Cómo Armando.info continúa reporteando sobre Venezuela desde el exilio

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Roberto Deniz, Ewald Scharfenberg, y Joseph Poliszuk de Armando.info. en la sala de redacción de la revista Semana de Bogotá, que los ha acogido temporalmente. Foto: Guillermo Torres Reina / Semana

Nota del editor: La Red Global de Periodismo de Investigación está integrada por 185 organizaciones miembro en 77 países. Muchas de ellas son referente del periodismo más innovador e independiente. En esta serie, le damos un vistazo al trabajo extraordinario que realizan y a los obstáculos increíbles que enfrentan, desde las dificultades económicas hasta los ataques contra la libertad de expresión. Esta semana les presentamos el portal venezolano Armando.info. Uno de sus fundadores, Ewald Scharfenberg será uno de los ponentes en la Conferencia Global de Periodismo de Investigación, el próximo septiembre en Hamburgo.


Una mañana de junio, Joseph Poliszuk y Roberto Deniz, dos periodistas del portal de periodismo de investigación venezolano Armando.info, alistaron sus libretas para su habitual consejo de redacción. Esta vez no había el usual agite de editores y reporteros preparando sus propuestas, ni un tablero blanco para anotar las asignaciones de la semana, solamente dos solitarias tazas de café humeante, algunos pasteles y un viejo computador portátil sobre el comedor de un apartamento casi vacío y recién arrendado en el norte de Bogotá. Por más de un año, su contacto con el resto de la redacción ha sido a través de un sistema encriptado de teleconferencia.

Usando un enlace confidencial, periodistas de Armando.info en Caracas, Bogotá y Miami lograron reunirse esa mañana, de forma virtual, para discutir sobre sus próximas historias y compartir sus preocupaciones.

“Es más seguro que Skype”, dijo Poliszuk, uno de los fundadores y editores de Armando.info, quien, junto con Deniz, reportero y Ewald Scharfenberg y Alfredo Meza, editores y co-fundadores del portal, tuvo que huir de Venezuela. A comienzos de 2018, todo el equipo editorial de Armando.info estuvo a punto de ser arrestado, según alcanzó a advertirles una fuente de alta credibilidad. Una demanda por difamación había sido instaurada contra ellos por Alex Saab, un empresario colombiano ligado al presidente Nicolás Maduro, y sobre quien Armando.info había puesto la lupa.

Meses atrás, en una serie de artículos, Armando.info había revelado cómo Saab y su socio, Álvaro Pulido, controlaban los contratos de suministros a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción -CLAP, un programa bandera del gobierno para dar alimentos subsidiados a los venezolanos más pobres. (En 2017, los venezolanos reportaron haber perdido 11 kilos de peso, en promedio, y 90 por ciento vive en pobreza, según una encuesta.) Saab y Pulido, según la investigación, recibieron millonarios contratos a cambio de productos de mala calidad y a precios por encima del mercado. La denuncia hubiera podido ser una gran primicia, un escándalo de “primera página”, pero el equipo de Armando.info no esperaba mucho: ya se habían acostumbrado a que sus denuncias resbalaran en la coraza de un régimen inmune a la crítica, a la rendición de cuentas y a las revelaciones sobre corrupción en su pequeño círculo.

Diseño gráfico que acompaña uno de los artículos de la serie Claps de Armando.info. Cortesía: Armando.info

Sin embargo, la historia de los Claps causó una inesperada y áspera respuesta de Saab, quien llevó el caso a los tribunales seis meses después de que Deniz firmara el primer artículo. El juez aceptó la demanda y ordenó a los periodistas abstenerse de mencionar a Saab en sus publicaciones. A la fecha, el tribunal ha negado al abogado que defiende a los periodistas de Armando.info acceso al escrito de la demanda, explicó Deniz.

“No podía creer lo que estaba pasando”, dijo Deniz al recordar la mañana en que, saliendo de su casa para ir al trabajo, dos policías vestidos de civil lo abordaron para notificarle de la demanda. Esa misma semana, recordó, había recibido intimidaciones a través de su cuenta de Twitter, red en la que además cuentas con usuarios ficticios o anónimos revelaron información personal de él y otros periodistas, como sus números de identidad.

Poliszuk explicó que el sitio de Armando.info ha sido el blanco de múltiples ataques cibernéticos, una situación que también padecen otros medios independientes, según un informe de 2018 del Open Observatory of Network Interference y otros. Los periodistas de Armando.info que están en Venezuela tienen que trabajar con una conexión satelital a Internet, pues temen que sus comunicaciones sean intervenidas, dado que el único proveedor de Internet es del gobierno, además de que su servicio no es bueno.

