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Bruhn New Tech enseña a los periodistas cómo afrontar los peligros químicos, biológicos y radiológicos. Imagen: Cortesía de Ron Haviv, VII
Bruhn New Tech enseña a los periodistas cómo afrontar los peligros químicos, biológicos y radiológicos. Imagen: Cortesía de Ron Haviv, VII

Bruhn New Tech enseña a los periodistas cómo afrontar los peligros químicos, biológicos y radiológicos. Imagen: Cortesía de Ron Haviv, VII

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Investigar crímenes de guerra: seguridad física y digital

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La seguridad debería ser un componente central para los periodistas cuando inician una investigación sobre crímenes de guerra; en especial durante esta era de mayor vigilancia, software de espionaje y otras amenazas.

Los periodistas logran resguardar mejor su investigación, sus fuentes y a ellos mismos cuando incorporan la seguridad en su flujo de trabajo. Si bien la seguridad es la meta final, mejorarla también aumenta la confianza del público en su trabajo, lo cual hace más probable que sus fuentes potenciales les asistan con futuras historias.

Muchos de los pasos que discutiremos en este capítulo no son onerosos de llevar a cabo. De hecho, pueden ayudar a que los periodistas hagan reportajes de forma más efectiva, mientras fortalecen su propia seguridad y la de quienes les rodean.

Comenzaremos con las prácticas de seguridad física y luego examinaremos cómo los periodistas deberían considerar su huella digital. Considerar la seguridad de la forma holística que proponemos puede ayudarles a los periodistas, sus editores y sus colegas a tomar decisiones mejor informadas cuando desarrollan una historia.

Antes de realizar cualquier historia, es importante que los periodistas lleven a cabo una evaluación de riesgo sobre el trabajo que les espera. Cubrir crímenes de guerra cometidos durante un conflicto aún activo implica una serie de amenazas distintas a las que surgen cuando se investigan eventos relacionados con conflictos que sucedieron en el pasado, pero ambos pueden ser riesgosos. Un buen lugar para comenzar es este modelo de evaluación de riesgo del Committee to Protect Journalists (CPJ).

Mejores prácticas de seguridad física

Los periodistas de conflicto usan cascos y chalecos antibalas. Cuando hacen trabajo de campo, los periodistas que cubren desastres naturales llevan consigo agua, comida y equipo para protegerse del mal clima, incluso al viajar a zonas donde el riesgo es poco evidente.

Aquí hay algunos pasos que te sugerimos tener en cuenta para mejorar tu seguridad física.

Un periodista usa chaleco y casco antibalas en Kiev, Ucrania. Imagen: Shutterstock

Un periodista usa chaleco y casco antibalas en Kiev, Ucrania. Imagen: Shutterstock

Decide cuándo, dónde y con quién te reúnes en persona

Entrevistar fuentes es la carne de toda investigación sobre crímenes de guerra. Si bien muchas entrevistas ahora son virtuales, algunas fuentes pueden sentirse más cómodas hablando o compartiendo documentos cara a cara.

Cada periodista debe decidir individualmente si es necesaria una reunión en persona. No obstante, antes de elegir reunirte con una fuente, establece unas reglas de base que se deben seguir. Elige el lugar y la hora de la reunión, y deja claro si la fuente debe ir sola o acompañada. Comunica cualquier plan de entrevista a alguien de confianza, como un editor, un colega, una pareja o un amigo.

En general, la mayoría de reuniones que no son sensibles deben tener lugar en un espacio público, donde una conversación entre dos o tres personas no genere sospechas o se perciba como fuera de lugar. Evita que las fuentes visiten tu oficina o tu hogar, en especial cuando las entrevistes por primera vez.

Al tener conversaciones más sensibles, puede ser más seguro elegir un lugar neutral, como una habitación de hotel o una oficina arrendada; y al lidiar con fuentes altamente sensibles, quizás no sea apropiado reunirse en persona. Todo esto implica un equilibrio delicado, pues tanto las reuniones en persona como las comunicaciones digitales pueden ser rastreadas y resultar comprometidas. Asegúrate de comprender el nivel de amenaza que enfrentan tus fuentes, así como la probabilidad de que ellas (o tú) puedan estar bajo algún tipo de vigilancia física o digital cuando tomes la decisión de reunirte.

