La inteligencia artificial requiere de un periodismo sincero

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Imagen: Gert Altmann (Creative Commons)

Durante algún tiempo, muchas redacciones y agencias de noticias han dejado en manos de los ordenadores las noticias sobre deportes, el tiempo, los movimientos de la bolsa y los resultados empresariales. Sorprendentemente, las máquinas pueden ser más rigurosas y minuciosas que algunos reporteros. Al contrario que muchos periodistas, que a menudo basan sus historias en una sola fuente, los programas informáticos pueden importar datos de varias fuentes, reconocer tendencias y patrones y, mediante el procesamiento de lenguajes naturales, situar dichas tendencias en su contexto, elaborando frases complejas con adjetivos, metáforas y símiles. Los robots pueden informar de manera convincente sobre los sentimientos del público en un partido de fútbol muy reñido.

Por culpa de esta tecnología, muchos profesionales del periodismo temen que la inteligencia artificial les deje sin trabajo. Pero, si en lugar de temerla, los periodistas aprovecharan la IA, esta podría convertirse en la salvación para la profesión, permitiéndoles realizar una mejor cobertura del mundo cada vez más complejo, globalizado y lleno de información en el que vivimos.

Las máquinas inteligentes pueden potenciar al máximo la forma en que los periodistas informan, su creatividad y su capacidad para atraer al público. Al seguir patrones de datos predecibles y estar programados para “aprender” de los cambios que se producen en estos patrones con el paso del tiempo, los algoritmos pueden ayudar a los reporteros a organizar, clasificar y elaborar contenido a una velocidad que hasta ahora había sido impensable. Pueden organizar los datos de tal modo que se pueda descubrir la pieza que faltaba en una historia de investigación. Pueden identificar tendencias y detectar el valor atípico entre millones de puntos de datos, el cual podría ser el comienzo de una exclusiva. Por ejemplo, hoy en día, un medio de comunicación puede alimentar un algoritmo de forma continua con datos públicos sobre compras y contrataciones; y este tiene la capacidad de cruzar datos sobre las empresas que compartan la misma dirección. El hecho de mejorar este sistema podría ofrecer a los periodistas muchas pistas sobre dónde podrían estar dándose casos de corrupción en un país determinado.

Los ordenadores inteligentes no solo pueden analizar una inmensa cantidad de datos para ayudar a realizar investigaciones puntuales, sino que también pueden servir para fundamentar y verificar historias provenientes del público y comprobar si dicho aporte es fidedigno. Según un informe del Tow Centre de 2017, varios medios de comunicación de Estados Unidos ya hacen uso de la IA para verificar hechos. Reuters, por ejemplo, emplea News Tracer para dar seguimiento a noticias de última hora en las redes sociales y comprobar la integridad de los tuits. Serenata de Amor, un grupo brasileño de amantes de la tecnología y periodistas utiliza un robot llamado Rosie para seguir todos los reembolsos que solicitan los diputados del país y así poner de manifiesto los motivos que hacen que algunos de estos gastos sean sospechosos.

Existen muchas otras formas en las que los algoritmos están siendo de utilidad para los periodistas, desde editar vídeos en bruto hasta reconocer patrones de voz e identificar rostros entre una multitud. Se pueden programar para chatear con los lectores (chatbots) y responder a sus consultas. Lo intrincado de este proceso es que no se puede llevar a cabo sin la intervención de un periodista humano que, teniendoun objetivo en mente, realice las preguntas pertinentes sobre los datos. Los periodistas y editores deben aprender con celeridad cómo funcionan estos sistemas y cómo pueden utilizarlos para mejorar su forma de hacer periodismo.

La mayoría de los periodistas del mundo no tienen acceso a equipos de programadores y científicos especializados en datos que les ayuden a diseñar y crear sus proyectos. La colaboración es la respuesta. Las redacciones pequeñas y los autónomos pueden suplir esta falta de recursos asociándose con desarrolladores de programas informáticos para así poder crear una cooperación duradera. Asimismo, pueden desarrollar su perspicacia a la hora de encontrar la gran cantidad de herramientas de código abierto para la búsqueda y análisis que están disponibles.

