Cómo investigar cadenas de suministro

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Un mundo material: empleadas afganas tejen mantas en una fábrica textil. Imagen: Wikimedia

Las cadenas de suministro son las redes entre las compañías, y unos proveedores que producen y distribuyen un determinado producto. Pueden ser  quienes aportan las materias primas, las firmas que convierten el material a productos, las instalaciones de almacenamiento y los centros de distribución, y los comercializadores que llevan el producto final a los consumidores. Los productos pueden ser tan variados como el mercado: vestimentas, aparatos electrónicos, vehículos, comida y medicinas.

La investigación en torno al origen de los bienes y los productos es un campo fértil para los reportajes. Algunos de éstos han revelado situaciones de trabajo forzado, delitos ambientales, corrupción y violaciones de los derechos humanos.

No obstante, quien quiera escudriñar sobre estas conexiones se enfrenta a grandes retos.

Hay que utilizar muchas herramientas investigativas para exponer cómo funcionan estas cadenas de suministro y las malas prácticas que se dan en los campos, minas y fábricas, que hay detrás de los productos de consumo.

La Página de Recursos sobre Cadenas de Suministro de GIJN tiene varias herramientas de investigación, informes y demás. Se puede complementar con otras páginas de recursos de GIJN (en inglés) enfocadas en varios temas:

Para tener una perspectiva más amplia sobre este asunto, consulte el documento Aprender el lenguaje de las aduanas para rastrear cargas, presentado en IJAsia8 por Giannina Segnini, profesora de periodismo de la Universidad de Columbia. Allí habla sobre el uso de códigos de aduanas y guías de carga, junto con el seguimiento a contenedores y barcos.

Vea también un video de GIJN con la reportera de AP Martha Mendoza, sobre cómo investigar la esclavitud en la industria pesquera.

Investigaciones con múltiples facetas

Es un reto hacer reportajes sobre cadenas de suministro por muchas razones, pero en particular, porque puede haber engaños y encubrimientos. Hace falta ingenio y persistencia para exponer las redes de suministro. Además, puede ser necesaria la colaboración transnacional entre periodistas de países productores y países consumidores, a causa de la complejidad de estas cadenas. Son proyectos que, a menudo, exigen mucho tiempo y dinero.

Sobre todo, resulta complicado dar con todos los eslabones. La caja de herramientas de GIJN incluye fuentes de información sobre documentos comerciales, como Panjeva, PIERS y Enigma.

Dado que las leyes para revelar la propiedad corporativa son débiles, es difícil descubrir quién es el dueño de las compañías pequeñas en los niveles bajos de la cadena de suministros. Para llevar el rastro de la propiedad, nuestra lista de recursos recomienda Open Corporates, el Investigative Dashboard y el Business and Human Rights Resource Centre.

Los reporteros revelan problemas

A pesar de las dificultades, los periodistas siguen revelando problemas. Aquí hay algunos ejemplos.

Repórter Brasil, que trabajó en el 2019 con el Bureau of Investigative New[SV1] s y The Guardian, rastreó el ganado que compraba Marfrig, una compañía de carne brasileña, que ha sido proveedora de grandes cadenas de comida rápida, y descubrió que sus vacas pastaban en un área de selvas taladas ilegalmente. (Vea el artículo.)

En el 2019, el periódico Welt Am Sonntag utilizó datos reunidos por el Bureau of Investigative News para calcular que, los restaurantes alemanes y el comercio en cadena, usaba 40.000 toneladas de carne de res importada de gigantes brasileñas, como JBS, Marfrig y Minerva.

Los periodistas de Associated Press revelaron, en el 2016, abusos por parte de la industria de la pesca en el sudeste asiático, lo que condujo a la liberación de más de 2.000 esclavos. Rastrearon esta comida de mar hasta supermercados y proveedores de comida para mascotas en los Estados Unidos. Gracias a este trabajo, AP ganó el Premio Pulitzer por Servicio Público en el 2016.