Antes de escoger un punto de encuentro, asegúrate de visitar el área a distintas horas del día. Evalúa qué es allí lo «normal». Por ejemplo, un café en el centro de una ciudad bulliciosa puede tener más clientela por la mañana y menos por la tarde.

Llega al lugar de reunión temprano, antes de la hora fijada, y detecta si algo es diferente con respecto a la rutina normal que has observado. Busca signos obvios de alerta, como la presencia inesperada de una multitud durante una tarde que debería ser tranquila, individuos fuera de lugar vagando cerca o ausencia de peatones durante una mañana que normalmente es ajetreada.

No dudes en reagendar o reconsiderar una reunión cuando aparecen muchas señales de alerta. Este tipo de cuidados no deberían ser un obstáculo para el reportaje, e incluso un ligero aumento de tu atención puede mejorar tu seguridad.

Cambia tus rutinas diarias y semanales

Cuando vives y haces reportajes en el mismo lugar, considera que grupos opuestos a tu trabajo pueden enterarse de tus esfuerzos. En algunos casos, dependiendo de cuán sensible sea tu trabajo y tu perfil, estos grupos podrían asignar a un individuo o a un grupo para que rastreen tus actividades.

La vigilancia de este tipo busca mapear un patrón para rastrear tu vida diaria. Tomar la misma ruta a la oficina todos los días, salir a trotar al mismo parque cada mañana y parar en el mismo restaurante por las tardes hace fácil que los adversarios predigan tus movimientos. Esto también quiere decir que cuando cambies de patrón, por ejemplo, al reunirte con una fuente en un lugar que no visitas normalmente, la variación será menos obvia.

Una rutina menos predecible dificulta que los adversarios sepan la siguiente maniobra de un periodista o noten cambios inesperados.

Si sospechas que te están siguiendo, también considera las posibles consecuencias que esto puede tener sobre tus fuentes. Si pueden enfrentar represalias profesionales, amenazas, o ponen en riesgo su bienestar físico por reunirse contigo, es mejor trasladar la comunicación a otros canales, como mensajes encriptados o videoconferencias.

Incluso cuando no te vigilan, variar tus rutinas diarias y semanales dificulta que un potencial adversario reúna información sobre tu trabajo. Dependiendo de dónde vivas, añadir más cambios a tu horario puede reducir los riesgos de crimen callejero y secuestro.

No todos los periodistas que investigan crímenes de guerra van a sufrir de vigilancia a esta escala. Muchos no serán vigilados, pero si crees que tu reputación, trabajo anterior o perfil son tan visibles que generan sospechas, podrías querer pensar en tomar pasos proactivos.

Los periodistas deberían tomar pasos proactivos, como variar su rutina y ser cuidadosos al organizar reuniones en persona con fuentes, para evitar la vigilancia. Imagen: Shutterstock

 Asegura tu base local

Así trabajes desde tu hogar, en una sala de redacción o en un café, es importante que tomes pasos para asegurar tu «base local».

Trabajar desde casa ofrece el mayor control sobre las mejoras en seguridad. Si el costo no es un factor, considera instalar un sistema de seguridad casero u otras medidas. Como mínimo, compra una buena caja fuerte para que cuando salgas de tu hogar puedas guardar de forma segura materiales relacionados con tu investigación, como cuadernos de periodista y evidencias. Apaga y asegura con claves, y bajo llave, tus dispositivos digitales. Procura en lo posible solicitarles a tu familia y amigos que no usen o toquen los dispositivos y papeles relacionados con tu trabajo, para mantener un mejor control sobre la información de tu historia.

Cuando trabajes en una sala de redacción, habla con los editores sobre sus protocolos de seguridad. Considera tener una política de «escritorio limpio», que exija a los periodistas que trabajan historias sensibles asegurar bajo llave, cada vez que salgan de la sala de redacción, todos los materiales relacionados con sus investigaciones. Asegura los dispositivos digitales a escritorios con candados y configura pantallas de privacidad para los monitores de los portátiles y computadoras. Evita dejar un rastro de documentos al triturar cualquier material impreso que no necesites preservar.

Por último, al trabajar en un lugar público, como un café o una biblioteca, toma pasos adicionales para proteger tus dispositivos y cuadernos. Ten supervisión constante sobre tus computadoras, teléfonos, notas y otros materiales. Apaga y guarda los dispositivos que no estés usando (y asegúrate que estén encriptados como se describe más abajo). Evita guardar información sensible en los dispositivos y siempre usa pantallas de privacidad.

