Imagen: Deborah Lupton (Better Images of AI), licencia Creative Commons BY 4.0
Técnicas para investigar centros de datos
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La influyente investigación de Bloomberg sobre centros de datos en 2025 “La IA está drenando agua de las áreas que más la necesitan”, tuvo un alarmante hallazgo: dos tercios de los nuevos centros de datos construidos desde 2022 se ubican en zonas con escasez de agua.
Los centros de datos son instalaciones remotas de almacenamiento de datos, cuyas numerosas filas de servidores exigen enormes cantidades de energía y agua para su refrigeración. El auge del desarrollo impulsado por la IA ya ha disparado su número a más de 8,000 en todo el mundo, y se prevé que la inversión alcance los 3 billones de dólares estadounidenses para 2030.
En la reciente cumbre de periodismo de datos de NICAR en Estados Unidos, la reportera de Bloomberg Michelle Ma reveló que su colega, el periodista de datos Leonardo Nicoletti, obtuvo los datos sobre el impacto hídrico de la siguiente manera: primero, mapeó las ubicaciones mediante una base de datos de unos 8 000 centros de datos, obtenida de la empresa de inteligencia de mercado DC Byte, un servicio que muestra proyectos planificados y existentes a nivel mundial. Posteriormente, Nicoletti superpuso esta información a los datos de estrés hídrico de código abierto del Atlas de riesgo hídrico (Water Risk Atlas) del World Resources Institute, que también cuantifica la competencia por los recursos hídricos entre diferentes sectores.
Mientras tanto, en febrero, Floodlight reveló que xAI, la empresa de Elon Musk, estaba incumpliendo las regulaciones medioambientales, desplegando un dron térmico para demostrar que más de una docena de turbinas de gas no autorizadas estaban emitiendo contaminación en su centro de datos en Mississippi, uno de los más grandes de Estados Unidos. (En marzo, un regulador medioambiental estatal otorgó a xAI un permiso oficial para operar las turbinas, a pesar de la abrumadora oposición local). Floodlight también ha publicado un nuevo video documental breve sobre esta investigación.

Imágenes térmicas tomadas con dron muestran turbinas de gas sin permiso que emiten contaminación en la planta de gas Southaven de xAI en Mississippi. Imagen: Cortesía de Evan Simon, Floodlight.
En una sesión sobre el tema en NICAR, Ma y otros dos ponentes, la periodista de Forbes Phoebe Liu y el periodista de Mirro Indy Enrique Sáenz, revelaron que existen diversos enfoques para investigar estas instalaciones que devoran grandes cantidades de recursos, a menudo construidas por la vía rápida, eludiendo los permisos de construcción habituales, las regulaciones medioambientales y el consentimiento de los residentes.
Como señaló el artículo de Bloomberg: “Cada vez que se le pregunta a un chatbot de IA que resuma un extenso documento legal o que genere una ardilla de dibujos animados, se envía una solicitud a un centro de datos, lo que ejerce presión sobre un recurso cada vez más escaso: el agua”.
Dado que los proyectos de centros de datos son muy similares en todo el mundo, una de las principales conclusiones del panel fue que los periodistas deben leer detenidamente las investigaciones existentes y adaptar sus metodologías y patrones de obtención de información a sus propias regiones. Por ejemplo, Nicoletti afirmó que su análisis de datos globales mostraba que la tendencia estadounidense de ubicar cada vez más los centros de datos en zonas con estrés hídrico era similar en todo el mundo, y que los periodistas de diversos países podrían desarrollar historias locales sobre el impacto en los recursos basándose en este preocupante patrón. (Véase su gráfico global, a continuación).

El análisis de datos de Bloomberg muestra una tendencia global según la cual los centros de datos se ubican cada vez más en zonas con estrés hídrico en todo el mundo. Imagen: Captura de pantalla, Bloomberg News.
De hecho, el artículo de Bloomberg sobre el agua también reveló que “en China y en la India, una proporción aún mayor de centros de datos se encuentran ubicados en zonas secas, en comparación con Estados Unidos”.
El análisis de Nicoletti incluyó el uso de un algoritmo para mapear las áreas con escasez de agua en un radio de 48 kilómetros (30 millas) alrededor de un centro de datos, asignándoles una puntuación máxima de estrés hídrico.