La situación empeoró para Armando.info hace unas semanas, cuando recibieron información sobre un posible ataque contra su sede en Caracas (una vieja casona, sin ningún tipo de seguridad especial) y un posible atentado contra uno de los periodistas en Bogotá. 

“La información vino de una fuente de total credibilidad para nosotros”, dijo Scharfenberg y añadió que en ese momento tuvieron que ordenar a su equipo evacuar la redacción de Caracas, de inmediato.

Con una economía hecha añicos y una situación política incendiada, Venezuela está la borde de convertirse en una estado fallido. Su industria ha sido desmantelada, los servicios públicos de salud han colapsado y la inflación parece un mal chiste: 1.000.000.000%. En los últimos cinco años del gobierno de Maduro, el Producto Interno Bruto del País, se contrajo a casi la mitad. Esa agonía económica ha expulsado a más de 4 millones a venezolanos que buscan refugio en otros países, según cálculos de Naciones Unidas. De ellos, unos 1,5 millones han cruzado la frontera con Colombia, desencadenando la peor crisis humanitaria en la región.

La serie sobre los Claps le dió a Armando.info una amplia y repentina visibilidad. No obstante, durante tres años sus periodistas habían hecho muchas otras revelaciones, igual o más explosivas: cómo los militares estaban siendo cooptados con contratos privilegiados del gobierno; el capítulo venezolano de los Panamá Papers y la evasión de impuestos de grandes fortunas, los sobornos de Odebrecht, la firma brasileña de infraestructura que financió campañas políticas en casi toda América Latina; o una epidemia desatendida de VIH entre los indios Waraos, en el delta del Orinoco.

“Armando.info hace parte del boom de medios digitales independientes que surgió como reacción a veinte años de Chavismo, de restricciones a la libertad de prensa y censura”, dijo Marianela Balbi, directora del Instituto Prensa y Sociedad- IPYS, una organización de periodistas que defiende la libertad de prensa y el acceso a la información en Venezuela.

El gobierno del presidente Hugo Chávez (1999-2013) empezó a tratar de controlar a los medios de comunicación que eran críticos de su gobierno, una estrategia que continuó su discípulo Nicolás Maduro. En 2013, Globovision, la principal cadena de televisión y dos importantes diarios, El Universal y Últimas Noticias fueron comprados por inversionistas cercanos al régimen. Lo mismo ocurrió con estaciones de radio en todo el país. A eso se sumaron las restricciones que el gobierno impuso sobre la distribución de papel de imprenta, lo que obligó a muchos periódicos a dejar de circular.

Según IPYS, solo en 2018, 26 diarios dejaron de circular de forma impresa y 20 más cerraron de forma permanente. Desde 2013, 55 diarios han desaparecido.

Maduro ha blindado su poder con una amalgama fundida en tres elementos: el apoyo de los militares, consentidos con abundantes privilegios; un discurso de paranoia anti-Yankee y cualquiera de sus aliados; y un puño de hierro a la hora de silenciar cualquier forma de oposición y crítica, al punto de encerrar en la cárcel a sus adversarios políticos. Pese a la caída en la producción y las exportaciones, los ingreso del petróleo todavía le permiten aferrarse al poder.

Armando.info fue el primer medio digital en Venezuela en probar el “crowdfunding” o modelo de donaciones de la audiencia, con el que logró recolectar 40 por ciento de los 10 mil dólares de su primera meta. Hoy, su operación cuesta 200 mil dólares y depende en gran medida de aportes de la Open Society Foundations, un fondo filantrópico y el National Endowment for Democracy, un fondo de cooperación del gobierno estadounidense. Ahora ensayan un modelo de membresía.

 “Sostener Armando.info ha sido un trabajo de pica y pala”, dijo Scharfenberg, el más veterano de los fundadores y un curtido reportero que ha trabajado para El País de España y Reporteros Sin Fronteras. En cinco años, Armando.info ha publicado unas 500 historias y, sin embargo, sus periodistas aún sienten que trabajan para un pequeño nicho de audiencia. “El periodismo de investigación se hace para generar un cambio en la sociedad”, dijo Scharfenberg. “Pero ahora en Venezuela eso es totalmente imposible”.

Bajo el actual régimen autoritario, sus historias logran poco impacto en términos de acciones judiciales o cambios en la política pero al menos, según Scharfenberg, incomodan al gobierno y su círculo de poder. “Estamos documentando la situación de Venezuela para la Historia; si hay un cambio esa información puede ser valiosa”, dijo. “Ese es nuestro motor”.

“Armando.info se ha concentrado en hacer periodismo de investigación y se distingue de otros por su énfasis en periodismo de datos e historias transnacionales, de largo aliento”, explicó Balbi y mencionó otros medios de investigación que surgieron después de 2013 como RunRun.es, Efecto Cocuyo o El Pitazo. 

