Cómo conseguir —y acertar— entrevistas difíciles con quienes deben rendir cuentas

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entrevistas difíciles

Entrevistas difíciles. Imagen: Shutterstock.

Los funcionarios y empresarios que se encuentran bajo escrutinio suelen evitar las entrevistas difíciles o esconderse detrás de declaraciones preparadas por sus abogados y asesores de relaciones públicas. 

Los periodistas de investigación veteranos proponen que existen dos estrategias efectivas para hacerlos hablar: reducir su ansiedad demostrando tu conocimiento sobre el tema y despertar su curiosidad mostrándoles evidencia que hayas descubierto e invitándolos a opinar sobre ella. 

En la sesión “Cómo conseguir y afrontar entrevistas difíciles”, en la conferencia de Investigative Reporters and Editors en 2022 (IRE22), periodistas de investigación compartieron varios consejos que les han ayudado a realizar entrevistas complicadas con sujetos reacios a colaborar. 

Algo que los cuatro periodistas resaltaron fue lo valioso que resulta producir algún incentivo para conseguir que una fuente acceda a hablar o para obtener las respuestas necesarias durante la entrevista. Esto podría lograrse mostrándole al sujeto documentos para que los comente, preguntando su opinión respecto a otros temas no relacionados, revelando nueva información que pueda interesarles, presentando evidencia de cómo has gestionado fuentes delicadas en el pasado o incluso siendo constantemente educado sin importar cuánta hostilidad enfrentes.

Rebecca Aguilar - SPJ president

Rebecca Aguilar. Imagen: captura de pantalla.

El panel estuvo encabezado por la periodista Rebecca Aguilar —la primera presidenta latina de la Sociedad de Periodistas Profesionales de Estados Unidos (SPJ por sus siglas en inglés)— quien ha ganado numerosos premios por sus contundentes historias de rendición de cuentas para canales de televisión en Texas, Arizona y California. También incluyó a Jennifer Gollan, periodista de Reveal del Centro para el Periodismo de Investigación, Cary Aspinwall, escritora de The Marshall Project y Robert Lopez, ganador del premio Pulitzer y periodista de Los Angeles Times

De acuerdo con Aguilar, la manera más efectiva de conseguir entrevistas con funcionarios recelosos involucra frases como: “Escuche, hablemos cara a cara, porque quiero mostrarle algunos documentos”. Así ha conseguido “difíciles”, como una que involucraba confrontar a carteros estadounidenses que están listados en el registro de agresores sexuales. Otra se enfocaba en un administrador que representaba a un grupo de dentistas acusados de utilizar las caras sedadas de pacientes dentales ancianos para practicar su técnica de cirugía plástica. En estos y muchos otros casos, utilizó la táctica de mostrarles algo —una fotografía o un documento que no hubieran visto antes— a los entrevistados. 

El panel estuvo encabezado por la periodista Rebecca Aguilar —la primera presidenta latina de la Sociedad de Periodistas Profesionales de Estados Unidos (SPJ por sus siglas en inglés)— quien ha ganado numerosos premios por sus contundentes historias de rendición de cuentas para canales de televisión en Texas, Arizona y California. También incluyó a Jennifer Gollan, periodista de Reveal del Centro para el Periodismo de Investigación, Cary Aspinwall, escritora de The Marshall Project y Robert Lopez, ganador del premio Pulitzer y periodista de Los Angeles Times

De acuerdo con Aguilar, la manera más efectiva de conseguir entrevistas con funcionarios recelosos involucra frases como: “Escuche, hablemos cara a cara, porque quiero mostrarle algunos documentos”. Así ha conseguido “difíciles”, como una que involucraba confrontar a carteros estadounidenses que están listados en el registro de agresores sexuales. Otra se enfocaba en un administrador que representaba a un grupo de dentistas acusados de utilizar las caras sedadas de pacientes dentales ancianos para practicar su técnica de cirugía plástica. En estos y muchos otros casos, utilizó la táctica de mostrarles algo —una fotografía o un documento que no hubieran visto antes— a los entrevistados. 

A su juicio, la entrevista ideal contiene lo que llama “las cinco T” (por sus siglas en inglés): verdad, transparencia, confianza, momento y tono. Aseguró que la mayoría de los periodistas reconoce la importancia de la integridad al obtener información, pero a menudo entienden menos la importancia del momento y el tono. 

Aguilar señaló que los funcionarios expuestos a un intenso escrutinio tienden a aceptar o rechazar entrevistas, o revelar información delicada, según sus niveles de estrés y la percepción del riesgo personal que están corriendo. El asunto es que estos factores no están alineados con los tiempos de los periodistas. “En ocasiones tienes que darles tiempo para respirar, porque es posible que ellos sepan que ya están en problemas y necesiten aceptarlo”, explicó. “Pero puedes seguir en contacto e irles informando sobre lo que vas descubriendo”. 