AP volvió a dar un golpe en junio de 2018, al revelar la venta de atún de aleta amarilla de aguas extranjeras, a pesar de que los distribuidores de los Estados Unidos habían garantizado que sus productos eran salvajes. Los periodistas vigilaron el mercado de pescados más grande de Estados Unidos, siguieron a los camiones, trabajaron con un chef, hicieron pruebas de ADN y entrevistaron a pescadores en tres continentes. Rastrearon la cadena de suministros de la compañía “hasta llegar a los pescadores migrantes en aguas extranjeras, que describieron abusos laborales, caza ilegal y la masacre de tiburones, ballenas y delfines”.

Las prácticas en la industria de la ropa han tenido un fuerte escrutinio.

En el 2016, la BBC reveló que los niños refugiados sirios hacían ropa en las fábricas turcas para Marks and Spencer y Asos, una tienda virtual. Natalie Kitroeff y Victoria Kim, periodistas de Los Angeles Times, escribieron en 2017 “Tras una camisa de 13 dólares, un trabajador de 6 dólares la hora”, un artículo que subtitularon: “Sobre cómo Forever 21, y otros vendedores, evaden la responsabilidad por las fábricas que hacen su ropa y por la paga extremadamente baja de sus trabajadores”.

En marzo de 2018, CBS News envió a la República Democrática del Congo a la corresponsal Debora Patta, junto con un equipo, para hacer un reportaje sobre el trabajo infantil que se usa para explotar las minas de cobalto, un ingrediente esencial en los teléfonos móviles y las computadoras. “A pesar de que el equipo de CBS News tenía permiso para estar allí, el tema de la minería de cobalto es tan sensible que guardias de seguridad les detenían intermitentemente, después de unos pocos cientos de metros, para pedirles cartas y documentación”, dijo CBS.

Gracias a una cámara escondida, CBS confirmó que los compradores de cobalto en la RDC nunca preguntaban si el cobalto había sido extraído por niños. Las grandes compañías han dicho que no utilizan dicho cobalto.

Un artículo de 2013 publicado en Mother Jones, y escrito por Andy Kroll, examinó las prácticas ambientales de las fábricas chinas de Walmart. Concluyó que los auditores de la compañía están descuidando su trabajo.

Los contactos con ONGs son valiosos

Los periodistas que trabajan en esta área a menudo señalan la importancia de hacer alianzas con organizaciones no gubernamentales, nacionales y locales, que tengan un conocimiento profundo de sectores específicos, como la comida de mar, la ropa, los materiales de extracción y los bienes de consumo electrónicos. También puede encontrar pistas para posibles historias en los medios locales, los sindicatos, los grupos comunitarios y fuentes en las instituciones encargadas del cumplimiento de la ley.

Las ONGs han llevado a cabo importantes investigaciones sobre las cadenas de suministro. El informe de Greenpeace Miseria en el mar, de mayo de 2018, halló deplorables condiciones laborales y prácticas pesqueras dañinas en la flota de pesca en aguas distantes de Taiwán. En junio de 2018, una coalición mundial de sindicatos, organizaciones que defienden los derechos de los trabajadores y organizaciones defensoras de los derechos humanos, lanzaron Violencia de género en las cadenas de suministro de ropa de H&M.

A veces, algunos medios de comunicación han trabajado directamente con activistas

Carte Blanche, en Sudáfrica, trabajó con la experta en tráfico de armas, Kathi Lynn Austin, que rastreó las balas y munición recuperadas en escenas de cacería ilegal de rinocerontes hasta las fábricas en República Checa. La serie de cuatro partes, producida por Sasha Schwendenwein, sobre el programa más largo de periodismo investigativo de Sudáfrica, involucró reportajes en Mozambique, Portugal, Sudáfrica y los Estados Unidos, vigilando y entrevistando a muchos dueños de empresas, escarbando en los registros públicos y usando cámaras escondidas.

Presionar a las corporaciones

El poder de la investigación sobre cadenas de suministro radica, sobre todo, en la presión que puede ejercer sobre los más altos niveles de propiedad y responsabilidad.

Se ha dado un aumento sostenido en la cantidad de normas y leyes internacionales para regular el comportamiento corporativo. Se ha creado una variedad de sistemas para calificar a las corporaciones, algunos por parte de gobiernos, otros desde las ONG como Know the Chain, Turning Point y Corporate Human Rights Benchmark.