Si bien antes se consideraba que los WiFi públicos eran de alto riesgo y debían evitarse por motivos de seguridad, la Electronic Frontier Foundation dice que este ya no es el caso, gracias a la introducción de encriptación HTTPS en la mayoría de los portales.

Mejores prácticas de seguridad digital

Al tiempo que más periodistas realizan su trabajo mediante dispositivos y canales digitales, su perfil digital se hace tan relevante como su perfil físico. Afortunadamente, con la introducción de herramientas enfocadas en la privacidad y una mayor consciencia de los riesgos digitales, los periodistas están mejor equipados que nunca para realizar investigaciones sensibles.

Para comenzar, compartimos aquí algunas de las mejores prácticas.

Usa una computadora exclusivamente para el trabajo

Las computadoras pueden ser un objeto costoso de adquirir y mantener; pero para los periodistas que realizan investigaciones, es crítico tener una computadora exclusivamente para el trabajo. Esta práctica no sólo mantiene su uso personal y laboral separado, sino que también les permite a los periodistas usar medidas de seguridad más fuertes, que pueden complicar el uso de su computadora de trabajo.

Por ejemplo, considera el instalar software en cualquier computadora de trabajo que te permita rastrear la ubicación del dispositivo y borrar sus contenidos, en caso de pérdida o robo. Para incrementar considerablemente la seguridad digital, puedes querer sacrificar las funciones más convenientes del dispositivo, como Bluetooth, o bloquear sus puertos USB.

También resulta más fácil borrar y restaurar computadoras dedicadas a asuntos laborales si llegan a estar contaminadas con malware o software de espionaje, pues no hay riesgo de perder archivos o fotografías personales.

Podrías necesitar un proveedor de asistencia técnica para que te ayude a seleccionar la computadora más apropiada y el software necesario para tus reportajes, así como ofrecer recomendaciones sobre cómo mejorar el uso de tu computadora durante la investigación.

Sin importar qué tipo de computadora elijas, asegúrate de tener activada una encriptación de todo el disco duro, que le impida a un adversario acceder a los datos sin tu contraseña. Puedes acceder a esta opción mediante BitLocker (Windows) y FileVault (Mac).

Compartimenta tu información

Hay un viejo adagio de la ciberseguridad: «No lo pueden encontrar si no existe». Este es el principio tras la compartimentación, que es la práctica de mantener la información sensible separada de la información personal.

En lugar de almacenar todas las notas de entrevistas en la misma carpeta que las fotografías y archivos personales, considera almacenar esos documentos en una ubicación más segura, como en un portal con encriptación en la nube o un dispositivo de almacenamiento externo (como lo describimos más adelante). De esta manera, si un adversario obtiene acceso a tus cuentas personales o a tus sistemas, aún no podrían acceder a la información relacionada con tu trabajo.

La compartimentación también implica elegir opciones más seguras para tus comunicaciones. Por ejemplo, si usas con frecuencia los mensajes de texto, deberías cambiar a una aplicación de mensajes encriptada, como Signal. Esto ayuda a evitar un «punto único de falla» que un adversario puede usar para llegar a la información de tu investigación. Como señalamos más adelante, es importante elegir las herramientas y canales apropiados para cada situación individual, lo cual puede exigir ayuda de un experto local.

Usa herramientas apropiadas de privacidad

Vivimos en la era dorada de las herramientas enfocadas en la privacidad, diseñadas para ayudarles a los periodistas a realizar su trabajo de forma más segura.

Seleccionar las herramientas adecuadas para tu propio trabajo es un paso inicial y necesario. Antes de comenzar tu investigación, busca a un experto técnico que esté familiarizado con tu región y el tipo de trabajo que realizas. Éste podrá recomendar las herramientas que se adecúen a tus necesidades, teniendo en cuenta las restricciones locales, el ancho de banda y las tendencias de uso.

La Electronic Frontier Foundation ofrece una serie de guías para protegerse contra la vigilancia digital. Imagen: toma de pantalla, Electronic Frontier Foundation

La Electronic Frontier Foundation ofrece una serie de guías para protegerse contra la vigilancia digital. Imagen: toma de pantalla, Electronic Frontier Foundation

En general, usar herramientas de encriptación de mensajes como Signal y WhatsApp es más seguro que las opciones no-encriptadas. Lo mismo aplica para navegar por internet con una Red Privada Virtual (VPN, por sus siglas en inglés). No obstante, cada país es distinto y usar una herramienta diseñada para una situación, puede en una situación distinta generar sospechas o aumentar los riesgos. Por eso es tan importante el conocimiento local cuando se elige la herramienta adecuada.