Los investigadores también señalan que estos proyectos depsliegan aseveraciones similares de lavado de imagen verde, con contradicciones evidentes en cuanto al origen de la energía entre las afirmaciones de los comunicados de prensa y la instalación real, que a menudo implica la construcción de sus propias centrales eléctricas de gas. Un informe reciente de Cleanview, que monitorea proyectos de energía limpia y centros de datos, señaló lo siguiente: “Casi todos los proyectos que revisamos mencionan las energías renovables, el hidrógeno o la energía nuclear en sus anuncios públicos. Pero el equipo que efectivamente se está instalando en 2025 y 2026 es casi en su totalidad de gas. La capacidad renovable, cuando es parte del compromiso, está programada para 2028 o después. La energía nuclear está a una década de distancia”. (Cleanview ofrece una prueba gratuita, y los periodistas pueden ponerse en contacto con los investigadores de Cleanview a través de este enlace).

Los periodistas especializados en centros de datos en EE.UU. recomiendan el servicio de datos de proyectos energéticos de Cleanview, que incluye mapas como este, donde se muestran tanto los centros de datos operativos (en azul) como los planificados (en naranja). Imagen: Captura de pantalla, Cleanview.
Ma señaló que no es casualidad que los reportajes premiados sobre centros de datos tiendan a tener varios autores, y que los periodistas con habilidades complementarias deberían colaborar para abordar este nuevo sector.
“Cada reportaje que presentamos a los Premios Philip Meyer (de periodismo de datos) tuvo al menos tres reporteros, con trayectorias y especializaciones muy diferentes”, explicó. “Yo me especializo en clima y energías limpias, pero no tengo relación con las grandes empresas tecnológicas. Dina Bass sí, ya que informa a diario sobre Microsoft y Google. Leo, nuestro experto en datos, se encarga de todos los scripts de Python y la programación. También contamos con expertos en visualización de datos”.
En otra entrevista, el reportero de Floodlight, Evan Simon, dijo a GIJN que las imágenes térmicas no solo pueden revelar infracciones ambientales y legales, como ocurrió en la planta de gas xAI Southaven de Musk, sino que también pueden contribuir a cambiar la percepción pública sobre la naturaleza de estas instalaciones.
“Cuando la mayoría de la gente piensa en un centro de datos, creo que suele imaginarse una estructura enorme, parecida a un almacén sin ventanas. En realidad, cada vez se parecen más a centrales eléctricas, y las imágenes térmicas lo dejan mucho más claro”, explicó Simon. “Si bien las imágenes térmicas no visualizan contaminantes específicos como lo hacen las costosas imágenes ópticas de gases, sí pueden indicar si los equipos de generación de energía —como turbinas de gas, generadores diésel, etc.— están en funcionamiento en ese momento”.
Sin embargo, Simon reveló que los drones térmicos implican un proceso operativo oneroso, lo que los convierte en una opción poco frecuente, y que las cámaras térmicas convencionales son una mejor apuesta para quienes pueden acceder a los sitios por tierra. “Para hacer volar el dron térmico ese día en Mississippi, tuve que obtener una licencia de dron, llamada «Parte 107», acumular numerosas horas de vuelo de práctica, investigar el espacio aéreo, obtener todos los permisos necesarios, localizar un lugar seguro y legal desde donde volar el dron, todo antes de coordinar el alquiler del dron térmico en sí”, explicó. “Hay empresas de inteligencia aérea que una redacción podría contratar para ahorrar tiempo, pero [eso es costoso, y] era importante para nuestra redacción controlar la cadena de custodia de las imágenes”.

Evan Simon, de Floodlight, desempaqueta un dron térmico alquilado para su investigación sobre las operaciones de centros de datos de xAI. Imagen: Cortesía de Evan Simon.
Los panelistas de NICAR sugirieron varios puntos de partida para estas investigaciones:
- Socios de proyectos más pequeños. Dada la dificultad para adquirir información sobre las empresas “a hiperescala”, como Microsoft, Google o Meta, Ma señaló que los múltiples socios más pequeños en estos proyectos ofrecen buenas oportunidades de obtener fuentes. “Teníamos una relación con una de las empresas involucradas en un proyecto, y ellos nos avisaron sobre el acuerdo”, recordó. “Aunque haya partes que prefieran mantener el secreto, los centros de datos necesitan muchas cosas: propiedades inmobiliarias, agua, energía, baterías, abogados, y mantendrán relaciones con las compañías de servicios públicos locales. Algunos de estos terceros interesados estarán dispuestos a hablar con ustedes, porque buscan cobertura mediática”.
