El discurso completo de María Ressa en #GIJC19

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Keynote speaker Maria Ressa at the Global Investigative Journalism Conference in Hamburg, Sept. 29. Photo: Nick Jaussi / nickjaussi.com

Nota del editor: por petición de los lectores estamos publicando – y traduciendo- el discurso que Maria Ressa, la CEO y editora ejecutiva de Rappler, preparó como oradora principal de la 11ª Conferencia Global de Periodismo de Investigación en Hamburgo. Conmovida por la multitud, Ressa se desvió de este texto en algunos momentos. Este discurso fue publicado por primera vez en Rappler, en inglés. Puedes ver su discurso en vivo aquí.


Un ataque contra uno es un ataque contra todos.

La primera vez que escuché eso fue hace más de dos décadas, cuando observaba la ideología virulenta que impulsaba al-Qaeda. Eso fue lo que los terroristas usaron para justificar sus ataques. 

Luego, en un momento crucial, cuando todavía estaba aprendiendo a lidiar con esta nueva arma (los ataques en las redes sociales) utilizada en contra de los periodistas, Julie Posetti -quien está entre el público- me convenció de que debería hablar sobre ello. Y, en menos de 24 horas, le di una entrevista para un libro en el que ella trabajaba para la Unesco. Su título: Un ataque contra uno es un ataque contra todos.

Este es un momento existencial. Si no damos los pasos adecuados, la democracia, tal como la conocemos, va a morir.

Cuanto más estudio este momento -que comenzó con la perturbación de la tecnología, luego las amenazas contra periodistas y luego la democracia- más me convenzo de que los ataques contra nosotros y nuestros valores son tan insidiosos que equivalen a una explosión atómica capaz de romper nuestros mundos. Y lo único que hacemos es tratar de hacerle mella a la punta del iceberg que podemos ver. Pero tengan esto en cuenta mientras hablo: ha ocurrido un ataque masivo que ha dejado muchísimas víctimas, y la mayoría de nosotros lo ignoramos.

Quiero hablar sobre tres puntos esta noche: la batalla por la verdad, el papel de las plataformas de redes sociales estadounidenses y lo que podemos hacer al respecto.

Cuando los periodistas son amenazados, la democracia está amenazada. Las plataformas de redes sociales son ahora el mayor distribuidor de noticias del mundo. Se quedaron con los ingresos, pero no están sujetos a los controles que los medios tradicionales han tenido que cumplir. 

Se necesita valentía para luchar contra la manipulación insidiosa que estas plataformas han permitido. Ahora se usan como armas contra periodistas, donde las mentiras mezcladas con ira y odio se propagan más rápido que los hechos -los hechos son.. un poco aburridos.

Esto realmente me golpeó en diciembre pasado, cuando la revista Time me nombró como uno de las guardianes de la verdad, junto con los periodistas de Capital Gazette (que fueron asesinados allí), los periodistas de Reuters que aún estaban en prisión en Myanmar y Jamal Khashoggi. En ese momento, me di cuenta de que yo era la única que estaba viva y libre. Me hizo pensar que nuestra profesión – y proteger nuestras democracias- nunca antes nos ha exigido tanto.

La lucha por la verdad es la lucha de nuestra generación. Con la tecnología como acelerador, una mentira contada un millón de veces se convierte en un hecho.

Sin hechos, no existe la verdad. Si no hay verdad, no hay confianza. Sin los tres, no puedes tener una democracia. Es por eso que la democracia  ha dejado de funcionar alrededor del mundo.

En nuestro país, los ataques exponenciales, que venían de abajo hacia arriba, el “astroturfing” (campañas enmascaradas como si fueran de las bases) en las redes sociales iban creando un “efecto de arrastre” que abonaba el terreno antes de que las mismas mentiras vinieran de arriba hacia abajo, por parte de los principales funcionarios gubernamentales.

Lo he vivido en carne propia: en 14 meses, el gobierno filipino presentó al menos 11 casos e investigaciones contra mí y contra Rappler. Fui arrestada, dos veces, en un período de cinco semanas y tuve que pagar fianza ocho veces, en unos tres meses. No he cometido ningún delito, excepto ser periodista y pedir que quienes estén en el poder rindan cuentas.

He visto cómo las redes sociales y nuestro sistema legal han sido utilizados como armas contra aquellos que hacen preguntas, que defienden los valores, que exigen la garantía de los derechos en nuestra Constitución- que sigue el mismo modelo de la Constitución de los Estados Unidos.