Su trabajo parece vital, dado que el gobierno retiene información pública crucial como por ejemplo la tasa de homicidios, datos epidemiológicos (pese a un aumento de los casos de Malaria, según la Organización Panamericana de la Salud), e incluso, la producción nacional de crudo. Hasta hace poco, las cifras del Banco Central sobre la inflación no eran públicas.

“Tenemos un régimen militar y el secreto los excita mucho”, dijo Scharfenberg. “La información oficial se ha vuelto un misterio, incluso la más tonta”.

Por esa razón Armando.info ha ido atesorando un buen número de bases de datos públicos, como por ejemplo las sentencias de la Corte Suprema de Justicia, el registro nacional de contratistas del Estado o la lista de los jueces del país. Algunas de estas bases las han descargado o rastrillado en la web, otras las han re-construido a mano.

 El tráfico del sitio viene sobre todo de lectores en Venezuela, seguido por Estados Unidos, España y Colombia, los principales destinos de la diáspora venezolana. No obstante, el comportamiento de su audiencia les sigue resultando un misterio.

“El público no necesariamente recompensa el esfuerzo o la dificultad metodológica de una historia”, dijo Scharfenberg. La historia más leída el año pasado fue relativamente simple, comparada con otras. Usando bases de datos públicas, revelaron la identidad de los venezolanos que poseían apartamentos en la lujosa Porsche Design Tower en Florida, un destino recurrente para las nuevas fortunas de la “boliburguesía”, los nuevos oligarcas que han florecido en la dos últimas décadas de la llamada revolución Bolivariana.

“Nuestras historias son trasnacionales porque la corrupción en Venezuela es trasnacional”, resaltó Poliszuk.

“Mantener el espíritu de una redacción desde la distancia es difícil”, dijo Poliszuk tras terminar la reunión editorial virtual y cerrar su portátil. “Trabajamos con reporteros que no conocemos en persona”. La mayoría de ellos son jóvenes, no temen firmar sus notas (a menos que traten sobre narcotraficantes) y trabajan con pocos recursos en una casa de Caracas.

Desde que llegaron a Bogotá en una especie de autoexilio, los periodistas de Armando.info fueron acogidos en la redacción de la revista Semana, un medio colombiano. Dicen que trabajar con un pie en la revista les ha dado confianza y amparo, así como algo de seguridad  por tener el respaldo de una marca poderosa.

“Tener al equipo de Armando.info sentado en nuestra redacción ha sido una manera de mantener viva la llama de la información para saber qué está pasando en un país donde la verdad ha sido la primera descabezada por un régimen despótico”, dijo Alejandro Santos, director de la revista y quien aceptó abrirles la puerta.

Hoy, hacer periodismo en Venezuela es difícil no solo por las restricciones del gobierno a la libertad de prensa, sino porque hacer el más básico trabajo de campo resulta una odisea. 

“No hay transporte, no hay comida, hay cortes de energía, filas eternas para tanquear un carro y una devaluación que hace imposible cargar efectivo y las tarjetas de crédito no son viables”, dijo Deniz. Agregó que sus colegas, como millones de venezolanos, están “mentalmente agotados”, en una lucha diaria por sobrellevar el racionamiento de casi todo.

Pese a esta situación, los periodistas de Armando.info refugiados en Bogotá dijeron que regresarían a Venezuela si pudieran hacerlo. Reconocen que trabajar desde Bogotá no ha estado exento de ventajas: “He entrado en contacto con fuentes que también han tenido que huir de Venezuela y he cultivado nuevas que nunca imaginé”, dijo Deniz. 

Bogotá se ha convertido en un refugio conveniente y a mano para muchos otros exilados de alto perfil, como por ejemplo la ex Fiscal General Luisa Ortega Diaz, varios magistrados de la Corte Suprema de Justicia, figuras de la oposición y militares desertores.

“Nunca pensé que esto iba a durar tanto”, dijo Poliszuk al recordar que hace más de un año él y sus colegas tuvieron que salir corriendo de Venezuela. Hasta ahora no hay señales de que podrán regresar pronto. Aunque ganas no les faltan: “En Venezuela hay una escasez de todo, menos de noticias”, dijo.


Lorenzo Morales es un periodista colombiano y actualmente es el editor del Fondo ODS, que apoya historias sobre desarrollo sostenible en Latinoamérica. Trabajó como editor de Semana.com, en el equipo investigativo de Radio Nacional de Colombia, y en  Cerosetenta, una revista digital que creó junto a otros colegas en la Universidad de Los Andes, donde también enseña. 

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