Eso con respecto al momento. En cuanto al tono adecuado, Aguilar sugirió que los periodistas deben entrenarse para ser “tercamente agradables”, incluso cuando los entrevistados se vuelven hostiles o les insultan. “Nunca deben amenazarlos”, advirtió. “El tono es importante. Siempre empiezo con algo como ‘¡Hola! ¡Soy Rebecca Aguilar del canal X! ¿Cómo está?’ digo con un tono casual. Puedes decir, ‘Tengo curiosidad de saber lo que piensa sobre X’, en lugar de ‘Necesito hablar con usted porque sé que ha estado estafando a la gente’. Si me dicen: ‘Eres una periodista terrible’, o algo peor, yo solo contesto, ‘Bueno, gracias por su opinión, pero todavía quiero saber X’”.

Lopez, del LA Times, hizo hincapié en que perfeccionar la habilidad para conseguir entrevistas en persona es cada vez más importante, ya que los funcionarios y ejecutivos enfrentados al escrutinio público tienden a esconderse pidiendo que les envíen las preguntas escritas por correo. “Es una lástima, porque se ha vuelto un tema… y está volviéndose la norma que las fuentes no quieren sentarse a hablar con los periodistas. Quieren darte declaraciones escritas”, dijo. “Esto no sirve para preguntas de rendición de cuentas, porque solo sabes qué debes preguntar basándote en sus respuestas”. 

Robert J. Lopez - Los Angeles Times

Robert Lopez. Imagen: captura de pantalla.

Existen, por supuesto, miles de estrategias para conseguir una entrevista que los periodistas han encontrado útiles y algunas se presentan en historias anteriores de GIJN, así como en nuestra guía de recursos sobre Técnicas de Entrevista. En estos casos, se requiere de una preparación detallada, seleccionar con cuidado la locación y escuchar de manera activa.

Sin embargo, los periodistas de investigación deben ajustar sus tácticas a las costumbres de cada país, si quieren obtener acceso e información que necesitan. Por ejemplo, las personas de la cultura occidental suelen incomodarse con algunos segundos de silencio. Así que los reporteros pueden utilizar esas pausas tensas para ver si el entrevistado suelta alguna admisión espontánea con tal de llenar el vacío. En las sociedades del este asiático, ocurre lo contrario. La gente se siente más cómoda con periodos extensos en los que nadie habla, pero podrían ofenderse si alguien se salta las formalidades y comienza la entrevista con preguntas difíciles o vergonzosas. 

El panel del IRE22 compartió otros consejos para entrevistas que les han ayudado en sus investigaciones recientes:

  • Muestra cómo has tratado el tema en el pasado. “Intenta mostrar trabajos previos sobre un tema similar”, dijo Lopez. “Para las víctimas de abuso sexual, a quienes podría preocuparles ser identificadas, muestrales tus historias anteriores sobre el tema y diles: ‘Verás que no revelamos la identidad de ningún superviviente y tampoco lo haremos contigo”. 
  • Nunca asumas que no van a hablar. “Nunca sabes. Intenta enviarles cartas escritas a mano, lo que haga falta”, dijo Aspinwall. Aguilar concordó: “Sigue preguntando y hazlo con una sonrisa”.
  • Crea tu propia página de Wikipedia o blog de clips. “¿Cómo generamos confianza? Yo le digo a la gente que me busquen con Google”, explicó Aguilar. “Empieza tu propia página en Wikipedia y puedes decirles: ‘Mira mi Wiki’. Sí, alguien más podría escribir mentiras sobre ti, pero puedes corregirla”. 
  • Evita enviar preguntas por correo siempre que sea posible. Prueba enviar algunas notas o persuadirlos. “Las solicitudes de preguntas escritas por correo están de moda”, dijo Lopez. “Tienes que decirles: ‘Las declaraciones no son eficientes. Estamos perdiendo tiempo, escribiendo preguntas y respuestas y peticiones de clarificación. Solo quiero hablar de tres temas generales. No tengo las preguntas, porque no cuento con sus respuestas aún, así que lo más justo sería sentarnos y hablar”. 

Aspinwall añadió que una manera de evitar las peticiones de entrevistas por correo es responder con un resumen de tu trabajo periodístico. “En lugar de enviar las preguntas, envías notas diciendo a grandes rasgos: ‘Esto es lo que la historia va a decir, esto es lo que otras personas nos han dicho’”, explicó. “A veces, eso los convence para que hablen. Algunos te contestan: ‘Sí, vamos a hacer la entrevista porque la información que tienes está mal’”.