Educarte con respecto a estas herramientas es un buen primer paso. Los recursos como las guías Surveillance Self-Defense (Autodefensa contra la Vigilancia), de Electronic Frontier Foundation, y Security in a Box (Seguridad en una Caja), de Front Line Defenders, pueden ayudarte a navegar el panorama de herramientas disponibles.

Almacena cuidadosamente los documentos

Los documentos, datos y otros tipos de evidencias son fundamentales para investigar crímenes de guerra. Almacenar esta información de forma segura debería ser una de las más altas prioridades.

Si decides reunir documentos digitales o evidencia, es importante ir un paso más allá que simplemente almacenar copias en tu computadora o teléfono móvil. Los dispositivos se rompen, desaparecen o caen en las manos equivocadas. Tener copias de seguridad de tus documentos en formatos seguros reduce estos riesgos.

Si subes tu información a la nube tendrás acceso a los documentos desde casi cualquier lugar, al tiempo que se mantienen fuera de tus dispositivos. Cuando eliges un proveedor de servicios en la nube es más seguro uno que sea encriptado y tenga conocimiento cero. La encriptación asegura que los datos se almacenen en un formato criptográfico que haga difícil leerlos sin una clave. El conocimiento cero significa que únicamente tú tienes la llave para acceder a los datos. Como resultado, el proveedor de la nube no puede acceder a la información que subes, reduciendo así el riesgo de una intrusión por un ataque o una orden judicial dirigida al proveedor.

Una desventaja del sistema de conocimiento cero es que el proveedor no puede restaurar una cuenta si pierdes tu clave. Si eliges este tipo de cuenta, asegúrate de guardar tu clave de forma segura en un administrador de claves. Algunos administradores de claves, como 1Password ofrecen licencias gratis para periodistas. No obstante, ten en cuenta que incluso estos servicios no son inmunes a problemas de seguridad. En el año 2022, el administrador de claves LastPass fue infiltrado y un atacante logró acceder a los datos de un cliente.

Si prefieres almacenar documentos en un dispositivo físico, intenta usar un disco duro encriptado externo. Estos discos se parecen a los aparatos que probablemente has usado para almacenar archivos fuera de un computador portátil o de escritorio, salvo que también contienen un teclado para acceder a los datos dentro. Tan sólo los usuarios que conocen la clave pueden desencriptar el disco y acceder a los datos.

Si los discos encriptados se tornan muy dispendiosos, puedes también usar software como Cryptomator, para encriptar directamente carpetas y archivos, que pueden luego almacenarse de forma segura en un disco duro desencriptado o en la nube.

Cuando reúnas documentos, testimonios o evidencia del público general, considera usar una herramienta como SecureDrop, con la cual cualquiera con acceso a internet puede aportar información anónima a los periodistas. Instalarlo exige cierto conocimiento técnico, pero puede ampliar el alcance de una investigación.

Siguientes pasos

La seguridad periodística es compleja y multifacética. Las mejores prácticas en un lugar del mundo pueden no ser las mismas en otra región. Sin embargo, estos son unos pasos básicos que cualquier periodista puede tomar para estar más seguro.

Invitamos a los periodistas que quieran profundizar sobre la seguridad de su flujo de trabajo a que usen la Herramienta de evaluación de la seguridad de los periodistas (JSAT). Esto proporciona una evaluación de su actual estado de seguridad, así como recomendaciones de cómo puede mejorar. Para los periodistas que hacen el largo y dispendioso trabajo de investigar crímenes de guerra, JSAT puede ser un atajo para mejorar su seguridad durante una misión tan importante.


Matt Hansen es el director estratégico de Global Journalist Security, ex colaborador de The Los Angeles Times y ex investigador de seguridad para periodistas en el Committee to Protect Journalists.

 

 

Ron Haviv es director y cofundador de The VII Foundation y cofundador de VII Photo Agency. Durante las últimas tres décadas, Haviv ha cubierto más de veinticinco conflictos y trabajado en más de cien países. Su trabajo, que ha ganado varios premios, ha sido exhibido en museos y galerías de todo el mundo. 

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