” (UNESCO, 2026). Puedes leer y descargar la versión completa en inglés aquí gratuitamente. El autor agradece a Luuk Sengers, quien ayudó a desarrollar muchos de los conceptos y técnicas de este artículo.


Mark Lee Hunter es el autor de “Story-Based Inquiry: A Manual for Investigative Journalists” y miembro fundador de la Red Global de Periodismo de Investigación (GIJN). Ha capacitado a miles de periodistas en la gestión y redacción de investigaciones, y sus artículos han sido publicados por Harper’s, The New York Times Magazine, Washington Post, Le Monde Diplomatique, entre otros.

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