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Ilustración que acompaña a una investigación del IRPI sobre acoso sexual en las maestrías de periodismo italianas. Imagen: Claudio Capellini, IRPIMedia
Ilustración que acompaña a una investigación del IRPI sobre acoso sexual en las maestrías de periodismo italianas. Imagen: Claudio Capellini, IRPIMedia

Ilustración que acompaña a una investigación del IRPI sobre acoso sexual en las maestrías de periodismo italianas. Imagen: Claudio Capellini, IRPIMedia

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Cómo el primer centro de investigación de Italia combina perspectivas italianas e internacionales

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El Proyecto de Periodismo de Investigación Italia (Investigative Reporting Project Italy, o IRPI), el primer centro de este tipo creado en Italia, se ha convertido en un pilar del periodismo de investigación en un país donde los medios de comunicación a menudo carecen de los recursos necesarios para emprender investigaciones largas y laboriosas, y donde los periodistas se enfrentan a numerosos retos, desde los bajos salarios hasta la intimidación legal y los riesgos para su seguridad personal.

Miembro de GIJN, IRPI produce actualmente varias historias por semana gracias a un equipo de unas 20 personas, entre ellas 16 periodistas, y cuenta con colaboraciones con cientos de reporteros de todo el mundo.

Sus investigaciones suelen combinar una perspectiva italiana e internacional: algunas de sus trabajos más recientes han sacado a la luz el lavado de imagen verde de las empresas de gestión de activos, el tráfico de drogas en el Mediterráneo y los oligarcas rusos con propiedades en Italia que reciben subvenciones de la UE a pesar de ser objeto de sanciones.

En mayo de 2025, IRPI fue premiado con el Título Honorífico por la Libertad de Expresión otorgado en el marco de Difference Day por dos universidades de Bruselas, bajo el patrocinio de la UNESCO. Es el más reciente de una larga serie de premios que avalan la calidad del trabajo del grupo.

GIJN conversó con Cecilia Anesi, cofundadora y directora del centro IRPI, y Lorenzo Bagnoli, coeditor jefe, para hablar sobre la historia del grupo y sus próximos pasos.

Cecilia Anesi, cofundadora y directora del centro IRPI. Imagen: Captura de pantalla, IRPI

Cecilia Anesi, cofundadora y directora del centro IRPI. Imagen: Captura de pantalla, IRPI

GIJN: Cuéntenme cómo nació IRPI y cómo evolucionó a lo largo de los años.

Cecilia Anesi: IRPI nació después de que algunos de nosotros asistimos a la Conferencia Global de Periodismo de Investigación en Kiev en 2012. Allí nos dimos cuenta de que, a diferencia de otros medios de comunicación de todo el mundo, ningún medio italiano importante había enviado a sus periodistas: todos éramos periodistas independientes, la mayoría muy jóvenes. De vuelta en Italia, nos reunimos y decidimos intentar abrir un centro de periodismo de investigación inspirado en los que asistieron a la Conferencia, como OCCRP e ICIJ. Fundamos una asociación sin ánimo de lucro, similar a otras que en aquel momento estaban surgiendo en diversas partes del mundo para hacer periodismo independiente. No queríamos que fuera un «club de campo», sino un verdadero lugar de trabajo donde pudiéramos producir periodismo de investigación profesionalmente y sostenernos con él. Esta misión se ha fortalecido desde marzo de 2020, cuando lanzamos nuestro propio medio digital, IRPIMedia. Ahora publicamos nuestro trabajo en nuestra página web, en lugar de tener que batallar por venderlo a otros periódicos por una miseria, como hacíamos antes.

GIJN: ¿Cómo describirían su lugar en el panorama mediático italiano actual?

CA: Existimos y operamos en niveles muy diferentes. Por un lado, representamos a Italia en grandes investigaciones transnacionales, como por ejemplo, Suisse Secrets o Dubai Unlocked. En segundo lugar, realizamos investigaciones sobre noticias nacionales italianas, sin olvidar sus ramificaciones en el extranjero, que cubrimos con la ayuda de periodistas independientes en otros países En tercer lugar, hemos comenzado a desempeñar un papel de coordinación en proyectos centrados en cuestiones locales, en partes del país que a menudo han sido olvidadas por los principales medios de comunicación. A menudo nos contactan grupos activistas que quieren sacar a la luz algo que está sucediendo en donde se encuentran. No contamos con los recursos para dar seguimiento a todas estas solicitudes, ni es nuestra misión principal, pero sí brindamos asistencia a colectivos más pequeños que se centran en áreas o temas específicos, incluso ayudándoles a conseguir financiación.