Cuando fui arrestada por primera vez a principios de este año, el oficial me dijo: “Ma’am, trabaho lang po.” (Señora, solo estoy haciendo mi trabajo). Luego bajó el volumen de la voz  y casi que era un susurro al leerme mis derechos. Estaba claramente incómodo, y casi que sentí lástima por él. Pero me estaba arrestando. Era el último acto en una cadena de eventos que tenían la intención de intimidarme y acosarme porque soy periodista.

Este oficial es un instrumento del poder, un ejemplo de cómo un buen hombre puede convertirse en malvado, y de cómo ocurren las grandes atrocidades. Hannah Arendt escribió sobre la banalidad del mal al describir a los hombres que llevaron a cabo las órdenes de Hitler en la Alemania nazi. Cómo los burócratas dedicados a sus carreras pueden actuar sin conciencia porque justifican que solo están siguiendo instrucciones.

Es así como una nación pierde su alma. Así que tienes que tener muy claro por qué valores luchas y definir tus límites desde ya: de este lado eres bueno y de este lado eres malo. Ayúdanos a mantener una posición firme. #HoldTheLine.

Entonces, ¿qué pasa con las plataformas de redes sociales estadounidenses? Como muchos de ustedes saben, soy amiga y crítica de Facebook al mismo tiempo. Rappler es uno de los dos socios filipinos que hacen verificación con Facebook, que es, esencialmente, la internet en Filipinas.

Somos como el canario en una mina de carbón (que muere y así alerta a los mineros cuando el ambiente es tóxico) porque a nivel mundial, los filipinos son quienes pasan la mayor parte del tiempo en línea -más de 10 horas al día- y en las redes sociales -por cuatro años consecutivo somos los principales usuarios de todo el mundo. 

Pero también somos el futuro distópico de la democracia.

A principios de este mes, estuve con uno de los informantes de Cambridge Analytica, Christopher Wylie -que acaba de cumplir 30 años. Y me dijo que Filipinas es “una placa de Petri ideal donde puedes experimentar con tácticas y técnicas que no son capaces de lanzar tan fácilmente en Occidente … y si no funciona, no importa, no te atraparán. Y si funciona, entonces puedes descubrir cómo implementar eso en Occidente ”.

Le pregunté si Filipinas había allanado el camino para Brexit y Donald Trump. ¿Saben lo que dijo? Se apartó un poco, pero leeré toda su cita, así que presten atención:

“La política filipina se parece mucho a la de los Estados Unidos. Tienen a un presidente que era Trump antes de que Trump fuera Trump, y tienen relaciones con personas cercanas a él, con SCL y Cambridge Analytica. Y se recopiló una gran cantidad de datos -la segunda mayor cantidad de datos después de los Estados Unidos, (fueron) recopilados en Filipinas “.

Este joven, detrás de la red de operaciones psicológicas de Steve Bannon, respaldado por Robert y Rebekah Mercer, agregó que: “el colonialismo nunca murió, solo se trasladó a la web”.

Entonces … esta pesadilla comenzó para mí hace más de tres años. Rappler escribió las primeras piezas al respecto, a nivel mundial, en 2016. Escribí dos de las tres partes de nuestra primera serie y fui recompensada con un promedio de 90 mensajes odiosos cada hora.

Si nada cambia, lo que nos pasó a nosotros les puede pasar a ustedes. Ya está sucediendo. Detrás de todo está la avaricia y el miedo, y en nuestro caso la violencia, una brutal guerra contra las drogas que según la ONU ha matado al menos a 27,000 personas, mucho más que el número oficial de 5,500. 

La gente tiene miedo de defender lo que es correcto porque es muy costoso. La historia de Rappler en Filipinas viene con una moraleja ejemplarizante. Uno de los oficiales que me arrestó se lo dijo muy claro a uno de nuestros reporteros, que estaba transmitiendo en vivo y quiso silenciarlo: “Cállate, o serás el próximo”.

Este modelo de negocio en línea, que utiliza anuncios publicitarios micro-orientados, va socavando la voluntad humana de manera estructural. Nuestras experiencias personales son absorbidas y van a parar a una gran base de datos, procesada por inteligencia artificial, que luego será vendida al mejor postor. Esto es un asunto, como siempre lo ha sido, de poder y dinero. Le han quitado el dinero a las empresas de medios y grupos tradicionales de noticias y, si no se hace nada, esto será también una amenaza fundamental para los mercados, la integridad electoral y la democracia misma.