- Investigación y datos. Los panelistas señalaron que muchos departamentos de recursos universitarios y grupos de la sociedad civil investigan activamente este sector y, a menudo, publican sus propios informes detallados, como este sobre las tendencias de consumo de agua en The Conversation. Los informes de la Agencia Internacional de la Energía son útiles, mientras que los hidrólogos, los profesores de salud pública, los socios mediáticos colaborativos y los expertos en energías limpias de las universidades han demostrado ser fuentes clave en estas investigaciones. Ma recalcó que las empresas de inteligencia de mercado podrían estar dispuestas a compartir sus datos confidenciales sobre el desarrollo de centros de datos al ser contactadas por periodistas.

Los datos combinados analizados por Bloomberg mostraron que la construcción de centros de datos impulsados por IA se está produciendo cada vez más en zonas con escasez de agua. Imagen: Captura de pantalla.
- Emprendedores de centros de datos. Liu dijo: “También es importante hablar con los emprendedores detrás de estas empresas que construyen los centros de datos. Estos no son solo las empresas “a hiperescala” y las grandes empresas tecnológicas, sino también los actores de la construcción, los intermediarios que compran infraestructura a Nvidia y la alquilan a las empresas “a hiperescala” y a las startups de IA más pequeñas. Incluso si eres escéptico sobre sus motivos personales, es importante hablar con estas personas y entender cómo piensan”. Liu dijo que las divulgaciones financieras, como los informes ante la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) en los EE.UU., también pueden ser útiles para revelar canales de financiamiento y exenciones fiscales, “lo que significa dinero de [los contribuyentes]”. Liu agregó: “Encontré que es un buen caso de uso de los chatbots de IA, preguntar: ‘¿Puedes ayudarme a desglosar esta sección tan legalista de este informe de la SEC?’, y luego llevar eso a un experto en el campo para verificar si es correcto”. Otras preguntas de lluvia de ideas incluyen: ¿Quién se está beneficiando desproporcionadamente del auge de los centros de datos de IA? ¿Cómo llegaron allí? ¿Quiénes podrían quedar excluidos y por qué? ¿Cuáles son los riesgos?
- Pistas y fuentes humanas. “Otra forma es simplemente hablar con la gente, y a menudo se pueden obtener fuentes porque, al igual que muchos de nosotros, a la gente le preocupa que la IA nos quitará nuestros trabajo”, señaló Ma. Un artículo reciente de Bloomberg, aparentemente sencillo, sobre dos centros de datos inactivos, atrajo mucha atención porque mostraba que estas instalaciones consumen tanta electricidad que incluso Santa Clara, California —la capital mundial de la IA— se había quedado sin capacidad de energía para sus propios centros de datos de IA. Ma dijo que la historia surgió de una pista fortuita. “Uno de nuestros colegas había estado hablando con un promotor inmobiliario, y esta persona mencionó casualmente que había dos centros de datos en la misma ciudad que Nvidia que ya estaban completamente construidos, pero que no podían instalarse porque no conseguían acceso a la red eléctrica. Fuimos a la compañía eléctrica municipal y les dijimos que habíamos oído que habían solicitado el suministro eléctrico pero no lo conseguían, y confirmaron que era cierto”.
- Solicitudes de acceso a registros públicos. Simon comentó: “Una vez que me intereso en una instalación, suelo recurrir en gran medida a las solicitudes de registros públicos dirigidas a las agencias ambientales estatales o a los municipios locales para obtener información sobre sus comunicaciones con los propietarios o constructores del proyecto. Estos archivos proporcionan mucha información valiosa sobre el proceso de construcción, su estado actual, la generación de energía sobre el terreno, el proceso de obtención de permisos y cualquier comentario público que se haya presentado al respecto”.