IRPI lanzó su propio medio en línea, IRPIMedia, en marzo de 2020. Imagen: Captura de pantalla, IRPIMedia

GIJN: Al visitar su sitio web, me impresionó la variedad de temas que cubren. ¿Cuáles son sus prioridades editoriales? ¿Cómo deciden qué historias quieren cubrir?

Lorenzo Bagnoli: Al principio, eso dependía en gran medida de nuestra experiencia profesional. Varios de nosotros siempre habíamos trabajado en temas relacionados con el crimen organizado, con especial atención a las historias transnacionales, por lo que era un tema natural en el cual centrarnos. Luego, también nos convertimos en un punto de referencia para los periodistas independientes, porque pagamos un poco mejor que otros medios italianos, tenemos un nivel de precisión difícil de alcanzar en otros sitios y siempre aplicamos el mismo proceso editorial, independientemente de si el periodista es novato o tiene 25 años de experiencia. Para elegir entre las historias que nos proponen, tratamos de comprender si pueden desarrollarse siguiendo nuestro método estándar: elaborar una hipótesis de investigación y buscar maneras de confirmarla o refutarla.

Dicho esto, en los últimos años también hemos identificado cuatro áreas de investigación de especial interés: vigilancia, migración, crimen organizado y medio ambiente.

Lorenzo Bagnoli, coeditor jefe de IRPI. Imagen: Captura de pantalla, IRPI

 GIJN: ¿Cómo se mantienen a flote financieramente? ¿Cuál es su modelo de negocio?

CA: Al principio, esperábamos depender principalmente de la financiación base, en la que los donantes no aportan para un solo proyecto, sino para apoyar a un medio en su conjunto. Logramos convencer a algunos donantes internacionales que no estaban activos en Italia ni en el sur de Europa para que se involucraran y apoyaran nuestro trabajo. Pero más recientemente, este tipo de ingresos ha disminuido, y en el último año y medio hemos tenido que depender en mayor medida de subvenciones más pequeñas para investigaciones específicas. Nos hemos vuelto bastante buenos en la gestión de estos proyectos, pero con unos 30 o 40 al año, cada uno con sus propios plazos y papeleo, estamos sobrecargados de trabajo administrativo. Sin embargo, esto nos ha permitido mantenernos a flote.

El año pasado también lanzamos una campaña de membresía, que esperamos que con el tiempo se convierta en uno de los pilares de nuestra operación. Invitamos a nuestros lectores a que nos apoyen con una donación, y a cambio pasan a formar parte de una comunidad, con un boletín semanal, un grupo de Slack donde compartimos material extra y pueden interactuar con nosotros y entre ellos, conferencias mensuales en línea sobre temas de actualidad o investigaciones específicas, y clases magistrales.

GIJN: ¿Cómo va esta campaña de membresía hasta ahora?

CA: Va bien, aunque el crecimiento es muy lento. Actualmente contamos con unos 190 miembros. Uno de los retos es ampliar nuestro alcance y dar a conocer mejor IRPIMedia. Hemos visto que cuando salimos al terreno para presentar nuestro trabajo, eso también tiene un efecto positivo en la membresía. Pero aún queda mucho camino por recorrer; actualmente, el proyecto de membresía nos cuesta más dinero de lo que ingresa. Sin embargo, el aspecto financiero no es el único que importa. Por ejemplo, al principio había poca interacción dentro de la comunidad, pero eso está mejorando.

Imagen: Captura de pantalla, IRPIMedia

GIJN: Los recursos disponibles para los medios independientes sin fines de lucro se han reducido drásticamente este año como consecuencia de los recortes de la administración Trump a la financiación estadounidense, en particular a través de USAID. ¿Se han complicado las cosas para ustedes en los últimos meses?

CA: Te daré una respuesta doble. Por un lado, sí, hay una nube oscura que se cierne sobre nuestra industria, y estaríamos locos si no la viéramos. Por otro lado, concretamente, no nos han afectado los recortes a USAID, porque no nos beneficiábamos de ellos. Pero esto no es una buena noticia, ya que demuestra hasta qué punto el periodismo de investigación en el sur de Europa ha sido excluido de los grandes programas de financiación internacional. No nos iba bien ayer, y tampoco nos nos va bien hoy.