No se debe de dar por hecho la comunicación entre periodistas y técnicos. Se necesita mucho aprendizaje por ambas partes y cierto ensayo y error. Debido a este continuo desarrollo tecnológico, los periodistas poseen un conjunto de herramientas en constante crecimiento para hacer que los poderes sean responsables de sus acciones. Sería una pena tremenda no intentarlo, ya que cuentan con una mayor capacidad para poder escuchar a sus comunidades e identificar sus necesidades.

Desafíos éticos

Imagen: R M Media Ltd (Creative Commons)

El periodista Paul Chadwick de The Guardian, en un artículo que habla sobre la relación entre el periodismo y la inteligencia artificial, propone una nueva cláusula para añadir al código ético del periódico. “Los programas que “piensan” son cada vez más útiles, pero no recogen o procesan necesariamente la información de forma ética”, advierte. “Cuando utilizamos la inteligencia artificial para impulsar la manera de hacer periodismo, debemos tener en cuenta que sean compatibles con los valores de este código.”

Los periodistas deben tener en cuenta que los algoritmos pueden mentir o inducir a error. Han sido programados por personas, que tienen sus prejuicios, y los patrones lógicos pueden conducir a conclusiones erróneas. Esto quiere decir que los periodistas deberán comprobar siempre los resultados con técnicas de verificación centenarias: fuentes de verificación cruzada, comprobar documentación y poner en duda sus hallazgos.

La transparencia es otro punto indispensable para el periodismo en esta nueva era dominada por la inteligencia artificial. “El mayor escollo para la introducción de la IA en las redacciones es la transparencia. La transparencia, un valor básico en periodismo, entra a menudo en conflicto con la inteligencia artificial, la cual suele operar siempre entre bastidores”, afirma Nausicaa Renner, editor digital del Columbia Journalism Review.

Los medios de comunicación deberían informar a su público sobre qué tipo de información personal recopilan si desean mantener su credibilidad. A pesar de los nuevos y potentes juguetes que les permiten atender de forma precisa a los gustos de su público, los editores deberían también esforzarse por informar a los usuarios sobre lo que no quieren saber. El interés público es todavía el negocio de los medios de comunicación y la clave para su supervivencia.

Del mismo modo, los periodistas de investigación deberían hacer todo lo posible por explicar cómo usan los algoritmos para dar con patrones o para tratar las pruebas de una historia si quieren diferenciarse de los manipuladores y demagogos que recopilan datos en secreto para usarlos como arma política o comercial. Además, un periodismo sano debería continuar sacando a la luz las voces de aquellos que no la tienen y los asuntos complicados sobre los que no se ha recopilado información de forma sistemática o elaborado conjuntos de datos.

En definitiva, aunque sea cierto que la IA facilita el periodismo como nunca antes lo había hecho, también es cierto que esto conlleva nuevos retos en el aprendizaje y la responsabilidad. Sin transparencia periodística, toda esta tecnología no traerá consigo una sociedad bien informada. Sin ética, la tecnología inteligente podría convertirse en el heraldo de la muerte del periodismo. Sin propósitos firmes, procedimientos transparentes y el interés público como guía, el periodismo perderá la credibilidad del público, sin importar de cuántos gráficos, bots o filigranas lo adornen.

Ejemplos de cómo se utiliza la IA en periodismo

Imagen: Captura de pantalla – Wordsmith (AP).

Periodismo automatizado: elaborar historias a partir de datos. En un comienzo se utilizaba para informar sobre deportes y noticias financieras. Puede liberar a los periodistas de realizar tareas rutinarias, mejorando la eficacia y reduciendo los costes. AP utiliza Wordsmith Software para convertir datos financieros en noticias. El Washington Post utiliza la tecnología desarrollada internamente Heliograf, para informar sobre eventos deportivos y campañas electorales.