  • Prueba un acercamiento indirecto. “Trabaja con los amigos del sujeto, su perímetro externo, y explícales: ‘Oye, esta narrativa ya está rondando, así que necesito ser justo. Necesito escucharlo de la fuente oficial’”, dijo Aguilar. “La gente en esas posiciones estresantes suele apoyarse en alguien. Podría ser su cura, su pastor, su maestro de yoga o alguien más. Comparte una copia de tu trabajo con esa persona, para que puedan mostrarlo al funcionario y decir, ‘Mira, ha sido justa en el pasado’”.
  • Llega sin avisar… para que, al menos, te tengan presente. Aunque las visitas sin cita a los despachos de funcionarios no suelen convertirse en entrevistas en ese momento, Aguilar dijo que pueden ayudar a los periodistas a conseguir entrevistas más adelante —en especial si la visita se realiza de manera educada y sin exigencias—. Por ejemplo, para conseguir una entrevista con el director del servicio dental gubernamental cuyos integrantes habían asaltado a sus pacientes mayores, Aguilar llegó a la oficina y le dijo a su asistente: “Oh, estaba por aquí cerca y quería hablar con él sobre un tema”. “Y por supuesto, el próximo día me devuelve la llamada. ¿Por qué? Yo creo que porque me había portado alegre y amable”, explicó, refiriéndose a la visita y a las llamadas de seguimiento que hizo a la máquina contestadora del funcionario. “Le dije ‘Necesito hablar con usted’. Él me dijo ‘No puedo, trabajo para el gobierno’, y yo contesté: ‘Oh, qué bien. ¡Mi hermana también trabaja para el gobierno!’ y añadí: ‘Hablemos cara a cara, porque me gustaría mostrarle algunos documentos’. Fui tan dulce que al final tuvo que dejarme entrar”.

Cómo obtener documentos de fuentes reticentes

Aspinwall explicó que los funcionarios a veces intentan disuadir a los reporteros que quieren acceder a documentos públicos mencionando el gran tamaño de lo que se está

Cary Aspinwall The Marshall Project

Cary Aspinwal. Imagen: captura de pantalla.

pidiendo o calculando lo costoso que será conseguirles una copia física. “Mi consejo profesional: ¿alguna vez has llevado contigo un escáner portátil?”, preguntó. “Aterrorizan a los funcionarios públicos. Llego con mi escaner y al final me dan las copias gratis”.

Lopez se encontró con una situación similar en un caso de abuso sexual universitario en el que trabajó: una fuente que no quería ser identificada le mostró un documento de suma importancia, pero no le permitió copiarlo. Al descubrir que el documento era único, Lopez comentó que renegoció con la fuente para tener los derechos de usar el informe. 

“Hablamos sobre cuántas personas podrían tener los documentos y estuvimos de acuerdo en cómo referenciarla —cómo describiría el documento de una manera que fuera sincera pero que no señalara a la fuente—”, explicó. Así que Lopez hizo algunas llamadas a todos los que habían tenido acceso al documento. El punto no era conseguir más información, sino proteger a la fuente aumentando la lista de personas que podrían decir que habían sido contactadas por un periodista. “El punto es descifrar cuáles son las preocupaciones principales de la persona”, agregó.

Consejos para realizar entrevistas difíciles

  • Consigue datos clave de las alegaciones y anticipa las maniobras evasivas. En una investigación sobre tiroteos nacionales perpetrados por personas que tenían prohibido comprar armas, Gollan identificó al Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos como la agencia encargada de rastrear estadísticas sobre dichos perpetradores y sus víctimas. Pero no encontró ninguna evidencia de que la agencia hubiese recolectado dichos datos. En su entrevista con la ATF, Gollan utilizó su investigación para formular su pregunta de una manera en la que no pudieran obtener respuestas vagas: “¿Cuántas personas tienen prohibido tener armas debido a
    entrevistas difíciles

    La periodista de investigación Jennifer Gollan detalló una entrevista con el funcionario de la ATF en la que se expusieron escandalosos fallos en el rastreo de datos de la agencia. Imagen: Captura de pantalla

    condenas delictivas y delitos menores de violencia doméstica?” A lo que el funcionario se vio forzado a admitir: “No conozco esa cifra; no estoy seguro de que alguien la tenga”. Ella prosiguió: “¿Cuántos casos de homicidios de violencia doméstica fueron cometidos por gente que no tenía permitido comprar pistolas?”. Respuesta: “No sé”. Cuando un funcionario de gobierno hace una afirmación sorpresiva como esta, Gollan dijo que es importante —en especial para periodistas en la radio y la televisión— repetir la admisión en la siguiente pregunta: “Así que ¿no sabe cuántas personas han muerto a manos de personas que tienen prohibido comprar armas de fuego?”