- Reuniones del consejo municipal y quejas ciudadanas. A escala local, Sáenz señaló que la oposición entre los residentes a los centros de datos suele estar relacionada con la preocupación por el aumento del costo de la electricidad, la disminución de la calidad del aire y “la forma en que se imponen estos proyectos”, por lo general con poca antelación o detalles por parte de los promotores. Añadió que los grupos de residentes y los grupos medioambientales suelen fusionarse a los pocos días de anunciarse los proyectos, y que sus reuniones ofrecen valiosas pistas para los periodistas locales. “Ha habido una fuerte oposición a cada centro de datos propuesto en nuestra zona [Indianápolis]”, afirmó Sáenz. “Debido a que presentan sus solicitudes en un plazo muy limitado… existe la sospecha pública de que ‘están intentando engañarnos’”.
- Demandas y abogados. El panel señaló que las demandas relacionadas con centros de datos propuestos generalmente involucran uno de estos casos: residentes contra centros de datos; desarrolladores contra ciudades; o disputas de zonificación donde los municipios demandan a los desarrolladores o a niveles superiores de gobierno. Ma destacó que la oposición a los centros de datos no se correlaciona con la afiliación política, lo que subraya su importancia como tema de investigación local. “Cuando otras grandes empresas llegan a una ciudad pequeña, consumen más recursos, pero a menudo proporcionan cientos de trabajadores”, agregó Ma. “Los centros de datos son diferentes, ya que se trata de enormes propiedades inmobiliarias que consumen muchos recursos, pero ¿cuántas personas trabajan realmente en estos centros, con sus filas y filas de servidores? Ahí es donde se observa mucha oposición local”.
- Encontrar grandes compras de propiedades mediante herramientas de código abierto. Los panelistas señalaron que herramientas gratuitas como OpenCorporates son útiles para vincular las entidades del proyecto con sus propietarios finales. “Google no va a comprar un terreno y decir que es de su propiedad; registrará las propiedades a nombre de sociedades de responsabilidad limitada (LLC) con otros nombres, a menudo nombres que parecen estar orientados al medio ambiente», dijo Ma. “Así que, en su lugar [una subsidiaria como] Deep Meadows Ventures LLC (Iniciativas Praderas Profundas) solicitará permisos y cambios de zonificación. Luego están las LLC que son propietarias de los terrenos, que a menudo están gestionadas por promotores de centros de datos de los que nadie ha oído hablar nunca. Si encuentras sociedades de responsabilidad limitada que solicitan cambios de zonificación masivos o compran grandes extensiones de terreno, a menudo puede verificarlas con OpenCorporates”. Liu también señaló que buscar filetype:pdf con el nombre del proyecto entre paréntesis en Google a menudo arroja documentos de planificación y reclamos laborales. Consejo: si encuentras una dirección postal en los registros corporativos, puedes buscar la propiedad del terreno por dirección postal a través de bases de datos de parcelas, como ReGrid.
Sáenz afirmó que es importante que los medios locales y regionales acompañen sus investigaciones con explicaciones sencillas, como el artículo de Mirror Indy titulado “¿Qué es un centro de datos y por qué construimos tantos?”. “Puede parecer que se estás infantilizando a la gente, pero resulta muy útil explicar los conceptos básicos, incluso en el caso de los centros más pequeños: para qué sirven y cuáles son sus efectos”, añadió. Mirror Indy también ha estado invitando a sus lectores a encuentros presenciales para explicar qué son los centros de datos y escuchar sus inquietudes.
Asimismo, Ma señaló la importancia de explicar términos de potencia como megavatio y gigavatio en su contexto, quizás en términos del número de hogares que abastecen de energía, y hacer lo mismo con las toneladas de emisiones de combustibles fósiles.
Ma señaló que la explotación del agua probablemente seguirá siendo un tema central de investigación: “Lo que hemos constatado al hablar con mucha gente es que la energía limpia y barata tiene mucha más prioridad que el agua a la hora de ubicar centros de datos, porque es mucho más barata que los bienes raíces y la energía. A esto se suma el hecho de que los lugares más soleados con los recursos renovables más abundantes tienden a ser los más secos”.
Rowan Philp es reportero y editor de impacto de GIJN. Anteriormente fue jefe de redacción del Sunday Times de Sudáfrica. Como corresponsal extranjero, ha reporteado sobre noticias, política, corrupción y conflictos en varios países alrededor del mundo.