Estas plataformas de redes sociales son sistemas de modificación de comportamiento, a las que ingresamos voluntariamente. Somos los perros de Pavlov, y permítanme citar nuevamente a Wylie y al cofundador de Blackberry, Jim Balsillie: Dijeron que los datos -a este nivel micro personal- NO son como el nuevo petróleo. Es plutonio. Y debemos tratarlo como plutonio, con todo el cuidado que requiere. ¿Se acuerdan cuando dije que una bomba atómica había explotado, pero todos lo ignoramos? Hasta que lo aceptemos, no podemos resolver el problema.

Entonces, ¿qué podemos hacer? 

Primero, los periodistas tienen que colaborar. Desechen sus viejas definiciones. Este es un mundo nuevo. Colaborar no es fácil porque nacimos para competir entre nosotros. En Filipinas, nuestros datos nos dicen que los grupos de noticias han sido empujados a la periferia de nuestro ecosistema informativo, y en el centro están las redes de desinformación, algunas vinculadas a las redes de desinformación rusas, otras a China. Todos comparten activamente entre sí, mientras que nosotros no. Así es como florecen las “realidades alternativas”.

Tenemos que dejar de caer en la trampa de las emociones. Busquemos lo que tenemos en común en vez de enfocarnos en lo que nos divide. Porque esa es la forma en que trabajan los villanos: golpean duro las grietas existentes en nuestras sociedades y las quiebran del todo para separarnos. El ellos contra nosotros.

Y no solo los periodistas … Invitemos a la academia, la tecnología, la sociedad civil, los que dicen la verdad. Tenemos que unir fuerzas para proteger los hechos. 

Tenemos que luchar ahora, mientras somos fuertes. Porque, como hemos aprendido, te debilitas con el tiempo a causa de este virus de mentiras, que va minando el compromiso cívico. Sin hechos, la sociedad civil se vuelve apática y el que gana es el que grita por el megáfono más ruidoso.

En segundo lugar, debemos exigirle a las empresas tecnológicas un interés propio bien entendido, porque a largo plazo, sí, la solución es la educación; y a mediano plazo: la alfabetización mediática. ¿Pero mientras tanto? Solo las plataformas tecnológicas pueden hacer algo significativo.

Tercero, necesitamos crear una base de datos global de redes de desinformación, y una Interpol global que detenga la impunidad con la que las naciones y las empresas se están saliendo con la suya. Recuerden que después del Holocausto y la Segunda Guerra Mundial, el mundo se unió para tratar de detener el peor comportamiento humano. Fue entonces cuando obtuvimos Bretton Woods, la OTAN, la Declaración de Derechos Humanos de la ONU. ¿Cuáles son los valores que rigen internet? ¿Cómo castigamos a los delincuentes?

Necesitamos unirnos y luchar seriamente porque un ataque contra uno es un ataque contra todos.

El poder y los abusadores nunca se detendrán si cedemos ante ellos. En Rappler lo vivimos todos los días.

A principios de este mes, nuestro portavoz presidencial y principal asesor legal del presidente Duterte amenazó con presentar casos contra dos grupos de noticias, incluido Rappler, porque denunciamos un evidente conflicto de intereses. Le buscó tres patas al gato para dar una explicación e intentó redefinir sus acciones basándose en un tecnicismo. Un grupo de noticias se disculpó. Nosotros no lo hicimos. 

Y aquí viene el giro: la disculpa no fue suficiente para nuestro portavoz de Palacio. Sus palabras finalmente justificaron la decisión de Rappler de mantenerse en su firme posición. #HoldTheLine.

Los matones políticos, que amenazan y atacan a los periodistas, no quedan satisfechos hasta que no consiguen la capitulación completa. 

Nuestra lucha es tu lucha.

Protege los derechos garantizados por nuestras democracias, o verás cómo se van erosionando lentamente y frente a todos. Este es el desafío para todos nosotros, para la Conferencia Global de Periodismo de Investigación del próximo año. ¿Qué podemos hacer hoy para proteger nuestro mañana?

Quiero agradecer a todas las organizaciones y medios presentes que nos han ayudado (a ella y a Rappler) a que brille la luz. Por favor, hagamos lo mismo con todos los periodistas amenazados en todos los rincones del mundo.

Recuerden: un ataque contra uno es un ataque contra todos.

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