La presión cada vez mayor sobre corporaciones para encontrar y solucionar problemas potenciales en sus cadenas de suministros ha generado una industria de consultores que ayudan a que las corporaciones hagan “las debidas diligencias” sobre sus operaciones. RepRisk, una de estas firmas, dice de sí misma: “Gracias a una herramienta propia de tecnología de la información, RepRisk revisa todos los días más de 80.000 medios de comunicación y fuentes interesadas. Para la identificación más temprana de riesgos, esta revisión se ejecuta en 15 idiomas”.

Pero no espere que en este campo surja mucha transparencia. Los informes que las consultoras hacen para las corporaciones sobre los problemas potenciales y los registros corporativos de sus cadenas de suministros casi nunca están disponibles para la prensa. Algunos periodistas han encontrado fuentes en las firmas que se especializan en inversiones socialmente responsables.

Una mayor cantidad de revelaciones por parte de las compañías ha llevado a que se aprueben algunas leyes, como la ley de 2010 de California sobre Transparencia en las Cadenas de Suministro, y la ley de 2015 sobre Esclavitud Moderna, en el Reino Unido.

Eventualmente, a los escaparates comerciales podrá llegar más transparencia pública.

En algunos lugares del mundo, la tecnología genera una oportunidad para que los compradores escaneen con sus teléfonos las etiquetas de la comida, y vean dónde se hicieron los productos, quién los hizo y bajo qué condiciones. Sin embargo, hoy en día la implementación de este tipo de transparencia está lejos de ser común.

El impacto de los medios es un factor

El cubrimiento de los medios puede tener un impacto significativo.

En el 2017, un estudio en el Strategic Management Journal concluyó que “los artículos negativos en los medios con respecto a los problemas ambientales, sociales y de gobernanza aumentan la calificación de riesgo de una firma”.  

A veces, además, pueden salvarse las vidas de los trabajadores. La periodista de AP, Martha Mendoza, y sus colegas, realizaron una investigación de 18 meses que llevó a la libertad de 2.000 personas que trabajaban de manera forzosa en los buques de pesca de Indonesia.

Nichole Pope, un periodista independiente, que es investigador y escritor para organizaciones no gubernamentales, dice que es necesario hacer seguimientos a las historias, a causa de la naturaleza persistente de las violaciones a los derechos humanos. “A veces falta este elemento” dijo ella, al explicar que, “cuando se exponen las violaciones en las fábricas del proveedor de una gran marca, por ejemplo, casos de trabajo infantil, el instinto de la marca es cortar relaciones y alejarse. Hacen grandes anuncios, dicen que no sabían nada al respecto e inmediatamente dejan de trabajar con ese proveedor, con la esperanza de que el escándalo muera”.

Pero allí no termina la historia. Cuando una fábrica pierde un gran contrato por parte de una marca reconocida, esto puede llevar a que cientos de trabajadores pierdan sus empleos, y a la larga no ayuda a las víctimas. Los periodistas que revelan las violaciones también deberían asegurarse de que las marcas hagan algo para remediar la situación y efectivamente ayudar a los trabajadores que fueron objeto de violaciones. La presión que ejercen las grandes marcas sobre los precios y las fechas de entrega, en especial en cuanto a vestuario, a menudo hace parte significativa del problema.

Por último, hacer reportajes sobre este tema es potencialmente peligroso. Los periodistas que hacen trabajo de campo en lugares remotos como Indonesia (para la manufactura de aceite de palma) han enfrentado amenazas y daño físico. El periodista Gaspar Matalaev sigue preso en Turkmenistán luego de investigar el trabajo forzoso en el sector del algodón, y según el International Labor Rights Forum y The Independent, sufre de mala salud.


Esta guía fue elaborada por Toby McIntosh, director del Centro de recursos de GIJN. Trabajó con Bloomberg BNA en Washington durante 39 años. Fue editor de FreedomInfo.org (2010-2017), donde escribió sobre políticas de acceso a la información alrededor del mundo, y hace parte del comité de dirección de FOIANet, una red internacional de defensores del acceso a la información.