  • Empieza con conversación casual o solicitando una opinión en las entrevistas “emboscada”. Los primeros 30 segundos son cruciales en cualquier entrevista confrontativa a pie de calle. Aguilar aseguró que las presentaciones alegres, conversación casual y el interés en la opinión del sujeto en algún tema suelen ser la mejor manera de pasar esos primeros segundos y alcanzar un diálogo útil. En lugar de saltar a un tipo de pregunta agresiva como “¿Por qué hizo…?”, es mejor empezar con un enfoque sobre lo que el público le gustaría saber: “Hay algunos temas que preocupan a la gente y me gustaría preguntarle al respecto”. 

Aguilar eligió un día lluvioso para acercarse al cartero que había identificado como un agresor sexual pederasta para comenzar la entrevista callejera con un comentario amigable: “¡Dios, de verdad trabajan en todo tipo de clima!”. Después, redujo la ansiedad del hombre frente a la cámara de televisión presentándole al camarógrafo: “Ese es John detrás de la cámara. ¡Saluda, John!”. Después, dijo: “Escuche, necesito hablar con usted sobre algo. He descubierto que está registrado como agresor sexual”. Me miró y dijo: “Sí, lo estoy”. En ese momento, cambió de tono y le preguntó su opinión: ¿por qué creía que era aceptable que entregara correo cerca de niños? El hombre dijo: “Cumplí con mi condena; necesito un trabajo”. Aguilar dejó la pregunta más dura para el final y la presentó como una afirmación: “Escuché que acosó sexualmente a su hijastra”. El hombre contestó: “Me disculpé con mi hijastra”. “Si hubiera tenido más documentos en ese momento, se los habría enseñado y le habría preguntado: ‘¿Qué piensa de esto?’”, dijo Aguilar. “No quieres convertirlos en enemigos, quieres preguntarles su opinión”.

  • No finjas que la entrevista es para una semblanza y luego embosques al sujeto con alegaciones. “Sé sincero sobre tu objetivo”, sugirió Aguilar. “Conozco a periodistas que llegan a la entrevista presentándola de una manera e inmediatamente le dan la vuelta… eso no está bien”.
  • Si una fuente empieza a minimizar el problema, considera utilizar el “truco de ‘60 minutos” para volver a enfocarlos en el elemento de rendición de cuentas. Los presentadores en los programas de variedades de televisión como “60 Minutes” a menudo preparan una buena declaración con las últimas dos o tres palabras que le dicen al invitado y el entrevistado luego reitera en su respuesta. (Una frase como: “Así que básicamente fue una estafa total” y la fuente repite “estafa total”; o “Así que los cigarros solo son sistemas de entrega de nicotina” y responde “sistemas de entrega de nicotina”.) 

El panel IRE22 insistió en que los periodistas no deben utilizar esta técnica para obtener citas específicas que quieran publicar —ya que podrían estar poniendo palabras en la boca del sujeto—. Sin embargo, dijeron que el truco puede ser útil para reconducir las entrevistas impresas, en radio o en televisión de vuelta a la alegación central o a las irregularidades que está tratando la historia. “Puede ser una técnica efectiva cuando estás tratando de llegar al fondo del asunto o destilar información oculta”, dijo Aspinwall. “Como alternativa, puedes preguntarles ‘¿Sería simplista decir…?’; o ‘¿Estaría de acuerdo con que…?’”. Aguilar advirtió: “Pero debes tener cuidado con este método, éticamente.”

  • Planea una pregunta clave para los funcionarios que ya han declarado públicamente que no harán comentarios. “Hay situaciones en las que vas a conseguir hacer una sola pregunta antes de que te cierren la puerta en la cara”, señaló Gollan. “Así que suelo pensar cuidadosamente cómo voy a enfocar la pregunta desde antes. En una ocasión, alguien me apuntó con una pistola —quería que me fuera de su propiedad—. Tienes que estar preparado para ese momento”. 

“Llevo 41 años haciendo esto y aún me pongo nerviosa antes de las entrevistas difíciles”, reconoció Aguilar. “Pero debes recordar por quién lo estás haciendo. Estamos realizando un servicio público. A veces las fuentes pueden ser hostiles… pero siempre y cuando tú no te vuelvas agresivo, todavía puedes conseguir la entrevista”.

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Rowan-Philp-140x140-1-140x140Rowan Philp es periodista para GIJN. Fue jefe del Sunday Times de Sudáfrica. Como corresponsal extranjero, ha reportado sobre noticias, política, corrupción y conflictos desde más de una docena de países.

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