LB: Sólo añadiría que un ámbito en el que se nota cómo han empeorado las condiciones es el periodismo colaborativo. Los donantes tienen menos recursos, nos pagan mucho menos y las investigaciones son menos ambiciosas. Es como si la época dorada que siguió a la investigación de los Papeles de Panamá estuviera llegando a su fin.

GIJN: ¿A qué otros desafíos se enfrentan hoy como periodistas de investigación en Italia?

LB: No me gusta describir a Italia como un caso siempre atípico en todo. Las dificultades financieras de los medios de investigación, como decíamos, son comunes en todo el sur de Europa. No destacaría el contexto italiano como más desafiante que otros, con la excepción de quienes investigan el crimen organizado y están muy cerca de los territorios donde ocurren estas actividades ilegales. Ellos sí se exponen a un nivel de peligro que sigue siendo específico de Italia.

CA: Además, como muestran nuestros artículos, se trata de organizaciones criminales transnacionales, así que no es que si estás en Ámsterdam, Bratislava o Londres estés seguro, porque allí también pueden encontrarte.

Tampoco quiero hacer comparaciones con otros países, pero puedo decir que, en Italia, una reforma legal de 2022 ha reforzado el «derecho al olvido», lo que significa que, al igual que todos los medios de comunicación italianos, nos vemos inundados de solicitudes de eliminación de contenido por parte de personas mencionadas en nuestros artículos, algunas de ellas legítimas, otras completamente infundadas. Esto plantea un doble problema: provoca la pérdida de información previamente disponible en línea y ralentiza las redacciones. La misma ley también ha dificultado de facto a los periodistas judiciales el acceso a los documentos judiciales, incluidos los relativos a casos de mafia.

Este nuevo marco legal ha fomentado la práctica de demandas intimidatorias contra los medios de comunicación. Los periodistas italianos estaban acostumbrados a las denuncias penales por lo que decían o escribían, pero las demandas civiles para obtener una compensación económica eran relativamente poco frecuentes. Ahora se han vuelto más frecuentes, no solo contra grandes emisoras y periódicos, sino también contra publicaciones medianas y pequeñas. Algunos de nosotros hemos pasado meses defendiéndonos en los tribunales, lo que nos ha restado un tiempo muy valioso para nuestras actividades periodísticas.

GIJN: A principios de este año, se supo que los teléfonos de varios activistas y periodistas italianos habían sido hackeados con malware desarrollado por Paragon, una empresa israelí de ciberseguridad. Por el momento, aún no está claro quién ordenó el espionaje ni en qué medida participaron las agencias gubernamentales italianas. ¿Cómo reaccionaron ante la noticia?

LB: Intentamos averiguar si nuestros dispositivos también habían sido objeto de vigilancia. Hay organizaciones que pueden ayudar a los periodistas con este tipo de verificaciones, en concreto recurrimos a Access Now. Lo hicimos a través de nuestra oficina de vigilancia, que coordino y que lleva varios años cubriendo esta área, por lo que era la manera más sencilla de proceder. Parece que no estuvimos entre los objetivos, pero también sabemos que no lo sabemos todo…

GIJN: ¿Cómo se ve el futuro de IRPI?

CA: Estamos intentando superar esta fase de transición, en la que dependemos en gran medida de la financiación de proyectos. Queremos ser más conocidos, tener más seguidores y contar con más apoyo de los lectores. También seguiremos buscando financiación base de donantes europeos, pero también italianos. Estos últimos son prácticamente inexistentes por el momento, pero lo que escribimos puede ser útil tanto para actores corporativos como institucionales, por lo que también podría ser posible un desarrollo comercial en esa dirección.

LB: Para ampliar nuestra audiencia y dar a conocer el valor periodístico de nuestro trabajo, también estamos apostando por nuevos productos. Vamos a publicar un libro sobre la gentrificación y seguiremos produciendo podcasts, que funcionan muy bien. Algunas de las cosas que hacemos son casi inevitablemente de nicho, pero nos gustaría abrir ese nicho tanto como sea posible.


Michele Barbero es un periodista italiano basado en París. Tras varios años en France 24, actualmente trabaja para la agencia de noticias francesa AFP. Sus artículos también ha aparecido en diversas publicaciones, como Foreign Policy, Jacobin y Wired UK.

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