Organizar el proceso de trabajo: hacer un seguimiento de las noticias de última hora, añadir y organizar noticias por medio de etiquetas y enlaces, moderar comentarios, transcripción automática de voz. El The New York Times utiliza la herramienta API Perspective , desarrollada por Jigsaw (Alphabet/Google) para moderar los comentarios de los lectores. La plataforma para periodistas Reuters Connect muestra en tiempo real todo el contenido de Reuters, incluido el material de archivo, y el contenido de sus socios mediáticos de todo el mundo.

Seguimiento de noticias en las redes sociales: analizar en tiempo real el historial de datos, identificando influencers e interactuando con el público. AP hace uso de Newswhip para monitorizar las tendencias y la participación en las redes sociales.

Interacción con el público: La aplicación de chatbot de Quartz Bot studio permite a los usuarios enviar preguntas escritas sobre acontecimientos, gente o lugares y la aplicación les responde con contenido que considera apropiado para ellos. Otros han implementado bots para Facebook Messenger como The Guardian. La BBC utilizó bots para poder cubrir el referéndum sobre la UE. El proyecto AfriBOT, uno de los agraciados con la beca Innovate Africa del Centro Europeo de Periodismo, y The Source (Namibia y Zimbabue) están desarrollando un bot de noticias de código abierto para “ayudar a los medios de comunicación africanos a ofrecer noticias personalizadas e interactuar con el público de forma más efectiva mediante plataformas de mensajería”.

Bot de Chequeado.

Verificación de hechos de forma automatizada: permite a los periodistas verificar hechos sobre declaraciones o denuncias públicas de forma rápida. Chequeabot de Chequeado en Argentina; Full Fact UK y otros socios están desarrollando un motor automatizado de verificación de hechos que “localizará denuncias que hayan sido verificadas en nuevos lugares y detectará y comprobará automáticamente nuevas denuncias por medio del Procesamiento de lenguajes naturales y datos estructurados”. El laboratorio de Duke Reporter en Estados Unidos desarrolló la herramienta ClaimBuster para ofrecer denuncias de importancia política a los medios y presentó en 2017 un centro para proyectos de verificación de hechos automatizados. Factmata en el Reino Unido está desarrollando también una herramienta de verificación de hechos. Ver más.

Analizar bases de datos enormes: el software desmenuza los datos y busca patrones, modificaciones o cualquier anormalidad. Lynx Insight de Reuters realiza una búsqueda entre vastos conjuntos de datos y ofrece a los periodistas los resultados e información contextual. El Reconocimiento de Patrones Delictivos de OCCRP utiliza tecnología que analiza grandes bases de datos de documentos para localizar delitos similares relacionados con la corrupción y vinculaciones entre las partes implicadas.

Reconocimiento de imágenes: tecnología que reconoce objetos, lugares, rostros e incluso sentimientos en las imágenes. El New York Times utiliza Rekognition API de Amazon para identificar miembros del congreso en fotos. Cualquier usuario puede probar de forma gratuita la tecnología de reconocimiento de imágenes de Vision API de Google.

Producción de vídeo: crea guiones de forma automática a partir de artículos y compone cortes narrados en bruto de piezas cortas en vídeo a partir del material grabado en vídeo. USA Today, Bloomberg y NBC utilizan el programa Wibbitz. Investigadores de la Universidad de Standford están desarrollando una herramienta de edición de vídeo automatizada.


Esta pieza apareció originalmente en el newsletter de Octubre de 2018 del Programa sobre Periodismo Independiente de OSF y se retoma aquí con permiso. Nota: OSF es financiador de GIJN.

 María Teresa Ronderos es directora del Programa sobre Periodismo Independiente de OSF, donde supervisan esfuerzos para generar medios de calidad en países en transición. Ronderos trabajó en la Revista Semana, en Colombia.

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